Evangelina Anderson quiere volver a laburar
|
Evangelina Anderson hoy no podría pelar esos deliciosos patys como hizo para Playboy. |
La de la foto de arriba no es la Evangelina Anderson que conociste cuando pelaba esos rosados pezones y mostraba al mundo la increíble manzanita que tiene por ojete — esta es una señora casada y recatada que oculta sus gloriosos cantos con un grueso bombachón y sepulta sus siliconadas tetas detrás de esos dos cascos antibala que tiene por corpiño. Pero como decía Shakespeare, algo huele mal en Dinamarca: sus azulados ojos ya no brillan con la petera picardía de antaño y miran ahora con la tristeza
de un gato atrapado en una jaula de oro. “No quiero convertirme en un ama de casa” suplica la rubia en búsqueda de la putez perdida, “recuperé las curvas porque quiero volver a trabajar en lo mío.” La frase llegó al Bayern Munich como un telegrama colacionado para Martín “Micho” Demichelis, que está empezando a darse cuenta que se puede sacar a la vedette del cabarulo, pero no el cabarulo de la vedette. “Quiero volver a trabajar en lo mío” dice la rubia, que reconoce ser botinera pero no quiere vivir con la guita del futbolista. “No me molesta que me traten de botinera” dice Evangelina, “pero yo quiero mantener mi independencia económica, no quiero ser una mantenida como Wanda Nara, que vive de Maxi López. A pesar de los rumores, lo que tengo me lo gané de una manera decente.” Es que por más que al casarse le corresponda la mitad de lo que gana “Micho” en el Bayern Munich, Evangelina siempre
fue demasiado fina como para andar con jugadores. “Los futbolistas no son mi estilo, prefiero evitarlos” confiesa la rubia, que dice que Demichelis la agarró desprevenida. “Lo que me pasó con Martín fue un flash absoluto, me maravilló de entrada” dice la petisa, “pero ahora para evitar los celos de pareja tengo que estar todo el día a disposición de él!”. Demichelis tiene pelo largo y se peina con colita, pero si quiere seguir peinando la colita de Evangelina va a tener que aflojar, porque a ningún gato le gusta pasear con correa. “Por la calle me decían toda clase de piropos” dice la rubia como con nostalgia por la libertad perdida, “me decían ‘con ese culo venite a cagar a casa’, o también ‘yegua, sólo te falta cagar al trote!”
Bajate el video de Evangelina Anderson
Comentarios (74)

