Evangelina Carrozzo, voyeur contra upskirt
|
Evangelina Carrozzo dice que le gusta chupar el cucurucho, pero no tomar el helado. “No trago ni en pedo porque es muy salada” dice con dulzura. |
La carnavalera Evangelina Carrozzo está indignada y no es para menos: alguien tuvo el atrevimiento de filmar un video donde se le ve un poco la bombacha! El incalificable hecho fue denunciado por Telefé (el heroico canal defensor de la moral propiedad de Telefónica, esa incorruptible empresa de bien público) no buscando rating por supuesto, sino para que todo el país pueda apreciar la video bajeza que destruye la reputa-ción de una inocente mujer que se venía ganando la vida mostrándose desnuda. “Ahora ando en bolas por ahí, es verdad” decía Carrozzo antes de conocerse el video que destruyó su buen nombre y honor. “Nunca me había desnudado para tanta gente” contaba exultante la morocha cuando debutó en “No Somos Santas”, la piadosa obra de corte religioso dirigida por el padre Sofovich. “Los desnudos que
había hecho antes eran para uno sólo, nunca para muchos” dice contenta la morocha, “me gusta desnudarme, me llena de adrenalina”. Para evaluar el enorme daño que el perverso video causa a la inocencia de Evangelina Carrozzo, es necesario entender que la virginal inocencia de esta morocha surge por haber sido criada en Gualeguaychú, una devota ciudad de valores conservadores que todos los años muestra su recato organizando un piadoso Carnaval. “Yo soy de las que le gusta apretar el pomo” dice Carrozzo con la inocencia de una carmelita petera, “y como en Gualeguaychú todo el año es carnaval, la verdad que lo aprieto todo el tiempo.” Dulce inocencia la de la entrerrianita que aprieta los pomos de sus amiguitos en carnaval, escondiéndose con ellos para hacer travesuras en lugares públicos. “Me gusta hacerlo en lugares raros, porque esa
espontaneidad te da una adrenalina extra de no saber qué puede pasar, si alguien va a venir y descubrirte” dice con el candor de una monjita fiestera. “Gualeguaychú tiene muchas opciones al aire libre, y hacerlo cerca del río es una opción para recomendar” dice en una nueva demostración de ese amor ecológico que la llevó a exhibir su cuerpo en una cumbre presidencial. “Por suerte hasta ahora no me agarraron haciéndolo, aunque estuvieron cerca” explica la morocha de sus travesuras, “pero una disimula y cuando se alejan seguís dándole mejor
que nunca.” Es que la crianza de Carrozzo en Entre Ríos fue muy sana, totalmente alejada de ese vicio prevalente en las grandes ciudades, donde la gente es capaz de filmarse teniendo relaciones sexuales. “Nunca hice un video, pero la verdad me encantaría” dice Carrozzo pensando en filmarse jugando a las escondidas, “porque la verdad que los videos que ví de chicas conocidas están bárbaros… tuvieron la mala suerte de que los dieron a conocer, pero están geniales!” Qué tierna Evangelina, una niña que disfrutaría verse en video peteando en la calesita o entregando la colita en el tobogán del parque, qué lejos está el pudor la morocha de la pervertida mente del degenerado que ultrajó su inocencia para después calentarse viendo el video. “Si te gusta observar como a mí, la verdad que ver videos caseros te incita bastante”, dice la morocha de los dibujitos que
ve por Telefé, el canal sin fines de lucro que tuvo la valentía de denunciar el repugnante video antes que algún degenerado lo use para tocarse. “Cuando no tengo novio trato de pilotearla” dice Carrozzo de cuando en el parque no encuentra amiguitos para jugar a la piragua, “pero hay momentos en que me entra la desesperación y hago justicia por mano propia. Y la verdad que aún estando en pareja también lo hago, eh? Es que tiene su gustito, jaja!”. Y el gustito que debe tener el papo de Evangelina Carrozzo en la foto de abajo, ni hablar!
Comentarios (71)