Jessica Cirio, dragoncito lechero
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Las tetas de Jessica Cirio no son tan famosas como el orto, pero dan para buenas turcas! |
La guacha de Jessica Cirio se abre de gambas sobre una montura de cuero y te mira fijo fusta en mano como si con ese orto hiciera falta que además te provocara. Habría que ver si en un mano a mano —y con la tarifa paga por la noche entera— la guacha seguiría con ganas de desafiar cuando le hagas la doma a ese rosquete usando la garcha como rebenque. “Ay, no sé qué contesto cuando me piden la cola” dice Cirio con súbita amnesia, “pero creo que en una relación está bueno entregarse, digamos que me gusta estar a pleno.” Y a pleno va a estar cuando le aprietes la cabeza contra la pija al acabar de pete y ahogada buscando aire le salga la leche por la nariz. Esa sería la foto del milenio, el Dragoncito Jessi chorreando leche por el hocico. “Fotos me
saque en privado con alguna que otra pareja” reconoce Jessica Cirio, aunque se apura al aclarar que “están muy bien guardadas”. Seguro, tan bien guardada como la va a tener en esa colita jugosa si supieras el número del famoso teléfono rojo y tuvieras el billetón para financiar el encuentro, que pinta bien caroso porque la nerca es de primerísima. “No se si tengo la mejor cola, creo que hay muchísimas colas lindas” dice Jessica con la modestia de saber que igual no importa, porque la de ella es la mejor paga del ambiente. “Me divierte cuando hablan de eso, lo que se es que todas las mujeres me dicen que quieren tener la cola como yo, es lo que mas llama la atención a todos.” Todos la quieren, pero de momento nadie la tiene. “A esta rubia por ahora no se la
come nadie, estoy solterísima y no estoy buscando”, dice Cirio declarando una especie de veda unilateral y sacando ese ojete de circulación. “Aprendí a disfrutar mucho de estar sola, antes tenía que estar siempre con alguien”. Es que la inflación argentina hizo subir mucho la carne, y las nalgas de Cirio ya se cotizan a un nivel que impulsaron a la rubia a ofrecer sus servicios en el extranjero. “Ya estoy a nivel internacional, me conocen como la rubia argentina” dice la chica de las cachas de exportación, “por suerte soy muy conocida en Paraguay, Chile, Colombia y en Uruguay ni hablar, siempre me reciben muy bien.” Es reciprocidad pura: ese terrible ojete recibe recontra bien todo tipo de
visitas intrusivas, y ahora que dice estar “solterísima”, algún aparatito se debe colar por ese ojete para mantener la apertura. “Para poder aguantar sin sexo hago otras cosas”, reconoce Jessica, “me agarré un fanatismo con la serie Sex and the City, estoy viendo todos los capítulos tirada en la cama con la perra.” Qué peligro, Jessica Cirio caliente en la cama mirando una serie donde las minas viven hablando de pijas y consoladores y al lado la perra. Jessi no revela cuántas noches terminó embadurnándose la cotorra con dulce de leche para que la perra se la lamiera desesperadamente, pero deben ser varias porque según dice, a Jessi ahora le gusta histeriquear pibes a pleno. “Estoy disfrutando de esto, conozco a alguien, hablamos, vamos a cenar y no
pasa más nada — lo corto ahí”, dice Cirio contenta no sólo de haberle sacado guita a un pibe sino de traumarlo para siempre. “Lo que pasa es que estoy buscando alguien que esté en mi sintonía, alguien súper trabajador” intenta explicar la atorra de Lanús. “Antes me interesaba que me complazcan sexualmente, que sea lindo, como se dice: buen sexo y listo” dice Jessica describiendo el típico servicio pago, polvo y listo. “No quiero alguien con el que terminás y decís ‘ahora qué hago’?”. Y podés contar la guita, o mandar una señal por celular para que te venga a buscar tu “manager”. “Ahora lo que quiero es conversar, que me aconsejen”, dice Cirio ya totalmente fuera de la realidad, “porque lo más lindo que tengo es la personalidad, soy muy divertida, podés estar conmigo y charlar de varios temas”. Seguro Jessica, qué te parece si hablamos de sexo? “En la cama hay que bailar, seducir… me encanta agarrarle la cola al otro con dos manos y traerlo con fuerza hacia mi”, explica la rubia entusiasmada, “lo caliento y después lo parto!”. Justo lo que pensamos hacer con tu ojete Jessica!
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