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Monica Farro la pide por el orto

Monica Farro

El terrible ojete de Mónica Farro esconde un secreto: en esas cachas la uruguaya guarda la leche que extrae de pibes como vos y después se la lleva para la fábrica de Conaprole en Uruguay. Así que si le sentís un gustito salado al dulce de leche uruguayo, ya sabés porqué. La charrúa es una verdadera usina láctea. Viciosa.

Monica Farro

Mónica Farro quiere que le den por el orto y la caguen a palos. Entre las más viciosas de todas.

Ahora que tenés el terrible orto de Mónica Farro a tu disposición, hacete cargo. Vos pediste una rubia que tenga un terrible orto y que además lo entregue con entusiasmo y que agradezca tu duro trabajo de demolición de rosquete. “Con mi cola pueden hacer todo lo que quieran”, dice Mónica con un nivel de vicio poco visto y por si no entendiste aclara que “me gusta mucho que me penetren por atrás”. Respirá hondo y andá pelando porque a la charrúa le encanta que se la den por atrás y vos tenés mucho trabajo por delante, no sólo de bombeo, sino de boxeo también. “Está muy bueno que me dejen la cola roja de bifes” confiesa Mónica bien Monica Farrodesfachatada, “pero las palmadas y los chirlos tienen que ser bien fuertes, porque de lo contrario no sirven. Cuál es la gracia?”. Darle como para que una mina con la experiencia de la charrúa se acuerde de vos es un desafío, pero no arrugues porque vos la pediste. Vas a necesitar aguante para dejar tu marca en una escarapela de cuero más estirada que el elástico de tu calzoncillo más viejo, y también vas a tener que poner huevos cuando te pida que le cumplas algunas fantasías, como que la caguen a palos mientras la garchan. “A mi lo que realmente me calienta es tener relaciones sexuales violentas, sabés?”, pregunta Farro mientras pone la cola y te mira para medir si estás a la altura de lo que necesita. Y ojo que el desafío charrúa es fuerte, porque Monica Farroentre las fantasías que Mónica Farro quiere cumplir hay algunas bien peligrosas como la asfixia erótica. “Me queda por experimentar que me ahorquen en el momento de acabar” dice Mónica demostrando que está literalmente dispuesta a arriesgar la vida por un polvo, un nivel de putez reservado para las viciosas de verdad. “Todavía no lo hice, pero dicen que es muy erótico que se te suba una persona arriba tuyo y que te aplaste la nuez”.

Monica Farro

Mónica Farro levanta las patas y sonríe anticipando un terrible pijazo. “Me gusta que me penetren por atrás”, dice la charrúa turrísima, “con mi cola pueden hacer todo lo que quieran.” La uruguaya confiesa que le gusta el sexo violento. “Quiero que me arranquen la ropa y me rompan la tanga, me dominen, me tiren del pelo y que me peguen,” dice Mónica caliente, “y los chirlos tienen que ser bien fuertes”.

Monica Farro

A Mónica Farro le gusta el sexo violento, pero no con los patys. “Prefiero que me chupen los pezones, no que los muerdan.”

Si seguís al palo después de escuchar a Mónica Farro confesar que quiere prolongar el orgasmo por falta de oxígeno al cerebro, quiere decir que vos tenés un nivel de vicio similar al de la rubia uruguaya y no vas a tener problema en cagarla a palos y a pijazos hasta hacerla acabar, para lo cual por suerte no tarda mucho. “Según mi grado de calentura me lleva unos tres minutos en llegar al orgasmo” dice la veloz rubia, “casi siempre tardo eso, como mucho me puede tomar 20 minutos, pero casi nunca”. Farro tiene un nivel de vicio que la eleva por encima de sus rivales, lo cual no es poco, pero igual tiene algunos límites, como por ejemplo que no se banca que le hagas un bukkake. “No me gusta que me acaben en la cara ni a monica farropalos!”, dice Mónica y no es que la esté careteando para no pasar por trola o no le guste cómo le queda la cara enguascada, sino porque que la rubia tiene una laburito extra como agente encubierta de la empresa láctea uruguaya Conaprole, guarda la leche de los petes que realiza en Argentina y los lleva al otro lado del río como materia prima. Por eso, para Farro un lechazo en los ojos sería un desperdicio. “La verdad prefiero que me acaben en la boca”, dice con desfachatada franqueza. “Además, de esa manera evito que me entre el líquido en los ojos”. Lo que no va a poder evitar Moni-moni, es que el líquido se le meta entre esos terribles cantos!

monica farro

Monica Farro, falso travesti charrúa

Monica Farro

La uruguaya Mónica Farro tiene un lomo y una manera de plantarse que a muchos hace pensar es un trava de los paran en una esquina oscura para hacer petes por cinco pesos. La rubia está acostumbrada a que la acusen de travesti y se ofrece para que pruebes la mercadería manoteándole la entrepierna. Confiamos que es toda mujer con una sabrosa almeja charrúa, pero igual nos gustaría que nos saque la duda mostrando la cotorra desplumada y abierta. Esa boquita golosa sólo fuma grandes habanos.

Monica Farro

Mónica Farro entrega la bola de nalga como para que prepares unas ricas milangas de carne uruguaya. El único problemita es que te podrían salir con gusto a pija.

La verdad que la mina es sospechosa, y no solamente porque tiene terribles tetas, sino porque el platinado, los implantes y la manera en que se para sobre sus piernas flacas hacen sonar la alarma “esta rubia es un pibe”. Pinta de trava no le falta, fijate esa boquita de aspecto profesional, con labios que parecen haber sido moldeados en los tornos de carne durante miles de petes baratos en las oscuras esquinas de Palermo Viejo. “Estoy acostumbrada”, dice Mónica Farro resignada, “porque antes de ser conocida siempre me preguntaban si era travesti.” Algunos respirarán aliviados al escuchar que la voz de la rubia es de mujer y no suena como un borracho de tablón, pero otros seguirán con la duda al ver que la rubia tiene la mano cubriéndose la entrepierna. “¿Que si me jode que piensen así?”, pregunta Farro desafiante, “Para nada… ¡Vení y buscá el bulto mi amor!”. Mónica Farro es una uruguaya que como ves, no se come ni media. O mejor dicho, se las come todas. “Me monica farroencantó hacer los videos, ahí se me puede ver con dos, tres y hasta con 10 hombres”, dice la flaca y la verdad que a esta altura sería mejor que se sacara la manito y mostrara la almeja y bien abierta, no vaya a ser cosa que sea una concha trucha de transexual operado. “El video lo difundieron sin autorización y resulté muy perjudicada”, dice Farro tratando de sonar seria, “le bajaron la definición, le borraron el logo del canal y lo pusieron en la red”. Bueno Mónica, Notiblog lo puso como corresponde, completo, con alta definición y logo, para que se note que es un video de Playboy con Mónica Farro y no un video casero como alguien que busca promoción quería hacer creer. “No es verdad que sea una campaña de promoción mía o de la obra en la que estoy, ni Gerardo Sofovich ni yo necesitamos esto para darle manija a No Somos Santas“, dice Farro en referencia al nombre del curro teatral de Sofovich donde comparte cartel con Nazarena Vélez, Eliana Guercio, Evangelina Carrozo, y Fernanda Neil. El título de la obra dice la verdad, pero la rubia no tanto, porque la Monica Farrouruguaya se confiesa exhibicionista, y lejos de estar “indignada” por la difusión del video, se debe haber tocado a cuatro garfios pensando en la cantidad de gente que la vio desnuda cogiendo (o haciendo que cogía). “Me fascina que me miren teniendo sexo”, confiesa la charrúa muy viciosa, “inclusive a veces lo hago con las luces prendidas y las cortinas abiertas”. Y vos viste cómo es esto, si de repente vas por la calle y la ves a Farro con la ventanita del amor abierta y en posición, poné tu mejor sonrisa natural y decí “vi luz y entré” mientras la clavás a fondo. A Mónica Farro se la cogieron hasta diez pibes a la vez, pero entre los afortunados no estaba su esposo. “Estuve casada durante 14 años, pero al venirme a Buenos Aires la relación no aguantó”, dice la charrúa. En realidad el que no debe haber aguantado es el esposo, cansado de que le meta los cuernos. “La monica farrohinchada de fútbol lo volvía loco a mi esposo en Uruguay”, admite muy turra Moniquita. Parte del problema es que a la uruguaya rara vez hay una poronga que le viene bien. “Es que me re importa el tamaño” justifica esta fumadora empedernida de habanos de carne, “recién a partir de los 18 o 19 centimetros comienzan a rankear para mi”. Pero no te preocupes si la tuya le queda corta, comprá un consolador gigante y cuando la veas exhibiéndose entrá por la ventana. “Mirá el juguetito que te trajo Papá Noel”, decile mientras le clavás el aparato en el orto y la japi en la cotorra, “ahora vas a saber lo que es una noche buena“. Y vas a ver cómo la rubia te canta Jingle Balls al compás del golpeteo de tus bolas. Y para que veas que efectivamente es una nenita, mirate abajo el video de Mónica Farro y Valeria Silva (Miss Playboy Argentina 2003), un editado exclusivo de seis minutos donde las dos playmates juegan un partido de tennis digno del Campeonato Rioplatense de Lesbianismo.

Monica Farro

A Mónica Farro le encanta sentarse sobre el tronco, cuanto más grande mejor. La uruguaya cruzó el charco dispuesta a romperse (literalmente) el culo para hacerse conocida en Argentina y consiguió quién le diera (masa) un papel en una obra de teatro. El Ruso Sofovich (se) la puso en la ‘obra’ No Somos Santas, donde se turna con otras (atorrantas) vedettes para levantar (las pijas) el ánimo de la platea con terribles (ortos) actuaciones. Los (clientes) espectadores acaban (cogiéndolas) aplaudiendo de parado.

   
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