Interrumpimos la programación habitual para presentar la primera GuasCam® con las fotos de Silvina Escudero con la cara llena de leche. Algunos con inocencia dirán que la morocha fue sorprendida por el fotógrafo cuando se ponía crema para el cuerpo y ofrecerán como prueba el pote que se ve debajo del espejo. Otros al ver la abundancia distribuida en tres diferentes puntos dirán que Silvina estuvo peteando a más de uno, pero lo importante es que vos saques tus conclusiones y no te quedes con la leche de ver las fotos, porque al donante no le quedó ni una gota. Es Oficial: Silvina Escudero está acabada!
Silvina Escudero posa con un fondo de mar de leche sobre una roca casi tan dura como ver el bukkake te la deja a vos.
ASilvina Escudero le pintaron la cara. No es que haya perdido un duelo en el Bailando, sino que se ganó un tremendo lechazo Peteando por un Sueño. “Para mí el sexo es sólo con amor” siempre aclara la morocha, “para tener algo carnal con alguien me tienen que pasar cosas muy importantes.” Y le pasó algo muy importante: un tremendo guascazo que pegó en el mentón, cuello y pecho. “Tengo una gotita de cada cosa” había dicho Silvina en lo que hoy parece una premonición, “en la cama soy romántica, tranquila y apasionada.” Y excelente petera, porque para lograr ese volumen en trifecta se necesita una lengua virtuosa… o vos pensás que fueron tres los donantes? Algún juez del Bailando con la mala leche característica le restaría puntos porque no le acertaron en un lugar más tradicional como los ojos o la boca, pero Silvina no llora sobre la leche derramada. La morocha sonríe feliz, sabiendo que su soñador cumplió su sueño… acabadamente.
La Chechu Bonelli sale a la cancha para poner la cuota de culo necesaria para romper el empate, y aclara que su apoyo a la selección es mucho más que una oportunidad de ser tapa de revista y salir con un jugador. “Nunca fui botinera” aclara la modelo y conductora, “a mí el fútbol me gusta en serio porque lo juego desde chiquita, en San Nicolás me anotaba en todos los campeonatos.” Y tras hacerse conocida con Súper M en 2003, consiguió trabajar en Fox Sports. “Guarda que no soy la clásica Cachito que habla al divino botón o la modelito que no entiende nada” se ataja la experta en fútbol, “no soy una improvisada, yo estudié periodismo con Niembro.” Y a juzgar por esa boquita, la nena practicó pete a varios miembros. Chechu, tocala y abrite!
Para la Chechu, el domingo ideal es “tirada en la cama con pizza, cerveza y fútbol”. Y un un rico pete con esa boquita!
La Chechu Bonelli hizo hace meses lo que la Selección Argentina más necesita: reforzar su delantera y salir a la cancha dispuesta a romperse el culo para lograr la victoria, frente a un rival que no se para bien. “En la cama a veces pasa que empezás muy bien pero después al pibe no le funciona” reflexiona la chica de San Nicolás, “y ahí tenés que agachar la cabeza y ponerte a trabajar.” Y con esa boquita la Chechu tiene resto para dar vuelta el partido, pero ella está convencida que gana de culo sino por su personalidad. “No soy de encarar de frente” dice la Chechu como disculpándose por no mostrar las nuevas tetas en las fotos, “para ganar uso mi simpatía y todo mi intelectualismo, gano como la chica que le gusta el fútbol.” Y más allá del “intelectualismo”, la Chechu tiene la receta para un fin de semana perfecto. “Para mí el domingo ideal es tirarnos en la cama con pizza, cerveza y fútbol por TV, de ahí no me saca nadie.” Y todos se la pondrían hasta dejarle el ojete tan embarradito como lo tiene en las fotos, pero por favor cuidá el lenguaje durante el festejo porque sino la Chechu te saca la roja. “En la cama no me gustan los comentarios groseros” dice en agudo contraste con su habitual personalidad machona, “me gusta que seas dulce y te portes como un caballero.” Y tampoco esperes que ella festeje los goles del flaco de polera, porque la Chechu es un barrabrava en la cancha pero una damisela en la cama. “En el sexo soy tranquila” dice con inusual calma, “lo único que yo grito a lo loco son los goles en la cancha.” Y bueno, tenés que desafiarla a un amistoso y en medio del partido gritarle “Chechu, tocala y abrite!” y clavarla en el césped. Y armate un equipito con unos amigos, porque la Chechu tiene un equipo modelo. “Con Zaira Nara, Florencia Salvioni, Tanya Hartfield y otras modelos jugamos en La Rana, un torneo de fútbol de Pilar” explica Bonelli, “y ojo que jugamos bien, la movemos.” No tanto como vos y tus amigos se moverían a todo el equipo de modelitos, que con gusto se dejarían llenar la canasta. “En la cancha soy recalentona, ahí entrego todo” dice la Chechu alimentando tu fantasía de embarrar su colita bostera, “me la banco en la cancha aunque termine con moretones y tenga un desfile más tarde. Para mí un fin de semana sin fútbol es como comer fideos sin salsa.” Que se coma el fideo con salsa blanca!
Cecilia Bonelli pone el orto en el medio de la cancha, un lugar donde reconoce que se descontrola. “A la Bombonera voy camuflada para poder gritar a gusto porque me enloquezco” dice la bostera mientras muestra la cola embarrada en la mitad de cancha, “pero igual no me gustan para nada el típico Cacho que me reconoce y grita ‘vení Chechu que te parto al medio!’, eso no me cabe ni ahí.” Como es modelo (y no vedette), Bonelli siempre negó ser botinera alegando que los jugadores de fútbol no eran de su estilo, pero con el académico Claudio Yacob la pasión por el fútbol pasó de la cancha a la cama. “No me considero botinera porque hasta conocerlo a Claudio no había salido con ningún jugador” se justifica la chica de San Nicolás, “pero como dicen, nunca digas nunca.”
Bárbara Armesto, la morocha que sufre duchas frías en “Bariló a Todo o Nada”, pela impresionantes gomas y espera tus instrucciones como tu secretaria privada. “Me gusta usar disfraces en el sexo” dice mientras se saca los anteojos y te mira como preguntando porqué no te la empomás ya mismo arriba del escritorio, “como secretaria me gusta tomar nota de las cosas que más te gustan para recordarlas después y complacerte en la cama.” Una secretaria completa!
Bárbara Armesto pela los patys que no puede mostrar como azafata de Bariló en televisión.
La morocha que pierde una prenda con cada respuesta incorrecta del equipo azul de “Bariló a Todo o Nada” decidió hacerle caso a la premisa del programa y se juega a pelar terribles tetas vestida de secretaria trola. “En la cama me gusta usar disfraces y cumplir fantasías” dice Bárbara Armesto con esa boquita ranqueada entre las más peteras de toda la televisión, “pero lo más copado es cuando me pongo el uniforme de policía.” Es que la morocha como buena profesional tiene toda clase de disfraces siempre listos para cumplir las fantasías del pibe de turno, pero el uniforme de policía es su favorito porque le permite tomarse revancha por todas las duchas frías que se tiene que comer en Bariló por orden del insufrible Guido Kaczka. “En la cama me gusta vestirme de policía porque entro dominando” explica la morocha, “te pongo las esposas y quedás bajo mi control.” Y no sería raro que la agente Armesto te ordene que le hagas una turca en esos dos globos aerostáticos que tiene por tetas, porque la morocha le gusta presenciar de cerca las acabadas. “Me calienta mucho ver cuando estás teniendo un orgasmo” dice Barby con felinos ojos, “es algo que disfruto mucho.” Por eso si ves que Barby Armesto entra a la habitación vestida de cana no resistas el arresto, dejala que te palpe de armas y te haga una inspección oral, porque esta maldita policía es de pete fácil. “Lo que pasa es que me gusta estar dominando yo cuando terminás” dice la morocha, “me gusta estar al comando del asunto y verte la cara cuando llegás al orgasmo.” Barbie Armesto hace su trabajo a pedir de boca y no sólo como cana, sino en una variedad de fantasías partuzeras. “Los disfraces en el sexo es algo que me gusta mucho, te permite jugar distintos roles” dice la morocha, que con buen tino decidió abandonar el puesto de secretaria de Kaczka y hacer unas horas extras como secretaria gatuna con vos. “El disfraz de secretaria también está bueno” dice Barby mientras se saca los anteojos y se acomoda sobre el escritorio esperando instrucciones, “yo en la cama siempre tomo nota de las cosas que más te calientan para luego poder complacerte mejor.”
Si Barbie Armesto te dice que quiere hablar con vos en la sala de reuniones no le preguntes de qué se trata – los temas a tocar saltan a la vista. “Me gusta como me quedaron” dice la morocha de sus tremendas tetas, “y me ayudaron a la hora de ser elegida como azafata del programa.” Y seguro que también ayudan a subir la tarifa para los trabajitos de “secretaria” después de hora. “Me gusta cumplir fantasías” insiste la morocha, “pero siempre quiero estar dominando yo cuando terminás porque me gusta verte la cara cuando estás teniendo un orgasmo.” Morocha viciosa!