Verónica Crespo es una de las secretarias de Sofovich, a quien suele entregar la empanada en cámara. “Le preparo pascualina porque le gusta como cocino” dice la morocha mientras espera en tetas y cepillo en mano que alguien la peine para adentro, “a veces yo también me la como en cámara, soy medio comilona.” Y fuera de cámara también se la morfa con gusto. “Soy muy buena con el oral, ese es un examen que apruebo seguro” dice la morocha, que como petera viciosa no tiene pretensiones de tamaño. “Me da lo mismo si tenés un fitito o un Audi” dice la jugadora de bowling televisivo, “porque al final lo importante es que sepas usarlo.” Y a la hora de comerse el fideo, su salsa favorita es gaterilmente obvia. “Me gusta la salsa putanesca” dice a modo de confesión, “es una salsa bien fuerte como yo, me gusta lo picante.”
Verónica Crespo suele postear fotos de su temible ojete. “Soy open mind” dice la morocha, “porque en el sexo vale todo.”
Tetas al viento, pierna levantada mostrando la empanada y cepillo en la mano: no hace falta ser muy perceptivo para darse cuenta que Verónica Crespo está lista para una buena cepillada. Es que la morocha no es amante de las sutilezas sino de la carne en barra. “Me gusta la pija más que comer” dispara con una lengua tan afilada como esos pezones listos para cortar vidrio, “y eso que comer me gusta mucho, porque además soy muy buena cocinera.” Y los servicios culeonarios de Verónica son muy requeridos, especialmente por el Ruso Sofovich, jefe televisivo y frecuente comensal. “A Gerardo lo invité a casa a comer la empanada” dice con picardía, “no sabés la pascualina que hago!” Pero la empanada es apenas un aperitivo en la cena que la secretaria de la Noche del Domingo prepara a sus clientes. “También hago pasta con salsa putanesca” dice por si quedara alguien que no capta las constantes indirectas, “me identifico con la putanesca porque es una salsa fuerte como yo.” La morocha, que el propio Sofovich define como “muy comilona”, dice que no discrimina a la hora de elegir longaniza. “Me gusta el chorizo picante” confiesa la morocha, “pero el tamaño no importa. Podés tener un fitito o un Audi, pero lo que importa es si lo sabés manejar.” Y como cualquiera que la haya visto moverse con Sofovich, la morocha sabe manejar ese ojete a la perfección. “Gerardo me hace bailar en cámara y me dice que como cocinera tengo que mostrar el pavito” dice Verónica de su jefe, “una vez me dijo que me iba a esposar las manos para que no me baje el vestido cuando se me sube.” Y si a alguno no se le sube con el meneo de ojete, la morocha tiene una solución a pedir de boca. “Soy muy buena con la boca, doy muy buenos besos y todos me elogian” dice la morocha, “la verdad me siento muy segura dando el oral, soy una mina muy open mind.” Y open ojete también!
Verónica Crespo acomoda su considerable ojete y mientras vos mirás sus pezones tipo mini albóndiga, ella aprovecha para describir los tatuajes que vas a ver durante el bombeo. “Arriba de la cola tengo una mariposa” dice la secretaria de la Noche del Domingo, “y en el hombro tengo un hada.” Para promocionar la mercadería, la morocha empezó a postear fotos de su ojete y tetotas online, lo que atrajo una clientela inesperada. “Gano mucho con las mujeres, me buscan siempre” dice como resignada a su papel de símbolo sexual lésbico, “y está todo bien excepto por un problema: a mí me gusta la pija más que comer.”
Es injusto: Rocío Guirao Díaz es una muestra de la mejor carne argentina pero hace años que impone una veda fotográfica que hoy tratamos de levantar. “A pesar de Bailando bajé mucho mi perfil” dice la rubia, “bajé mi nivel de exposición porque lo que genero en los hombres nace de un personaje.” Pero igual es un personaje con un terrible orto y ahora con una delantera reforzada que no descarta mostrar de nuevo. “No me siento indefensa ante la desnudez porque me considero una chica sexy” explica la rubia, “los de Playboy me ofrecieron varias veces hacer un desnudo total. Dije que no, pero más adelante podría animarme.”
“En el sexo no sólo voy por la autopista” dijo Rocío al poner la cola, “sino también por la colectora me encanta.”
Como si no le hubiera alcanzado con fundar el Club de la Colectora siendo la primera en reconocer que entrega su preciado ojete, ahora Rocío Guirao Díaz quiere acaparar el mercado de las turcas con un nuevo par de gomas que directamente explotan. “Siempre estuve acomplejada con las lolas porque no tenía nada” confiesa la rubia, “a los 19 me puse un poquito, y ahora me agregué cinco centímetros, lo suficiente para sentirme más segura y sexy y que la ropa me caiga bien.” Y a vos también te va a caer bien, porque con el nuevo tuneo, Rocío suma a su clásica retaguardia una portentosa delantera. “Me dí un toquecito porque me había puesto poco y ahora quería verme más fuerte de adelante.” Y tan fuerte se la ve, que una simple producción de lencería es suficiente para recordar la época cuando Rocío hacía producciones y declaraciones hot. “Me gusta que me besen toda, especialmente entre las piernas” confesaba la rubia de soltera, “pero después voy directo a los bifes porque soy bastante impaciente, no soy de esas que quieren dos horas de previa.” Y esa impaciencia que la que llevó a tomar por la colectora cuando la autopista no estaba transitable también la llevó por un camino fiestero. “En su momento me mareé con esta cosa de la fama repentina” reflexiona Rocío, “hoy ni loca me sacaría el corpiño en una playa llena de papparazzi.” Pero si bien ya no pela las tetas, Guirao todavía muestra el orto aunque sea para lencería. “En una época me había cansado de que me fotografiaran siempre la cola” recuerda Rocío, “pero no soy tan tonta de renegar de eso porque sé que ese es mi fuerte, así que mientras no esté caída la voy a seguir mostrando. Yo sé cómo provocar los ratones que movilizan a los hombres.” Y según los enigmáticos de Ventura, también sabe cómo ratonear a mujeres como Estefanía Iracet, novia de Zeta Bozio y Belén Lavallén. “Será verdad que Estefanía (pareja de uno de los bajistas más importantes del rock nacional) tuvo encuentros fogosos con Rocío?” dice el enigma, “parece que Estefanía es binorma (pareja de uno de los bajistas más importantes del rock nacional) es binorma y juega de local y visitante sin ningún problema. Lo que no tenía presente es que Rocío también iba por esa línea, pero a Rocío le gusta mucho la fiesta.” La torta en realidad, algo que Rocío no negó del todo. “Para que quede claro: no me voy a privar de darle un pico a una amiga” dijo Rocío a revista Gente, “no le veo nada de malo porque lo mío está lejos del lesbianismo.” Pero Ventura cree lo contrario. “Diosa argentina, modelo con apellido compuesto, mantiene encuentros con su Personal Trainer” decía el enigmático, “bueno, esto tampoco es novedad, son muchas las que se comen a su personal… pero la persona que entrena a la participante de Bailando por un Sueño también es mujer.”
Rocío Guirao vuelve a las fuentes mostrando los cantos que la catapultaron a la fama. “Yo sé que cuando los hombres se fijan en mí no están dicendo uy qué inteligente que es” razona la rubia, “obviamente se están ratoneando con mi cola y seguramente también con mi boca.” Pero Rocío cree que a esta altura es más que una cola hecha y una boquita petera. “Creo que en la vida uno recibe lo que se merece” razona Rocío sin pensar que vos vas a responder ‘sí, un pijazo’, “pero yo arranqué a los 14 con mi carrera, así que ya pagué mucho derecho de piso y además soy de las modelos que tienen más contenido: me animo a cantar, a bailar y no hago papelones. Las monjas del Mallinckrodt que se horrorizaron al principio, ahora que tengo la mi carrera consolidada deben estar orgullosas.”
Andá sacando la pija que Noelia Marzol ya peló gomas y se viene un 3–2–1 a Garchar! “Soy cien por ciento pasional” dice la secretaria de Marley, “y cuando necesito placer quiero que me lo des ya, especialmente en verano que me pone muy receptiva.” Y cuando la morocha está lista para recibir, no tiene problemas en hacértelo saber como un gato. “Soy encaradora y simpática, ganó por ahí” explica Marzol, “si me gustás paso al lado tuyo y te rozo, te fulmino con la mirada y si todavía no te das cuenta me acerco yo, porque no me considero un trofeo.” Y cuando te tiene a tiro, te come la boca sin miramientos. “He dado, doy y daré los besos más lindos, porque si te beso apasionadamente es imposible que no terminemos vos desnudo y yo con el corpiño corrido como a mí me gusta.”
Donde Noelia Marzol pone el ojo, se come la bala. “Lo que quiero es un hombre objeto para que me de placer cuando yo quiera” dice la morocha.
La combinación de sonrisa franca y pezones torneados en la foto de Noelia Marzol sin censura es como para pelar el ganso y hacerle un 3-2-1 y a Garchar, porque el sexo para la secretaria de Marley no es un juego. “Quizás es porque viví en Alemania y aprendí a no dar vueltas” dice Noelia, “cuando quiero placer me lo tenés que dar ya, me gusta tomar el mando de las cosas y en el sexo también.” Y ahora mismo la morocha anda caliente porque perdió el control de los pezones que quisieron recibir la primavera con el sol en la cara. “Soy de cumplir todas las fantasías que se me cruzan por la cabeza” decía Noelia antes de que los patys se le cayeran de la parrilla, “en materia sexual ya hice todo lo que se me ocurrió y mis ratones quedaron satisfechos por completo, hice todo lo que te podés imaginar, pero todo!” Y ahora vos podés cumplir una fantasía tuya, la de ver a Noelia Marzol en tetas en fotos sin censura ni photoshop, que revelan la belleza cruda de esta alta pendeja!
Y a diferencia de sus colegas que photoshopean los patys para que se vean de carne cruda cuando en realidad los tienen quemados, los de Noelia aparecieron oscurecidos por la arena que le pusieron en la producción doraditos y tentadores en privado, tal como su dueña. “Tuve una época realmente salvaje donde tuve mucho sexo casual” confesaba Marzol, “ahora me calmé, pero igual me gusta fantasear, decirte cosas locas al oído, me gusta ese código donde te provoco y después me resisto, juego a que no me saques la tanga.” Y ahí está la clave: Noelia aparece enojada por la publicación de las fotos caseras en tetas, pero como la nenita viciosa que es debe estar disfrutando de ratonear a todo el país. “Lo de jugar a que no quiero desnudarme me calienta un montón” confesaba Marzol, “soy una mina cien por ciento pasional y si me gustás te miro fijo y si no reaccionás paso por detrás tuyo y te rozo.” Con esos pezones que hoy ves en fotos prohibidas.