Charlotte Caniggia estrena tetas turqueras
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Charlotte Caniggia cometió un error estratégico: al reforzar la delantera dejó la retaguardia al descubierto. Sacale la roja! |
La hija del Cani no juega al fútbol pero heredó de su padre una lección importante: se trate de partidos en la cancha o pijas en la concha, para ganar hay que tener una buena delantera y tener huevos para hacer cambios. “Me puse 130 centímetros de lolas para sentirme más sexy” explica Charlotte, que con apenas 20 años ya va camino de convertirse en una muñeca de plástico —que es justamente lo que quiere. “Estoy re contenta porque quedé como una Barbie, esa fue mi inspiración” dice con orgullo de su decisión
de meterse 600cm3 de siliconas en las tetas, sacarse grasa de la cintura y de las rodillas (ahora va a tener que usar rodilleras como su papá cuando le den en cuatro), “ser como Barbie era la imagen que quería de chiquita y hoy ya estoy cerca de eso: rubia, con cuerpo estilizado y casi perfecta.” Es que Charlotte está acostumbrada a la buena vida y quiere seguir los pasos de su mamá en el camino de la putez internacional. “Mamá es mi ídola, ella sabe mucho acerca de esta profesión” dice mientras vos te rascás la cabeza de la pija pensando a qué ‘profesión’ se refiere, “mi papá no quería que me opere, pero mi mamá me dijo que era el momento y
confío plenamente en ella.” Pero a diferencia de su mamá —auténtica pionera de botineras— la nena quiere alguien con más nivel que un simple futbolista. “No me veo con un hombre como mi papá, con pelo largo y pantalón corto todo el día de jogging” explica la ahora rubia tetona, “yo quiero un chico elegante, que se vista de traje y tenga un look empresario.” Y no sólo el look de empresario sino también la guita, porque Charlotte es muy cara. “Mis gustos son simples, sólo quiero lo mejor” define con una sonrisa antes de lanzar una advertencia a sus competidoras, “todas están bastante
envidiosas de mí pero les digo que no me odien porque soy hermosa, ódienme porque sus novios piensan que lo soy.” Charlotte busca mejorar su imagen porque no quiere sólo shampéin sino también pija y no le importa si le duele. “La operación me dolió mucho, pero para ser bella hay que sufrir” dice al relatar los sacrificios que le impone la trolez, “no podés comer, tenés que ir al gym, te duelen los zapatos de taco alto y tenés que depilarte, es todo un sufrimiento. Y aunque el post operatorio de las lolas duele, agregarme esta cantidad valió la pena: ahora que tengo estas lolas puedo dar mucho mejor para campañas de bikini o ropa interior.” Y ni hablar cómo da para estrenar esas bochas con unas buenas turcas!
Bajate el video de Charlotte Caniggia
También disponible en 3gp para celular
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