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En caso que las tetas de Verónica Perdomo no sean presentación suficiente, la morocha de labios peteros te cuenta quién es. “Estoy con Bonadeo en la mañana de TyC Sports, y además estoy en la obra Pijamas y se está por estrenar la película Los Paranoicos donde interpreto a una azafata.” También puede ser que la hayas visto con el Chavo Fuks en Despertate, o con Gelblung en Impacto Chiche. Donde todavía no la viste es chupándote la pija, pero tranquilo que todo llega.
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Verónica Perdomo dice que “los hombres me gustan más que el helado”. La guacha se come el cucurucho. Mortal.
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Verónica Perdomo no solamente está fuertísima sino que tiene un impecable sentido del timing: la morocha aparece en televisión a la mañana, justo cuando vos estabas pensando qué hacer con esa terrible carpa con la que te levantaste. “Me gusta el sexo mañanero porque el laburo es bien temprano, estoy con Bonadeo en la mañana de TyC Sports”, dice Verónica y te la imaginás desayunando con vos, comiéndose la galletita mientras le servís unos mates de leche caliente en bombilla de carne. Y por la manera en que la traga, es obvio que Verónica Perdomo sabe lo importante que es el desayuno para empezar
bien el día (aunque después salga en cámara con lechita en a comisura de la boca). A vos te bastó el primer vistazo a esa carita petera para saber que te la querías coger, y a ella por suerte le pasa lo mismo. “Cuando conozco un tipo ya me doy cuenta si voy a tener onda”, explica Perdomo, “ya sé si puedo tener algo con ese pibe por sus gestos, la risa, por cómo me mira”. Y es imposible no verle las tetas, esas terribles tetas, algo que ya le traía problemas cuando era una nena. “A los 9 años me presenté a una prueba para ser bailarina clásica y lo primero que hizo el profe fue tocarme una lola para después decirme que ese palo no era el mío”, dice Perdomo y era obvio que “el palo” no era el de ella sino del degeneradito del profesor que se la quería culear ahí mismo. “El tipo se dió cuenta que iban a seguir creciendo y no da para bailarina
clásica!” dice perdomo riéndose aunque la risa podría ser grabada y vos no darte cuenta porque sólo tenés ojos para esas tetas que como panes de pancho gigantes invitan a tu salchicha para una turca infernal. Y si te preocupa que los panes sean más grandes que la salchicha, relajate. “El tamaño no importa en realidad”, dice Verónica Perdomo como filosófica, “creo que no tiene demasiado que ver… pero claro que si es demasiado chiquito tampoco da”. O sea, de viena todo bien, pero nada de salchichas de copetín. “Igual no es que estoy con el centímetro por todos lados midiendo”. Y vos tampoco medirías las consecuencias si la tuvieras a Verónica Perdomo peteádote en pleno vuelo, su cabeza escondida
debajo de la mantita del avión. “Hacerlo en un avión es una de las fantasías pendientes que tengo”, confiesa la morocha, “me parece que eso estaría bien”. También estaría bien rellenarle la empanada de queso de dorapa en el baño del avión, o que te ponga la cola desde el asiento de al lado mientras se hace la dormidita para que no se avive la tripulación. “Justo hago de azafata en Los Paranoicos, una película que se está por estrenar” dice la bailarina venida a actriz. “En la peli no muestro nada, pero en la intimidad siempre da para hacer algo, no sé si un disfraz completo, pero
tanguita y algún detalle para generar la imaginación.” Y si es por imaginar, ya estás en pleno vuelo con Verónica Perdomo vestida de azafata, que viene hacia vos con el carrito de la cena y los pechos al aire, pero en vez de preguntarte qué querés cenar te explica que “en el sexo no tengo prejuicios. Por momentos está bueno que me llenen de mimos y caricias onda tántrica, aunque también está bueno sacar el animal de adentro y hacer algo mucho más salvaje.” Y salvaje se pone tan pronto como te pregunta “te vas a servir pasta, pollo, o mi empanadita de carne caliente?” Listo,
clavale en el orto una de las botellitas de vino del carrito de la cena y desarmale a chotazos el repulgue de esa empanada hasta hacer sonar el “pling pling” de la turbulencia y los pasajeros rompan en una ovación tipo Teatro Colón. Y le cumpliste la fantasía a Verónica Perdomo, una morocha para quien “el sexo es muy importante, debe ser el 80% de una pareja, porque si no hay piel nada sirve y encima no hay forma de levantarlo después.”. Y eso sería una tragedia para esta morocha que dice que “los hombres me gustan más que el helado”. Pelá el cucurucho!
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Verónica Perdomo no tiene prejuicios para el sexo, “pero ojo, de a dos nada más”, porque la partuza no le cabe, y eso que tuvo propuestas. “Me ofrecieron de a tres también, una vuelta una amiga me dijo que su novio quería estar conmigo y le dije que no”, dice Perdomo, a quien tampoco le van los giles. “Antes que salir con un tarado prefiero quedarme viendo una peli y comerme un kilo de dulce de leche granizado”. Vero, porqué mejor no te comés ésta, puede que no sea dulce, pero la leche es bien fresca!
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