Dallys Ferreira patina con el orto
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A Dallys Ferreira no le molesta hacer de mucama. “A mi novio le limpiaba la casa como buena paraguaya.” Y claro, también le pasaba la aspiradora bucal en la japi. |
El poporembó de Dallys Ferreira ya era algo temible, pero ahora está todavía más redondo y lustroso, como un globo que querés reventar a pijazos contra la pared. “El patín te levanta la cola, no se nota?” dice la paraguaya aunque no se refiere al “patín” pago que vos pensás (ese le abre el orto, no lo endurece) sino que habla del entrenamiento de Patinando por un Sueño. “La verdad que patinar te tonifica las piernas y la cola la tengo mucho más marcada”, sigue comentando la rubia que dice que se vió obligada a esconder ese impresionante pavo “porque una vez
cuando salía de la facultad me tocaron la cola subiendo al subte”. Qué zarpado! Dallys fue a la facultad? Viste, y vos creías que la rubia era una petera autodidacta, resulta que tiene estudios. Pero le tocaron la cola y quedó traumada pobrecita, “por eso ahora cuando salgo a la calle siempre me pongo camperones así no tienen nada que tocar” explica la guaraní y agrega para facturar “si quieren verme, que compren la revista”. Cómo Dallys, no se puede pagar para tocar, pagar para hacer partuzas? “Lo que nunca haría es algo donde haya más de dos, porque no me gusta” dice la paraguaya y vos pensás que quizás
esté hablando de más de dos minas, pero la rubia sopla la vela de tu esperanza aclarando que “Mientras sea en pareja vale todo, no hay nada prohibido… aunque si te digo que no me lo propusieron estaría mintiendo”. Y si, la verdad Dallys que nos parece que nos estás mintiendo, como cuando decís que no entregás la cola, vamos. “A la
colectora no la uso, pero bueh, ya no me creen nada”. De todas maneras Dallys Ferreira a pesar de no entregar la cola (seguile la corriente que antes de que pueda reaccionar va a estar celebrando la Indpendencia argentina entregando la escarapela paraguaya) dice que siempre tiene fantasías por cumplir en el tintero (y ojo que con ese tintero te alcanza para escribir con pluma la Enciclopedia Britanica en letra grande) “porque cuando uno hace realidad una fantasía enseguida aparecen nuevas”. Simple pero efectiva explicación del círculo vicioso de la putez, al cumplirle las fantasías se le despierta el deseo por otras nuevas, es como si quisieras apagar el incendio en el ojete de la paraguaya con tu manguera cargada de
kerosén. “Tuve la posibilidad de probar muchas cosas, pero lo que todavía me falta es hacerlo en el baño de un avión mientras volamos” te sugiere paraguaya y ya la ves agachada en el bañito del avión con su cabeza cerca del metálico inodoro aéreo y la de tu garcha haciéndole esa cola que decía que no entregaba. “Sería reloco en el avión, pero ahora que lo digo no se si me animaría” dice la paraguaya como si tuviera miedo de que al
agacharse se le moje el pelo en el líquido azul del inodoro y tenga que volver a su asiento en el avión con la melena azul y amarillo a lo Boca. “Para alimentar la cabeza uso las revistas, las películas, todo sirve” dice la paraguaya ratonera, “pero soy de las que cree que lo más importante son las ganas, es como los antojos, a veces querés hacer el amor de una manera romántica y a veces querés algo más salvaje”. Salvaje como cagarla a latigazos para que vestida de mucama paraguaya cumpla todas tus órdenes. Y que no te de pena marcarle la piel con el cuero del látigo, porque la idea fue de ella, le gusta que le den latigazos (ah, bueh!). “Hay látigo real” confiesa Dallys desatada y masoquista “y por eso
después cuando me quejo de los golpes digo que me caí patinando”. Y guarda que para vos también hay porque “a veces el látigo lo tiene él, pero a veces lo tengo yo, a veces quiero que me manden y otras veces quiero tener el mando yo”. A Dallys Ferreira le gusta la variedad, la novedad, que la mantengas siempre en vilo, que no sepa por qué agujero le va a entrar la próxima pija. “Me gusta ir variando, si siempre hago lo mismo se pone aburrido… por eso no tengo algo fijo o una especialidad, aunque en la cama sí me gusta alentar como hinchada para que me metan goles”. Dallys Ferreira, una paraguaya para llenarle la chipá de queso fresco.
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