Yaya Piñero y Paula Avila en concha Playboy
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“Yo me agacho y a lo tuyo!” dice Paula Avila al manotear la muy comestible empanada sin repulgue de Yamila Piñero. |
Era tu mayor deseo y te lo cumplió la fuente menos esperada: Yamila Piñero y Paula Avila muestran la concha en Playboy y se preparan para hacerte una fiestita a cuatro globos y dos empanadas (doraditas sin quemar, lisitas sin repulgue) listas para degustar. Pero apurate a entrarles, porque como ves estas nenas no esperan y si te descuidás te dejan afuera como ya hicieron con un par de lentejas en Soñando por Bailar. “Yo tengo claro que me gustan los hombres pero bueno, que querés que haga una chica de 19
años encerrada en la isla todo el tiempo?” pregunta Paula Avila, “Yamila blanqueó que le gustaban las chicas y bueno no te digo que sentí amor cuando la besaba pero me atrae porque es una chica re linda y la pasamos muy bien.” Dicen que el ocio es la madre de todos los vicios, pero en el caso de las chicas también dió a luz al Kamasutra Lésbico, un invento argentino no sólo es open source sino también y más importante, open legs. “Paula abre las piernas y se sienta arriba mío y hace algo raro con la mano” dice Yamila Piñero (y guarda al pronunciar el apellido porque si ponés una ‘i’ antes de la erre no la ponés) sonrojándose al darse cuenta que acaba de
revelar una la primera figura del kamasutra que inventaron y una de las que más la mojan, “mete la mano entre los dos pubis y acaricia ambos… entendés?” Y cómo no vas a entender, si está clarísimo: estas dos rubias más que lesbianas, son dos viciosas del sexo posta. “En la Isla empezamos jodiendo, tirándonos un perfumito, comiendo un chocolate y de repente tapamos la cámara con una toalla y le dimos debajo de la colcha” dice Paulita y Yamila pregunta “Debajo de la quéee?” como con miedo que su amiguita
cuente demasiado, pero es demasiado tarde. “Mi talento es con la lengua, sino preguntale a Yaya” dice la rubia, “yo cuando Yaya está parada me agacho… y a lo tuyo!” continúa Paula confesando su gusto por la empanada de su amiga, “de Yamila me atrae el físico primero y la cara también, tiene muchas expresiones.” Y mucha putez también. “Hay una posición que me hace Yami donde estoy boca arriba y ella viene y se me pone arriba” explica Paula, “y ahí enseguida mete la pierna en el medio y empieza a frotar con la rodillita y
así con esta mina puedo llegar a tener cinco o seis orgamos!” Y Yamila confirma que Paulita es una máquina de acabar. “No sabés lo que es esta mina” dice la rubia, “es algo terrible.” Como las escenitas que protagonizaron en Soñando por Bailar. “Es que Yamila me provoca para hacer poses terribles como una que salió por televisión” recuerda Paula, “estábamos en la cama con Yami sumergiéndose ahí y cuando cambio de posición se escucha que me dice ‘ahh, se ve que te gusta abajo putita, ehh?!”
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