Verónica Perdomo necesita todo tu apoyo
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Las tetas de Verónica Perdomo son ideales para “Despertarte” con una turca como desayuno. |
Se llama Verónica Perdomo y asegura que nunca quiso que la veas así, poniendo ese terrible orto para las fotos. “Yo en realidad soy profesora de hipoacúsicos, usaba lenguaje de señas pero se distraían mirándome el pecho” dice mientras vos no podés resistir la tentación de hacerle la única seña que conocés del lenguaje para mudos pasando un dedo por el círculo hecho con los dedos de la otra mano, “así que dejé la profesión y me puse a ver si podía ser actriz.” Y estudió teatro hasta que el profesor, que no era mudo, se cansó de mirarle las pochas y le espetó “Tomatelás, no vengas más… si vos no necesitás actuar, con
esas tetas laburás seguro” dice Verito que le dijo Raúl Serrano sin aclarar si “laburar” era en las tablas o en la cama. “Pero ojo que yo todo lo que logré lo hice con esfuerzo, no en la cama”, aclara la morocha, que dice tuvo presión desde chica para entregar. Cuán chica? Muy chica. “Cuando tenía 9 años me presenté a una prueba para ser bailarina clásica y lo primero que hizo el profesor fue tocarme una lola” dice Perdomo todavía traumatizada, “y después me dijo que ese palo no era el mío… es que el tipo se dió cuenta que me iban a seguir creciendo”. Como el palo tuyo, ese también va a seguir creciendo, fijate el lomo que tiene la morocha. “Ese es mi problema, si no tuviera tantas curvas, seguro que ya me habrían dado un papel dramático” dice la morocha, “pero igual, aunque me cuesta dar los pasos, mi carrera se va encaminando hacia donde quería y eso me tiene feliz”. Es que la morocha se encamina nada menos que a ser tapa de Playboy, que no es exactamente un trabajo como actriz, aunque si muestra la cotorra puede llegar a ser dramático. “En este medio todo es lolas y cola” razona Perdomo, “es difícil que veas que podés dar
algo más.” Pero vos sabés que Vero puede dar más — un pete, la cola, hay mucho potencial. “Soy un combo raro” sigue diciendo la morocha en un tono traumatizado que a esta altura parece un arma para calentar, “porque tengo buen cuerpo pero no hago escándalos… aunque en cualquier momento empiezo.” Mejor que no, porque entre la tapa de Playboy y los escándalos la morocha se va a empezar a cotizar caro alejándose de esa accesibilidad que la caracteriza hoy. “Mirá, yo no soy inalcanzable” aclara Vero como si necesitara darte incentivos adicionales para que trates de acercarte, “soy una negrita de barrio”. Cuando fue la última vez que escuchaste a una mina que sale en televisión (como pseudo periodista en TyC Sports con Bonadeo y también con Chiche Gelblung en Impacto 9) ser tan sincera? Perdomo
dice que es accesible de verdad, porque no se fija en la plata y tampoco en la estética. “Cuando me fijo en un hombre, me importa más el humor y la simpatía que su cuerpo” explica y agrega para que le creas, “porque necesito que la persona que esté a mi lado sea algo más que sólo linda.” Y si a esta altura tu razonamiento es “si no busca guita y no le gustan los pibes facheros, lo que debe caber es una pija gigante”, también te equivocaste. “El tamaño tampoco me importa, no tiene mucho que ver” dice la morocha mientras hace una pausa como para pensar “pero claro, si es demasiado chiquito tampoco da. Pero igual quédense tranquilos que no voy con el centímetro por todos lados midiendo.” Con esto de que no quiere nada, a esta altura Perdomo es como el chiste trampa que vos contabas en reuniones sobre un misterioso
linyera que sin brazos ni piernas encontraste sentado un día en la calle Florida con un cartel que decía “no quiero pan ni trabajo” esperando que alguna boluda en la reunión preguntara “Pero entonces, qué quería el tipo?” y toda la banda de amigos contestaba en un grito de cancha “Que le chupen la pija!”. Pero lo que quiere Vero está claro. “Los hombres me gustan más que el helado” dice la morocha dando a entender que está dispuesta a comerse los dos cucuruchos siempre que el pibe no sea un gil de estopa porque “antes que salir con un tarado prefiero quedarme viendo una peli y comerme un kilo de dulce de leche granizado”. Perdomo, si te gusta el helado recuperate pronto que los chicos te esperan con el canoli de vainilla en la mano para darte un tremendo Impacto en el Siete!
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