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Valeria Degenaro pela tremendas tetas

Valeria Degenaro

Si Valeria Degenaro fuera una vaca, sería una de las más caras de la Sociedad Rural, y no solamente por esas ubres hermosas, sino por la cantidad de premios recibidos. Con esas impresionantes ubres, esta bestia holando-argentina obtuvo títulos como Miss Bustos y Largo de Pecho, pero también ganó de culo al ser elegida Cola Reef. Fue secretaria de Dominico con Repetto, pasó por el canal Playboy junto a su ex novio Nino Dolce y también condujo su propio programa S.O. Sex. Y además no es una mina celosa. “Si vas a ser infiel” dice Degenaro, “no dejes que me entere, hacela bien.” Hacele caso, hacele bien la cola que es una morocha de colección.

Valeria De Genaro

Valeria Degenaro con ese orto fue elegida Cola Reef. Divina de ida o de vuelta.

Todos los grandes tienen tragedias que afectan sus mejores dotes, y Valeria Degenaro no es una excepción: Bethoven se quedó sordo, Borges se quedó ciego y Valeria Degenaro perdió la sensación en las tetas. Claro que es una injusticia increíble, una triste ironía de la naturaleza que esas terribles tetas no puedan gozar del paleteo que tan esmeradamente le hacías cuando llegó la confesión. “Tengo las lolas hechas y todo el primer año después de la operación no sentí nada” te dijo Valeria Degenaro y reaccionaste con la cortesía y compasión de un verdadero langa: ni corto ni perezoso le ofreciste hacerle la cola a cambio, asegurándole que ahí sí iba a sentir a fondo, porque como le explicaste Valeria Degenarotan delicadamente, “Vale, ese orto tuyo tiene pinta de fumador y da la casualidad que acá justo tengo un habano de carne”. Y si bien Valeria Degenaro trató de zafar del convite diciendo que “después por suerte empecé a sentir de nuevo”, la aclaración llegó tarde porque el ojete de la morocha ya echaba humo al juguetear con el habano de carne en el upite. “Ahora siento de nuevo” dijo Degenaro y vos no sabías si hablaba de la cola o las pochas, pero siempre con las ganas de complacer que te caracterizan, te ofreciste de onda a testearle la sensibilidad de sus jugosas pochas con una buena turca, que justo es una de las cosas que la degeneradita de Degenaro más disfruta. “Es que yo valeria degenarosoy de usar mucho mis tetas” explica orgullosa la ex chica Playboy, “te suena la famosa turca? Si me la piden la hago.” Y matala, porque puede que la operación de tetas la haya reducido la sensibilidad, pero la putez de la morocha sigue intacta. “Es que con las lolas me excita lo que siento” dice Degenaro viciosa, “me encanta ver lo que hacen” Ya la escuchaste, quiere ver bien lo que hacés, ponésela en la cara para que te haga un buen pete y te la deje lista para llenarles los patys de queso. Pero dale parejo a ambas pochas, porque “a veces se quedan mucho en una sola y entonces les digo hey, que la otra se pone celosa.”

Valeria Degenaro

Valeria Degenaro te espera entre los yuyos ya en posición para que la sacudas y vos debés ser un pibe especial, porque a la morocha generalmente no le gusta que la vacunen en lugares raros. “La verdad que a la cama no la cambio por nada”, dice la ex chica Playboy, “no me gustan las fantasías de hacerlo en lugares extraños como el baño de un avión, es muy chiquito y sucio.” Pedile que se venga con las amiguitas de las fotos de abajo.

Valeria Degenaro y amigasValeria Degenaro y amigasValeria Degenaro y amigas

Valeria Degenaro enamorada del consolador

Valeria Degenaro

Valeria Degenaro posa agarrada de una enorme caña, pero no te apures a concluir que busca algo tan grande. “El tamaño no me importa, soy de las que cree que chiquita y juguetona es mejor que grandota y tonta” explica la morocha, porque “si es grande y no la sabe usar no va, los que no están tan bien dotados le ponen más actitud.” El que le puso actitud y aparentemente nada más fue el Ruso Sofovich. “Hace siete años Sofovich me ofreció convertirme en una estrella” dice sin aclarar a cambio de qué, pero un novio celoso la obligó a rechazar la propuesta. Lo que no pudo hacerle el novio es el orto, que salió Cola Reef en 2005. “Me duele mucho, así que no puedo.”

Valeria Degenaro

Valeria Degenaro te espera con dos enormes razones para que vayas y le hagas terrible turca.

Si estás cansado de tirar la línea para que sólo piquen bagres, Valeria Degenaro es la mojarrita que estabas esperando pescar. La morocha viene equipada con dos terribles tetas que pintadas de anaranjado podrían servir como boyas marinas, y una boquita de petera prolija, de esas que obedientemente se toman la leche pero cuidando que no le rebalse por la comisura de la boca. Valeria Degenaro dice que es más gauchita que putita, algo que si la viste en el canal Playboy seguramente vas a poner en duda. “Con un hombre nuevo, las primeras veces me hago la gata en la cama para que no decaiga”, dice con cara de “yo peteo porque me obligan”. “Pero ya cuando estás en pareja una se relaja más, o sea si me ves que no estoy depilada o bañada, bueno, tenés que valeria degenaroaceptarlo”, dice Degenaro sin sospechar que para vos que no se haya duchado es a favor, porque al bajar a comer te gusta encontrar ese aroma a anchoíta fresca que en los días con tomate forma una deliciosa salsa bien putanesca. A pesar de estar entre las argentinas que más salió en bolas en Venus y Playboy, Valeria Degenaro dice que sus gustos no son tan sofisticados como las escenas que hacía en Venus y Playboy. “Las fantasías en lugares extraños como hacerlo en el baño del avión no me van”, dice la morocha y agrega basada en la propia experiencia que “el baño del avión es demasiado chiquito y sucio”. Si querés escarbarle la almeja a Degenaro tenés que ir a un lugar más apropiado, como la costa. “En la playa podría ser” dice sacando a relucir Valeria Degenarosu serena putez, “estaría bueno en la casita del guardavidas, porque si no la arena se te mete en todos lados”. Y la arena en la concha no es lo único que la pone fastidiosa a la morocha, también le molestan las pijas en el culo. “Lo hice por la colectora, pero la verdad que me dolió mucho”, dice como puchereando para ver si vos le perdonás el rosquete, sin saber que justamente hacerle doler estaba en Valeria Degenarotus planes. “Por la colectora lo hice con una pareja que tuvo hasta hace poco y no me gustó”, dice la morocha y agrega traumada que “hasta lo consulté con una sexóloga que me dijo que puede no gustarme, porque el abanico sexual es amplio.” Amplio le va a quedar el abanico cuando la agarres vos y te tomes el trabajo de aflojarle el cuerito antes de ponerle el caño, algo que aparentemente no hizo Nino Dolce. “Intentamos pero no se pudo bien porque me dolía”, dice Valeria. Es que dios le dio pan a un cocinero sin dientes cuando puso a Valeria Degenaro en el programa de cocina que Nino Dolce hacía para Playboy TV. “Nino me conoció desnuda” dice Valeria Degenaroinocentona la morocha, “pero después no aceptó que trabajara mostrando mi cuerpo… si me salía un casting me decía que era una puta”. Inaceptable Vale, bien que lo dejaste, quedate tranquila que nosotros no sólo te vamos a dejar laburar pelando el lomo, sino que te vamos a cobrar una comisión muy baja. Y algo similar le debe haber dicho (cuando no) el Ruso Sofovich. “Hace siete años Sofovich me valeria de genarodijo que me podía convertir en una estrella” recuerda Valeria Degenaro, “pero mi novio era muy celoso y me dijo ‘la tele o yo’ y ahí dejé pasar el tren”. Y esa decisión le arruinó la carrera, pero le salvó el orto de una muerte segura a manos del Padrino del espectáculo local, lo cual es una excelente noticia: quiere decir que no lo tiene tan hecho, podés ser el primero que realmente se lo hace a fondo como corresponde. “Hasta ahora se me hizo muy difícil porque me duele mucho, así que de la cola soy casi virgen!” dice entre risas. Culeala ya!

Valeria De GenaroValeria Degenaro

Valeria De Genaro

Valeria Degenaro pone su terrible almeja de carnada para ver si puede pescar una buena merluza que le ayude inaugurar la colita que no termina de estrenar. “Se me hace casi imposible por el dolor” exagera la morocha antes de aflojar los cantos y aclarar que, “igual los hombres me la piden y siempre dije que si me volvía a enamorar lo iba a hacer”. ¿Cuánto costará “enamorar” a Valeria Degenaro? De momento el que la tiene enamorada es un consolador de plástico. “Por ahora no necesito estar con nadie porque con el juguetito la verdad me arreglo muy bien.” Mostrale que la carne supera al plástico.

Valeria DegenaroValeria De GenaroValeria De GenaroValeria Degenaro

Valeria Degenaro, la secretaria perfecta

Valeria Degenaro

Valeria Degenaro finalmente deja su laburo como asistente del cocinero Nino Dolce y viene a laburar para vos como secretaria ejecutiva. Piel increíble, tetas infernales, colita jugosa y mirada de putita viciosa hacen de Vale un infierno.

Valeria Degenaro

Si esos libros hablaran! La seria biblioteca del estudio es testigo silencioso de las ‘horas extra’ que Valeria Degenaro hace para complacerte a vos.

V aleria Degenaro tiene el perfil justo que buscabas para secretaria en la escribanía, con la cara de mina fina como para atender a los clientes careta que vienen a escriturar propiedades, pero con las terribles tetas y cola infernal de una chica Playboy. Durante el día te cae a laburar con trajecitos de colores tranquilos de oficina, el pelo recogido y anteojos como para despistar. Son pocos los clientes que se dan cuenta que debajo de ese disfraz de mosquita muerta de oficina hay una ninfómana sexópata que quiere que le des masa entre biblioratos, carpetas y papeles. Valeria es de las que calientan durante el día de laburo, esas que pasan caminando por al lado tuyo y dejan un delicioso perfume que te hace pensar cuánto más fragante debe ser su empanadita, una cosa de locos. Y cuando viene a hablarte de algo serio nunca escuchás lo que dice, porque estás mirando cómo mueve los labios y te los imaginás haciéndote un pete impresionante en el despacho del jefe. Vos ni siquiera te bajás los lienzos, seguís de perfecto traje con la Valeria Degenaro corbata ajustada y el cinturón puesto, Valeria apenas te abre la bragueta para petearla. Eso sería lo bueno de ser un boga importante, un ave negra lleno de guita, tener a Valeria Degenaro como secretaria en el estudio y que haga horas extra cuando todos los empleados ya se fueron a su casa. Mandarla a que vaya a buscar algún expediente en los estantes más bajos del archivero, y cuando se agacha para sacarlo, vos sacás la tuya. Tomarla por atrás, correrle la bombachita a un costado y sacudirle la cajonera mientras ella todavía sigue agachada buscando el expediente que le pediste. Esa es la onda, porque Valeria Degenaro como toda buena secretaria sabe que no puede irse a su casa hasta que vos acabes en la oficina.

Valeria Degenaro

Valeria Degenaro se tira sobre la mesa de la sala de reuniones y levanta la cadera como para que vos se la coloques en la cola. Es la secretaria perfecta, siempre dispuesta a hacer horas extra y romperse el culo por vos, su jefe.

Valeria Degenaro

No dejes que las pochas de Valeria te hagan perder de vista el conchero que se adivina debajo de la bombachita negra.

La morocha sabe que “posición obliga”, y por eso ni se mosqueó cuando sintió que te la apoyaste desde atrás tan pronto como se agachó a buscar la carpeta en el cajón de abajo. Valeria en realidad te estaba esperando, porque ella también había acumulado flor de calentura en la oficina. En un momento estuvo a punto que ir al baño a tocarse, pero prefirió guardar esa humedad, que le terminó pegoteando el conchero (que se transparenta en la foto de la derecha). Por eso le encantó cuando le agarraste ese pelo lacio hermoso y lo usaste como rienda para domarla como la yegua viciosa y calentona que es, tirándole del pelo para que no se retobe. La secretaria que todos en la oficina querían culear es finalmente tuya: la tenés a Valeria como siempre quisiste, agachada apoyando las manos sobre los costados Valeria Degenarodel último cajón abierto, mientras su cabeza golpea rítmicamente contra el metal del archivero al compás de tus pijazos. Con la mano derecha le tirás del pelo dándole la orden de que te lea el expediente en voz alta, mientras con la izquierda la castigás a cachetazos en la cola cuando sus gemidos interrumpen su lectura. Vale gira la cabeza y te mira como pidiendo piedad, pero vos estás reloco y no vas a parar hasta partirla al medio.

   
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