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Sabrina Rojas, una geisha en la cama

Sabrina Rojas

Sabrina Rojas es una enfermera que genera su propia demanda: la mendocina tiene un lomo y una carita enfermantes, te pela esos pechos y quedás internado. Pero todo bien, porque la mendocina está dispuesta a “atenderte” como corresponde. “En la cama soy una geisha”, dice la rubia, “dejo que me pidan lo que quieren y concedo todos los deseos.” Rojas tiene un look de mina refinada, pero a la hora de elegir hombres le gustan bien simples. “No soy de esas que tienen fantasías rebuscadas” dice la rubia preparando el terreno para revelar lo que realmente le calienta, “me gusta por ejemplo en un taller mecánico, que aparezca todo engrasado con olor a macho y me agarre ahí, te juro que todos los días rompería el auto para llevárselo!”. Devolvele el favor rompiéndole el orto todos los días!

Sabrina Rojas

Sabrina Rojas te mira como ofreciendo el aperitivo ideal: una turca y un rico pete.

Tiene una cola que merece un lugar entre las mejores de Argentina, amplios pechos como para turquear con comodidad y una cara como para mirarla aún cuando no hace pete, pero Sabrina Rojas últimamente está timida y no quiere mostrarse. La mendocina está guardada como si tuviera miedo de tomar frío y agarrar gripe en una sesión de fotos, o será que no quiso firmar con ninguno de los popes de la tevé y quedó afuera. “Es que no tengo padrino” explicaba la mendocina de su sabrina rojascarrera, “no tengo representante, no tengo un marido con guita, todo lo que hice me lo gané honradamente y de a poco.” Y de a poco te gustaría separarle los gajos y chuparle ese papo como si fuera una mandarina que a Sabrina le encanta, pero frenate si ves que el jugo es rojo. “Me da un poco de asco el payasito”, advierte la mendocina en lo que vos seguramente vas a usar como excusa para agarrar por la colectora. “En mi cuerpo no quedan rutas sin recorrer” gustaba decir Sabrina en épocas menos tímidas, “ya entregué todo en el sentido que puedan imaginar” y por si no te quedó claro agrega que “no tengo ningún problema con el sexo anal”. La mendocina entrega esa terrible cola que tiene, pero aclara que “es una sabrina rojaspráctica que los hombres disfrutan más que las mujeres” y que no lo disfruta mucho “porque ni se compara con el sexo vaginal.” De todas maneras, Sabrina Rojas entiende que su papel como mujer es complacer al hombre como una profesional. “En la cama soy una geisha total” explica la mendocina con ojos de gato, “le digo ‘esta noche es para vos, relajate’, dejo que me pida todo lo que quiera y se lo concedo.” Es que esta genia mendocina está contenta de conceder todos tus deseos especialmente cuando la frotás donde más le gusta. “Me di cuenta que logro mis mejores orgasmos cuando otro me frota la lámpara” dice Sabrina RojasSabrina en la esperanza que captes la indirecta y la frotes hasta dejársela rojas como el apellido, “porque no disfruto tanto cuando me la froto por mi cuenta”. Y si al ver el terrible orto de Sabrina Rojas te preguntás si tu lámpara va a ser suficiente para iluminarlo por completo, quedate tranquilo que la mendocina no quiere algo gigante. “Me gusta más un tamaño moderado porque lo importante es que calce bien” explica la mendocina con la autoridad de una verdadera profesional del tema, “el tema es que cuando es chico no alcanza, pero si es grande sobra y no funciona”. Lo que le gusta a Sabrina es “que sea bien gruesita, con eso puede concederme todos los deseos.” Una genia!

Sabrina RojasSabrina RojasSabrina Rojas Sabrina RojasSabrina Rojas

Sabrina Rojas

Dicen que es la curiosidad la que termina matando al gato, y Sabrina Rojas no es una excepción. “Me da intriga saber cómo terminan el acto sexual las lesbianas” se pregunta picarona la mendocina, “supongo que a las lesbianas la imaginación seguramente las hace volar por el aire”. Y la pregunta no es puramente teórica, dice que “una vuelta una mina me encaró en un baño y me puso contra la pared para besarme” recuerda la chica de los ojos gatunos, “le dije que no, pero que si alguna vez me daban ganas la llamaba, y todavía tengo el teléfono guardado”. Y la duda de saber cómo acaban las tortas le viene porque no le gustan los juguetes. “A mi me gusta mucho sentir la piel caliente, y eso me hace evitar los juguetes porque son muy fríos” explica la rubia, “igual, si me entregara a una de mi sexo, lo haría en toda su dimensión.” Una viciosa para dejarle la cola roja como el apellido.

Sabrina RojasSabrina Rojas

Bajate el video de Sabrina Rojas, o en mejor calidad de acá.

El tema “Stoned” por Dido en versión remixada.

Sabrina Rojas pela las tetas

Sabrina Rojas

Sabrina Rojas como la querés ver — en tetas y con la boca abierta lista para petear. La mendocina dice que hacía un frío bárbaro cuando hizo las fotos, de modo que si ves los pezones algo achicharrados perdonala y ofrecete a calentarla (a pijazos) como un caballero. Una auténtica belleza que no tiene miedo de pelar porque “mostrar las lolas no es nada del otro mundo”. Las tuyas sí, Sabrina.

Sabrina Rojas

Sabrina Rojas tiene una cara tan linda que te conformás con un besito. En la pija. Bueno, que te haga un pete y listo!

Ver la foto de Sabrina Rojas en tetas pasándose la lengua por la boquita es desesperante, especialmente cuando te mira desafiante como preguntándote qué hacés que todavía no pelaste y se la pusiste a la altura de esa cara divina. Claro que es una foto, por supuesto que alguien le dijo que saque la lengua y ponga cara de trola, pero algo en sus ojos te dice que no es solamente una pose, que a la mendocina realmente le encanta petear. Y así lo confesó, en una frase que es lectura recomendada para todas las mujeres: “si querer es escupir y amar es tragar, yo eligo el amor”. Le encanta y se le nota, es como si Sabrina Rojas estuviera siempre deshidratada y al verte pelar alucinara que tu pija es una canilla de agua potable. Pocas cosas son tan lindas como cumplir una fantasía, y Rojas dice que ya cumplió dos de las tres grandes que tiene. “La fantasía de toda mujer es bajar las escaleras con plumas, ser tapa de sabrina rojasPlayboy y bailar en el caño”, dice la mendocina sin saber que las tuyas son casi las mismas: que salga en Playboy como hizo acá, que baje no las escaleras sino por tu cuerpo despacito para tomar directo del pico, y que después te baile en el caño. Viste cuán compatible sos con Sabrina? vos estás alucinado con las terribles gomas de Rojas y a ella le encanta mostrarlas. “Lo que pasa es que las lolas me salieron tanta plata que están para mostrarlas”, dice la mendocina sincera y agrega que “igual ya las amorticé”. Y claro, para “laburar” las tetas grandes ayudan, la tarifa sube. “Las lolas están operadísimas, había un poco pero cuando empecé a hacer fotos había que levantarlas con corpiño” confiesa la rubia. “Ahora las mías salen bien en todas las posiciones, para atrás, para adelante, para atrás… la verdad que tienen vida propia!”. Comprobalo en las fotos de abajo.

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Sabrina Rojas

Sabrina Rojas sabe que su belleza puede paralizarte y dejarte sin reacción, por eso decidió darte algunas señales de lo que quiere de vos poniéndose cómoda en el sofá, sacar una teta afuera y mirarte fijo. Seguís confundido? Perfecto, avanzá que a Sabrina le gusta cuando la tenés duda.

Sabrina Rojas pone la colita

Sabrina Rojas

Sabrina Rojas dice presente con su cola y pone fin a los rumores de que no estaba fotografiable por tenerla reventada (por fuera, por dentro no hay duda como confiesa ella misma). La mendocina tiene una envidiable trifecta de cara mortal, terribles gomas y ojete alucinante que muy pocas pueden ofrecer. Bonus: mirada intensa de ojos claros. Ahh, rojas quedan las pijas!

Sabrina Rojas

La cara de Sabrina Rojas la separa de las demás, y vos le separás las cachas para vacunarla. Entrega la cola a full.

Acá la tenés a Sabrina Rojas, poniendo esa terrible cola bien para fuera y mirando para atrás como si hubiera escuchado a los desconfiados de siempre que decían que no mostraba el ojete porque lo tenía arruinado. Por fuera el orto no está arruinado para nada, ahora la escarapela de cuero es otro cantar, ya que Sabrina confiesa sin pudor que el novio le hace la cola constantemente. “Yo a mi novio le doy el gusto seguido, a full”, dice la mendocina cuando le preguntan por el sexo anal. “Pero ojo que el paseo por la colectora hay que ganárselo, no es para todos los dias”, dice moderando la la frase anterior donde confesó que le hacían la cola “a full”. Lo que debe ser entrar en esa cola redonda, completa, jugosa que Sabrina admite que le hacen “a full”, te corre un frío por la espalda de sólo pensarlo. Porque ojo, Sabrina Rojasencontrar una colita complacientes en alguna nena no muy agraciada de cara es más fácil, pero baquetearle la churrera a Sabrina Rojas, que mire hacia atrás mientras le forzás el baúl trasero como un punga de estacionamiento? Imaginate agarrando con dos manos esa cola divina como si fuera un manillar de moto, acelerando el bombeo a fondo, mandando garfios junto con la garcha como para testear hasta dónde se la banca. “En general, las chicas no la pasamos tan bien en el sexo anal”, cuenta Rojas como si recordara el momento en que tuvo la pija y dos garfios adentro. “El sexo anal lo hacemos más que nada para darles el gusto a ustedes”. Y qué gusto por favor, bajar por la colectora y sacudirle la persiana como un demente, Sabrina Rojasapenas aflojando cuando sus jadeos se convierten en gritos pelados. Y Sabrina no se puede quejar de que tomes la colectora, porque ella periódicamente cierra la ruta principal. “Cuando se viene la marea roja se cierran las puertas en los dos primeros días”, explica la mendocina, “pero después está todo bien. Por suerte tengo un novio que está dispuesto a todo y no le da asco nada”. Y claro, quién puede hacerle asco al estofado cuando el tuco viene de la cazuela de Sabrina Rojas? Y si te da impresión mirá bien las fotos: si tuvieras ese orto servido en bandeja, no podés disculparte diciendo “no como frutos de mar con marea roja”. A vos te gusta el pescado, y ella se tiene que mojar: zambullite de una y comele la almeja con tuco. Hacé de payaso asesino tipo novela de Steven King.

Sabrina Rojas

Sabrina Rojas pone la cola respondiendo a quienes se preguntaban porqué no la mostraba en las fotos de Playboy. Respuesta corta: porque los del conejo no tienen idea de nada. De hecho, si hubiera pelado gomas esta producción sería superior a la que hizo como para la tapa de Playboy. Sabrina rojas deja las pijas.

Sabrina Rojas

Las tetas de Sabrina Rojas le permiten flotar en cualquier océano sin miedo a hundirse.

La impresionante trifecta de rostro impactante, gomas apabullantes y ojete delicioso le permitió a Sabrina Rojas convertirse en una máquina de facturar. “No sé si fue mi mejor año, pero seguro es el año en el que más facturé”, cuenta la mendocina con los ojos color de dólar. “Gano buena plata, pero no lo que ganan otras que hacen lo mismo y tienen un piso en Palermo… la verdad no sé cómo hacen la guita”, dice con sonrisita pícara. El ascenso de turras de baja calidad para cubrir en revistas el espacio que dejó la reticencia de las más lindas a pelar benefició enormemente a la mendocina, que pudo levantarla con pala sin tener que caer con el cabezón que grita. “No me anoté con Tinelli, y eso que me llamaron para todos: Bailando, sabrina rojasPatinando y Cantando. Pero le dije que no, que no me quiero enganchar en eso”. Sabrina se engancha con otras cosas, por ejemplo coger tupido. “Mantengo un promedio semanal de tres o cuatro veces por semana, y eso que cuando viajo se rompe el promedio, pero a la vuelta recuperamos las fechas perdidas, es como el fútbol”, dice Rojas como la deportista de la pija que es. Y ojo que esta nena no juega con la pelota al pedo, también anota. “Soy la goleadora máxima, con siete en un sólo partido”, dice jactándose de su capacidad multiorgásmica. Si querés gritar gol con la mendocina, la onda es empezar desde abajo. “Me gusta que arranquen con besos por la cola y vayan subiendo por la espalda”, revela Rojas y agrega “después de eso, dejo que hagan lo que sabrina rojasquieran”. Negocio excelente, chuparle el orto y subir por la espalda es un precio de ganga para el privilegio de hacer con Sabrina Rojas lo que quieras, tuya para usar y abusar. Eso si, nada aparatos raros. “Los juguetes mucho no me gustan, prefiero la piel a un pedazo de plastico” aclara la mendocina, “porque el juguete me enfria, necesito sentir que es de carne y hueso.” Que te quede claro: a Sabrina Rojas le gusta la pija y no acepta sustitutos.

   
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