 |
|
Sabrina Rojas dice presente con su cola y pone fin a los rumores de que no estaba fotografiable por tenerla reventada (por fuera, por dentro no hay duda como confiesa ella misma). La mendocina tiene una envidiable trifecta de cara mortal, terribles gomas y ojete alucinante que muy pocas pueden ofrecer. Bonus: mirada intensa de ojos claros. Ahh, rojas quedan las pijas!
|
 |
|
La cara de Sabrina Rojas la separa de las demás, y vos le separás las cachas para vacunarla. Entrega la cola a full.
|
Acá la tenés a Sabrina Rojas, poniendo esa terrible cola bien para fuera y mirando para atrás como si hubiera escuchado a los desconfiados de siempre que decían que no mostraba el ojete porque lo tenía arruinado. Por fuera el orto no está arruinado para nada, ahora la escarapela de cuero es otro cantar, ya que Sabrina confiesa sin pudor que el novio le hace la cola constantemente. “Yo a mi novio le doy el gusto seguido, a full”, dice la mendocina cuando le preguntan por el sexo anal. “Pero ojo que el paseo por la colectora hay que ganárselo, no es para todos los dias”, dice moderando la la frase anterior donde confesó que le hacían la cola “a full”. Lo que debe ser entrar en esa cola redonda, completa, jugosa que Sabrina admite que le hacen “a full”, te corre un frío por la espalda de sólo pensarlo. Porque ojo,
encontrar una colita complacientes en alguna nena no muy agraciada de cara es más fácil, pero baquetearle la churrera a Sabrina Rojas, que mire hacia atrás mientras le forzás el baúl trasero como un punga de estacionamiento? Imaginate agarrando con dos manos esa cola divina como si fuera un manillar de moto, acelerando el bombeo a fondo, mandando garfios junto con la garcha como para testear hasta dónde se la banca. “En general, las chicas no la pasamos tan bien en el sexo anal”, cuenta Rojas como si recordara el momento en que tuvo la pija y dos garfios adentro. “El sexo anal lo hacemos más que nada para darles el gusto a ustedes”. Y qué gusto por favor, bajar por la colectora y sacudirle la persiana como un demente,
apenas aflojando cuando sus jadeos se convierten en gritos pelados. Y Sabrina no se puede quejar de que tomes la colectora, porque ella periódicamente cierra la ruta principal. “Cuando se viene la marea roja se cierran las puertas en los dos primeros días”, explica la mendocina, “pero después está todo bien. Por suerte tengo un novio que está dispuesto a todo y no le da asco nada”. Y claro, quién puede hacerle asco al estofado cuando el tuco viene de la cazuela de Sabrina Rojas? Y si te da impresión mirá bien las fotos: si tuvieras ese orto servido en bandeja, no podés disculparte diciendo “no como frutos de mar con marea roja”. A vos te gusta el pescado, y ella se tiene que mojar: zambullite de una y comele la almeja con tuco. Hacé de payaso asesino tipo novela de Steven King.
 |
|
Sabrina Rojas pone la cola respondiendo a quienes se preguntaban porqué no la mostraba en las fotos de Playboy. Respuesta corta: porque los del conejo no tienen idea de nada. De hecho, si hubiera pelado gomas esta producción sería superior a la que hizo como para la tapa de Playboy. Sabrina rojas deja las pijas.
|
 |
|
Las tetas de Sabrina Rojas le permiten flotar en cualquier océano sin miedo a hundirse.
|
La impresionante trifecta de rostro impactante, gomas apabullantes y ojete delicioso le permitió a Sabrina Rojas convertirse en una máquina de facturar. “No sé si fue mi mejor año, pero seguro es el año en el que más facturé”, cuenta la mendocina con los ojos color de dólar. “Gano buena plata, pero no lo que ganan otras que hacen lo mismo y tienen un piso en Palermo… la verdad no sé cómo hacen la guita”, dice con sonrisita pícara. El ascenso de turras de baja calidad para cubrir en revistas el espacio que dejó la reticencia de las más lindas a pelar benefició enormemente a la mendocina, que pudo levantarla con pala sin tener que caer con el cabezón que grita. “No me anoté con Tinelli, y eso que me llamaron para todos: Bailando,
Patinando y Cantando. Pero le dije que no, que no me quiero enganchar en eso”. Sabrina se engancha con otras cosas, por ejemplo coger tupido. “Mantengo un promedio semanal de tres o cuatro veces por semana, y eso que cuando viajo se rompe el promedio, pero a la vuelta recuperamos las fechas perdidas, es como el fútbol”, dice Rojas como la deportista de la pija que es. Y ojo que esta nena no juega con la pelota al pedo, también anota. “Soy la goleadora máxima, con siete en un sólo partido”, dice jactándose de su capacidad multiorgásmica. Si querés gritar gol con la mendocina, la onda es empezar desde abajo. “Me gusta que arranquen con besos por la cola y vayan subiendo por la espalda”, revela Rojas y agrega “después de eso, dejo que hagan lo que
quieran”. Negocio excelente, chuparle el orto y subir por la espalda es un precio de ganga para el privilegio de hacer con Sabrina Rojas lo que quieras, tuya para usar y abusar. Eso si, nada aparatos raros. “Los juguetes mucho no me gustan, prefiero la piel a un pedazo de plastico” aclara la mendocina, “porque el juguete me enfria, necesito sentir que es de carne y hueso.” Que te quede claro: a Sabrina Rojas le gusta la pija y no acepta sustitutos.