Sabrina Ravelli, la diablita pone la cola
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Las escarapela de cuero de Sabrina Ravelli no miente: por esa cola pasó mucha gente. |
Dicen que cuando el diablo mete la cola se arma quilombo, pero cuando la que pone la cola es Sabrina Ravelli se arma flor de partuza. “Me considero una diablita, soy realmente un demonio en la cama” dice la morocha de los ojos angelicales y el orto infernal, “en la vida puedo parecer linda y buenita, pero en la cama soy un demonio porque entrego todo.” Sabrina dice que el disfraz de diablita le pega justo porque su trabajo es hacerte caer en la tentación. “Provoco porque no creo que el sexo pueda ser pecado” dice Sabrina, “no hay nada malo, desde lo más fuerte a lo más zarpado en
la cama vale todo.” Y todos sabemos que las peleas del “vale todo” terminan con la puesta de espaldas. “Es difícil que acepte ir por la colectora” dice la morocha testeando tu ingenuidad, “para que yo entregue la cola tenés que ser una persona muy especial.” Y el mundo aparentemente está lleno de gente “muy especial”, porque como podés ver en la ProctoCam, el upite de Sabrina tiene más arrugas que el nudo de un globo. “Bueno, en la cama soy de cumplir fantasías y a todos los hombres les gusta mucho mi cola” dice la morocha como para justificar porqué tiene el orto como una escarapela si no hay fiesta patria, “además como te dije, me entrego toda y mi cola la podés tener con paciencia y trabajo porque duele. Yo sé que es el gusto de lo prohibido, pero no es un tema fácil, depende de cómo venga la cosa.” Y si querés tentar vos a la diablita para
hacerle probar su propia medicina, dejala que agarre el control remoto — el de plástico. “Me gusta ver películas porno, pero en cable más que por Internet” reconoce la morocha, “tampoco soy fanática pero está muy bueno.” Se pone bueno porque Sabri va a hacer con vos lo que ve en pantalla, porque la putez también marca su propio límite. “Traer a otra mina no va, porque yo soy la única protagonista en la cama y ninguna va a sacarme de ese lugar!” exclama la morocha al trenzarse en una imaginaria pelea de gatos, “además si estás conmigo no vas a necesitar otra mina para divertirte, te lo puedo asegurar, soy muy sexual y sé como dejarte conforme.” Y tiene muy buen manejo de pelota, fijate cómo se la acomoda en el papo!
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