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Rocío Marengo desnuda en Playboy II

Rocio Marengo desnuda en Playboy Argentina

Cola de Rocio Marengo desnuda en PlayboyEs la segunda vez que se desnuda para Playboy, pero Rocío Marengo asegura ser una chica de hogar. “Soy muy chapada a la antigua” dice la rubia mientras se baja los lienzos para que puedas apreciar la terrible pera que tiene por ojete, “pero entre cuatro paredes me relajo y me dejo llevar.” Y ahí es donde pasa de chapada a la antigua a garchada a la moderna. “El sexo para mí es algo tan necesario como respirar” dice Rocío, “en la cama me suelto porque lo que hacés queda entre dos personas, estoy con los hombres que quiero y por eso la paso bien.” Y a pesar de los 34 pirulos, le quedan cosas por cumplir. “Tengo fantasías con mujeres, pero por ahora no me interesa probar porque me llenan mucho los hombres” explica la rubia, “me ratonea más hacer un trío con dos hombres… está mal?”

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“Necesito tener sexo, para mí es como respirar” dice Marengo, “soy una mujer que vive a full.”

Si esperabas tener la empanada de Rocío Marengo como parte del aperitivo en la cena de Año Nuevo, te equivocaste. Y parece que la razón es una interna entre mascotas: el conejo no quiere que conozcas al kohala, a pesar que su dueña es una trola confesa. “Descubrí que me gusta ser bien puta” confesa así de una la ruba, “yo me hago cargo que no soy ni pura ni santa. El optimismo del flaco de polera, siempre listo para levantar cabeza, te había hecho creer que como es su segunda tapa en Playboy, la rubia iba a tener que subir la apuesta y pelar rocio marengo en bolas playboy argentinacomo corresponde, pero el conejo nos volvió a cagar y el kohala sigue sin aparecer. Pispeando entre los cables (en la única foto frontal completa) se puede ver que Marengo tiene la mascota depilada, pero no hay comprobación visual de esa apertura tipo estación de subte que su propia dueña asegura tener. “Hay mujeres que la tienen muy chiquita pero no es mi caso” confiesa la rubia, “por eso no puedo estar con un tipo que la tenga chica.” O sea que el Kohala de Marengo no se conforma con hojas de eucalipto, el guacho necesita comer carne en barra en abundancia. “La actitud es más importante que el tamaño, pero algo chiquito no sirve para nada” confiesa la rubia, “me ha tocado conocer algunas muy pequeñas y es un bajón. El tipo hacía todo lo que podía para que rocio marengo desnudayo la pasara bien pero yo veía lo chiquita que la tenía y me deprimía.” Pero igual hay esperanza para los menos dotados: el bulto en el pantalón no tiene porqué ser la chagar, también puede ser una gruesa billetera. Y así como billetera mata galán, a la hora de flashear verdes, político mata empresario. “Mi target es siempre de alto nivel” reconoce la rubia, “claro que estuve con políticos poderosos, me gustó porque tenía buena cama y aprendía. Tranquilos chicos que no voy a dar ningún rocio marengo en concha playboynombre, en mi caso no quisieron tener prensa.” Pero Rocío quiere tener sexo, siempre. “Necesito tener sexo, para mí es como respirar” reconoce la rubia, “soy una mujer que vive a full y me encanta el sexo, la paso increíble. Y es más, para irme a dormir bien necesito tener sexo, para desconectarme necesito tener relaciones.” Y si es variando los lugares, mejor. “Tuve sexo en un ascensor y en una escalera que es peor porque ahí te pueden ver, jaja. Hacerlo en lugares así me encanta por la adrenalina.” Lugares raros para hacerlo sobran, pero Rocío dice que lo que falta son pibes que la encaren. “No se porqué, pero muchos tipos me tienen miedo, no se animan y entonces tengo que ir al frente yo” explica la rubia, “pero voy al frente hasta ahí nomás, porque a mí me gusta que el hombre me seduzca y trate de conquistarme.” Y la recompensa para los que ponen huevos es disfrutar sin límites. “En la cama hay que soltarse, no tengo drama con nada, siempre hay que buscarle la vuelta porque nunca hay que dejar de tener sexo” explica Rocío, “para mí es como hacer deporte, cuando estoy bien atendida tengo otra cara, otra piel, otro humor. Yo al sexo lo necesito como una medicina.”

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“No sé porqué, pero los hombres me tienen miedo” dice Rocío Marengo con anteojos y el pelo tan recogido como a vos te gustaría dejarle el kohala, “pero yo no soy como aparento, la verdad es que soy re tranqui y tímida.” Pero la supuesta timidez se le va tan pronto identifica algún peso pesado de la política o la empresa. “Tengo un target alto, pero me gustan los tipos con perfil bajo” explica la ahora aspirante a periodista seria con anteojos, “los famosos no me van, prefiero el tipo más difícil, me ratonea ir a la conquista de una presa complicada.” Y los blancos preferidos son tipos grandes, porque juntar la guita necesaria para estar al nivel de Marengo lleva mucho tiempo. “Los hombres de entre 40 y 50 años me gustan más porque más allá de los sexual, saben cómo tratarte” dice la rubia, “me gustan los tipos inteligentes porque te saben llevar, seducir, endulzar el oído. Saben cómo entrarte en todo sentido.”

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Rocío Marengo desnuda en Playboy

Rocio Marengo desnuda en Playboy

Rocío Marengo se desnudó para Playboy después de una sesión de terapia que dejó al descubierto toda su putez. “Me liberé sexualmente y descubrí que me gusta sentirme una puta” dice sin pelos en la lengua ni en la concha, “aprendí a tener más y mejores orgasmos, posiciones nuevas, disfraces, lugares, juegos. La verdad que pasarlo bien en la cama es muy lindo, y más cuando soy la más puta.” Y como tal, su objetivo ahora es chupar algo más que las medias al dueño de Playboy. “Heffner me parece un tipo bárbaro” dice Rocío obviando los 84 años del fundador del conejo en favor de los millones, “es una persona muy cariñosa e inteligente, me parece divino todo lo que hizo por las mujeres.” Pero Heffner no es el único poderoso que ratonea a Marengo. “Me calenté mucho bailando en el programa de Tinelli” dice la rubia preparando el terreno para revelar algo increíble, “me reservo los detalles, pero tuve un orgasmo en el caño de ShowMatch”.

Rocio Marengo en Playboy

Cuando Rocío Marengo tiene antojo de pete, a falta de pijas buenos son picaportes.

Después de muchos amagues y negociaciones frustradas, Rocío Marengo se animó a salir desnuda en Playboy. “¡Me liberé!” dice la rubia mostrando los pechos en el Palacio San Miguel, “a mis 30 años me siento más linda y sexy que nunca, además si no muestro mi cuerpo ahora, ¿cuándo lo voy a hacer?”. Rocío dice que después de romperse el culo en el gimnasio y en otros lados, finalmente logró tener el lomo listo para las fotos. “Llegué a los 90 centímetros de cadera y todavía no puedo creerlo, al fin logré el cuerpo que siempre quise, con medidas perfectas” dice la rubia entusiasmada, aunque no lo suficiente como para mostrar el koala. “Pará que tampoco voy a mostrar todas mis partes íntimas” se ataja la rubia, “no te olvides que tengo un padre y un hermano rocio marengo desnuda en playboyque no están felices de verme desnuda.” Y tampoco deben estar contentos con la acusación de Amalia Granata, que dice Rocío Marengo llegó a cobrar un departamento para coger con un ejecutivo de la televisión chilena. “Yo todo lo que gané fue con mi profesión” dice oscureciendo al aclarar, “no fue por mi cuerpo o la exposición sino por mi inteligencia.” Pero inteligencia parece haberle faltado al confesar que le gusta ser puta justo después que Ricardo Fort la acusara de “ejercer la profesión más rocio marengo en playboyvieja del mundo” en Chile. “Me gusta ser bien puta” confiesó Marengo, “y me gusta que me digan puta y si me pagan, más todavía, jaja.” La rubia dice que la terapia le rompió el bloqueo y fue como si hubieran dinamitado el dique que contenía un río de putez. “Me gusta sentirme la más puta” dice rubia como si finalmente se le hubiera despertado el koala, “la mejor noche de mi vida sería en un hotel tipo Las Vegas con cámaras filmando, porque pensar que me están mirando me motiva todavía más.” Y mientras para cualquier mina desnudarse para Playboy, confesar ser puta y tener ganas de filmarse garchando sería una manera de aumentar la tarifa y conseguir Rocio Marengomás clientes, para Rocío Marengo es una manera de buscar esposo. “Me quiero casar y pronto” dice la rubia casi como una amenaza, “y al que le de miedo estar al lado mío porque me quiero casar, que se vaya y venga otro, porque yo voy a estar de blanco en menos de un año como sea.” Pero según Marengo casarse con una puta no es tan mal negocio, porque no sólo podés darle leche al koala sino disfrutar de la guita y los privilegios del éxito como un rocio marengocafishio. “El tipo se tiene que dar cuenta que voy a ser muy grossa, una verdadera número uno” dice la rubia y frena como si en medio del delirio de grandeza tuviera un conmovedor ataque de sinceridad. “Además fijate el cariño que me tiene la gente y eso que no hice nada, imaginate si ahora empiezo a estudiar un poquito y mejoro? Va a ser un placer para un tipo estar conmigo!” Si te interesa la vacante tené en cuenta que al koala de Marengo le gusta colgarse de eucaliptos de tronco grande. “El tamaño muy chico me mata” dice Marengo de los maníes quemados, “no puedo, es un bajón para mí porque una vez que conocés una grande que vas rocio marengo desnuda en playboymás adentro, no te bancás una chiquita.” Y el problema es que el koala de Marengo es grande, así que no se conforma con cualquier ramita. “Hay minas que la tienen chica y entonces puede ser que ellas la sientan grande, pero no es mi caso, me ha tocado conocer algunas muy pequeñas y es un bajón, el tipo se mataba para que yo la pasara bien pero yo pensaba lo chiquita que la tenía y la verdad me deprimía.” Rocío dice que de momento está sola y espera que aparezca un pibe de pija larga que la tenga con rienda corta. “Me gusta el hombre machista, que me dominen y me hagan sentir la más puta” dice la rubia poniendo el orto para las fotos, “porque no es fácil conmigo, soy medio loca y por eso me gusta que me tengan cortita.”

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Rocío Marengo dice que gracias a la canción del koala pudo afinar los cantos. “El koala me moldeó los muslos y me sirvió para tener la cintura en 90 centímetros” dice la rubia, “te pone todas las cosas en su lugar.” Y cuando estés poniéndosela en cuatro no te olvides de ponerla en su lugar que le encanta. “Descubrí que me gusta ser bien puta, yo no soy como Wanda que hace un pete y al mes se casa” dice la rubia con lógica paculear, “yo no me hago la pura ni la santa, yo me hago cargo, y quiero un tipo que se juegue por mí y me apoye en todo.” Y mientras siga en cuatro mirando con esa cara de petera viciosa, no le va a ser difícil encontrarlo.

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