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Celina Rucci es una morocha infernal, un testimonio viviente de que las veteranas pueden competir y ganar no sólo con experiencia sino con carnes duras. La ex representante argentina para Playboy TV y ganadora de Patinando tiene un sueño jodido — vacunar un pibe con un cinturón poronguero. La recomendaciones son obvias: si te acostás con ella no te quedes dormido, y si te duchás con Rucci nunca te agaches a agarrar el jabón.
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Celina Rucci exhibe la guitarra perfecta que tiene por lomo, pero ojo que no le caben los chizos, sólo pijas grandes.
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Si querés comerte a Celina Rucci, más te vale que vayas a la contienda bien preparado, porque sino te podés llegar a arrepentir. Un repaso rápido a las fotos de Celina Rucci indican si aspirás a entrarle por algún lado vas a tener que tener las herramientas necesarias, sean la labia para ganarle los duelos verbales que tanto le gustan, o la pija para que esta auténtica yegua sienta que la estás cogiendo. “No se porqué algunas mujeres lo niegan, pero el tamaño es absolutamente determinante”, dice Celina Rucci del tipo de garompa que necesita. Y no es cuestión solamente de tenerla grande, también tenés que ser una especie de boy scout sexual y estar siempre listo para trabajarle ese prominente ojete que tiene. “Es que yo a diferencia de otras vedettes, necesito hacer el amor todas las noches”, dice preparando el cachetazo a las colegas, “las demás están siempre solas y nunca tienen sexo”. Normalmente, tener una bestia de morocha
como Celina Rucci lista para el sexo todos los días es el sueño de todos, pero cuidado porque con la ex chica Playboy la cosa se puede dar vuelta, literalmente. “Penetrar a un hombre con un juguete erótico es una fantasía que tengo”, dice la Rucci con la convicción de quien ya se calzó el strap-on varias veces y no solamente para probar como le quedaba. Ojo que es una escena fuerte, imaginate a Celina Rucci con sus medidas de 100-63-92 y un “extra ball” de 25cm de goma entre las piernas. El puede ser que sepa cómo queda Celina Rucci desnuda con el cinturón poronguero puesto es su esposo Claudio Minicelli, pero el hombre sobre el tema mantiene la boca cerrada y esperemos que la cola también. Celina Rucci igual lo protege diciendo que todavía no cumplió la fantasía de empomarse un pibe con una poronga de goma, aunque con los gays
tiene menos miramientos. “Es que cada uno se tiene que hacer cargo, si uno es gay no se puede molestar porque se lo digan, hay que levantar la frente y asumirlo con total dignidad”, sentencia la morocha. La fantasía poronguera puede que no la haya cumplido todavía, pero igual Rucci tiene mucha experiencia en eso de abrirse paso con el cuerpo. “A eso de los 17 años me di cuenta que con este cuerpo se podían abrir puertas”, dice la Rucci y uno inmediatamente piensa qué lindo sería sacudirle la persiana hasta que le
quede el portón bien abierto. “Un cuerpo abre puertas, pero si no tenés nada más para ofrecer seguramente se van a cerrar”. Lo de ofrecer más que solamente el cuerpo es un tema constante con Celina Rucci, que no pierde oportunidad de comentar que es Licenciada en Comunicación Social, pero nos parece interesante que lo asocie con cerrar las puertas —quizás la idea romperle el orto a un pibe es una manera de vengarse contra ese turro que a los 17 años le voló la cerradura y le abrió las puertas principal y de servicio. Psicoanálisis aparte, salvo que tengas calzoncillos de kevlar hechos en Colombia por sastres de narcos, no te recomendamos que te quedes a dormir al lado de Celina Rucci después de un polvo. A ver si cuando te despertás a eso de las dos de la tarde, prendés la televisión y la ves a celina Rucci diciendo “anoche cumplí mi fantasía” y Rial preguntándole “Qué bueno Celina! Nos podés contar quién es el afortunado?”. Cuidado con la Rucci que es brava la guacha!
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Celina Rucci en su versión rubia con una onda más refinada pone la colita y mira como preguntando cuándo le vas a entrar. No dudamos que puedas hacerle la cola, pero si te pide de ir a la recíproca mientras se calza el cinturón poronguero llegó el momento de emprender la retirada. Abajo tenés a Celina Rucci desnuda cuando representó a la Argentina en Playboy, algo más joven y menos combativa, divina.
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