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Natalie Weber aceptó poner su carne en la parrilla de Playboy, pero fiel al estilo de la versión argentina de la revista, el asado fue muy pobre: pusieron un par de patys como para que los comas solos, porque de la figazza no hubo noticias. La morocha dice que quiere seguir los turrescos pasos de su prima Adabel Guerrero, pero le cuesta aflojar los cantos. “Nunca tuve un touch and go, nunca” dice poniendo a prueba tu credulidad, “siempre estuve de novia en relaciones largas y la cola en general no la entrego.” Pero cuando la mesa examinadora estaba por bocharla con un cuatro por no entregar el siete, la morocha sorprendió dando un oral brillante. “Con el oral voy a full, porque ahí estoy totalmente a favor” se jacta la morocha de su habilidad petera, “lo hago muy bien porque me encanta, en eso soy re profesional.”
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Taparon la PapoCam: alguien borró la concha de Natalie.
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No son muchas las modelos que se animan a salir en Playboy, pero Natalie Weber para pelar con el conejo no necesitó más zanahoria que saber que su prima Adabel Guerrero ya posó desnuda en Playboy. “Siempre quise seguir los pasos de Adabel” dice Nátali sabiendo que como vedette su prima factura mucho más que lo que ella embolsa como modelo fina, “y además me encanta posar en bolas.” Lástima que al tratarse de la Playboy argentina, no se desnudó en serio sino que le bastó con mostrar los patys y algo del orto, que Nátali asegura no tiene rival en el
país. “La mejor cola argentina la tengo yo” dice la morocha como para que no repares en que de la cotorra no asomó ni una sola pluma, “porque la de otras como Evangelina Anderson son demasiado perfectas y da para pensar que no son naturales”. Puede que coincidas con la morocha en repudiar las colas hechas por cirujanos, pero guarda que Nátali tampoco quiere que se la hagas vos. “No te voy a decir que por la cola nunca probé, pero no es una de las cosas que más me gustan” dice la morocha, “la verdad no entiendo a esas minas que dicen disfrutar tanto por la cola como por adelante.” Nátali parece tener el culo con rosca típico de la “modelo fina” y dice que sólo
entrega el potus al jardinero oficial. “Si lo hago es para darle un gusto a otra persona” explica la morocha, “pero se lo tiene que ganar en una relación seria porque yo siempre fui de estar de novia… no es algo que entregue a cualquiera.” Y por favor no insistas, porque a Weber le cae como el culo cuando insisten con el anal. “Si un chico con el que recién salgo viene a pedirme la cola lo mando a la merda” dice sin darse cuenta que lo está mandando justo donde el pibe quería ir, “porque yo esa obsesión de algunos pibes con el culo me parece de homosexual y no me va.” Bueno Natalí ya entendimos, no rompas más los weber, mejor decinos donde sí te cabe,
por ejemplo en la boca? “Con el oral todo bien, ahí sí estoy a full” dice la morocha con genuino entusiasmo tiragomas, “estoy totalmente a favor y además lo hago muy bien.” Y si la cola lamentablemente no la entrega ni aunque insistas, por suerte el pete lo da sin que que lo pidas. “Al oral voy sin que me llamen porque me encanta, soy re profesional” dice la entusiasta del pete y agrega una invitación: “soy muy buena en el oral y me gusta que me hagan lo mismo.” Weber es un bombón y sigue lógica de golosina: ella se fumó el Habanito, ahora vos bajá a paletear esa Boca de Dama. ¡A comerse la galletita, dijo Terrabusi!



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Natalie Weber no se puso en cuatro para ninguna foto de Playboy porque no es una posición que la excite. “Estilo perrito no me motiva mucho porque esa posición es puro pá, pá y pá nada más” explica la morocha, “pero yo sé que para los tipos es bárbara porque la tienen a una con el culo parado y se imaginan que después viene lo otro.” Pero hete aquí que no viene, porque cuando se trata de su cola, Natalie es medio peculiar. “El sexo tiene que ser para conectarse con la otra persona y con el anal las chicas no nos conectamos, no se disfruta.” La morocha no deja entrar carne en barra por atrás, pero no tiene problema en mandarse plástico por adelante. “No estoy de novia, pero ojo que tengo mis chiches que me acompañan” confiesa la morocha, “vivo con una amiga y entre las dos tenemos una colección, ella ahora se va a mudar con el novio pero por suerte me deja los juguetes!”
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