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Beatriz Salomón y el Perro Aschucarro

La Turca Salomón desnuda en la Playboy retro

La Turca Beatriz Salomón sonríe en su época de esplendor, cuando acompañaba a Alberto Olmedo en No Toca Botón, en aquellas épocas del “Destape” argentino. Eran épocas de un descontrol inocente, la falopa y el descontrol sexual recién arrancaba en la Argentina que venía de la dictadura.


Adalberto Aschucarro

Adalberto “Perro” Aschucarro, notable defensor del Blooming Club en el fútbol boliviano, cuenta su romance con la Turca Salomón en Notiblog.

En esta nueva edición de Notiblog Retro, la estrella del fútbol boliviano Adalberto Aschucarro, nos confiesa a cara de perro todos los detalles de su romance con la Turca Beatriz Salomón. Bajo el título El Hombre Equivocado, y con su endiablada pluma, el ex crack relata su amorío con la Salomón, una de las chicas del recordado capocómico Alberto Olmedo en No Toca Botón, el programa que definió el curso erótico de toda la década del ochenta, cuando imperaba el destape y el Negro Olmedo tomaba cocaína en antros como Paladium. A pesar de ser un relato a cara de perro, Notiblog recomienda leerlo como obra de ficción, ya que los deseos incumplidos del crack boliviano —bautizado “El Perro” por su garra cuando hacía defensa— le hayan hecho creer hechos que sólo existieron en la merquera imaginación de quien llegó a lo más alto del fútbol mundial, ya que jugó en las alturas de la ciudad de La Paz, Bolivia. Las fotos de Beatriz Salomón desnuda son de la Playboy de hace veinte años atrás, cuando la garcha de Aschucarro tenía que abrirse paso entre las extremadamente frondosas selvas pilosas de los pubis de esa época.

Beatriz Salomón desnuda en Playboy

Beatriz Salomón exhibe toda la fuerza de la turca con unos pechos divinos, pero terminó casándose con un bufarrón.

El romance con Silvia duró poco, pero me abrió la puerta a ese selecto entorno que rodeaba al Negro Olmedo. De allí surgió quien significaría mi primera y más entrañable amiga del ambiente artístico: la turca Beatriz Salomón. Solíamos conversar largo rato de nuestros humildes orígenes y ambiciones laborales; pero siempre recalábamos en las cuestiones del corazón y sus vicisitudes. Tenía un arrastre impresionante con los hombres y le llovían las más diversas y tentadoras ofertas. Mas tenía un karma que veo mantiene hasta el día de hoy: siempre se enamoraba del hombre equivocado.Anhelaba formar una familia con “Su mirada decía algo más, despertando en mí un súbito deseo de partirla en dos como un queso cuartirolo .”alguien que la quisiera y respetara. Solía compararla en el reino de los ofidios con una boa constrictora impactante y bonachona, sin un miligramo de veneno. Abriéndose paso entre ponzoñosas cobras negras y yararás de la cruz en la espesura de la jungla de la farándula. Yo gozaba el privilegio de visitarla en sus camarines de TV o teatro y siempre le llevaba flores para alentarla. No tardé en darme cuenta que su mirada decía algo más, Beatriz Salomón desnuda en Playboydespertando en mí un súbito deseo de partirla en dos como un queso cuartirolo sobre los sólidos cimientos de solidaridad y amor que habíamos construido.Cierta noche a la salida del teatro fuimos a su casa. Estábamos mirando una serie de fotos de su infancia y viaje de egresados sentados en el living. Llevaba una camisa de seda blanca peligrosamente entreabierta. Desde sus hombros yo relojeaba un pezón oscuro y rígido besando la delicada tela. La cercanía, el perfume y su leonina cabellera comenzaron a insuflar sangre al cuerpo cavernoso de mi verga que se expandía a mayor velocidad que el universo. [Agradecemos al notibloguero GaVriEL KuerVo por enviarnos este material de Beatriz Salomón, es mejor que el que teníamos, gracias!]

Beatriz Turca Salomón desnuda en Playboy

Beatriz Salomón muestra en esta foto la clásica pelambre púbica de la época, que de todas maneras de acuerdo a muchos lectores sigue vigente en muchas argentinas hasta el día de hoy. Depiladas totales, semi-rapadas, pelo a fondo, hay para todos los gustos. Habría que ver qué “corte de pelo” usa la Turca hoy, seguramente no se dejará la parva como en esa época.

Beatriz Salomón desnuda en PlayboyBeatriz Salomón desnuda en PlayboyBeatriz Salomón desnuda en Playboy

Beatriz Salomón en bolas en Playboy, alucinante para la época

Beatriz Salomón ríe desnuda, en la época de fama y fortuna. Hoy reclama alimentos al come trabas de su esposo para alimentar a sus hijos adoptivos.

Reíamos mucho y en toda ocurrencia aprovechábamos para levantar la vista y mirarnos cada vez con más fuego. Un tímido y suave beso en los labios no tardó en llegar. Comencé a desviar mi boca besando sin interrupción toda la longitud de su cuello. Mi mano izquierda abrazaba su nuca y la derecha desabotonaba la blusa con el cuidado extremo con que se desactiva una bomba de tiempo. Ella jadeaba y respiraba hondo mientras yo seguía haciendo mi trabajo de orfebre, “Interné mi nariz en ese maravilloso bosque de pelos con la esperanza de hallar la profunda vertiente que humedeció la tanga”.cincelando con mi lengua esas magníficas y bronceadas tetas, que el Dios Febo había acariciado en la soleada tarde. Continué mi peregrinar descendente por su cuerpo hasta dar con la arrugada falda en su cintura como consecuencia de la posición de sus piernas que apoyaba y cruzaba sobre mi espalda. Me encontraba arrodillado sobre el sillón de pana con la cabeza entre las desnudas piernas de Beatriz sintiendo sus manos en mi cabellera que tenían el solo objetivo de orientarme a su ardiente Beatriz Salomon y su impresionante cola desnudavulva. Me las rebusqué para separar ese calzón mínimo negro, transparente y mojado. Interné mi nariz en ese maravilloso bosque de pelos con la esperanza de hallar la profunda vertiente que humedeció la tanga. La calentura que habíamos agarrado necesitaba un escenario y no había otro Alberto Olmedo y los desnudos de sus chicas marcaron una épocamejor que su cama de dos plazas. Nos encaminábamos hacia allí cuando justo en la puerta de su habitación nos detuvimos un instante. Beatriz necesitaba la seguridad que esto no sería una aventura de una sola noche y que de ahora en más la relación pasaría a la calidad de noviazgo. Yo le prometí que todo sería a su modo, con el mismo cinismo con que el turco Menem juraba por Dios, la patria y los Santos Evangelios en el año ‘89. Desde atrás miraba obnubilado esas hermosas pantorrillas montadas en los tacones de sus finas sandalias.

Beatriz Salomon, la Turca desnuda con su concha peluda al viento

Esta foto de repente podría ser de una producción de Maxim, parecida a la que hizo con Carla Conte estilo egipcia. La diferencia claro está es que Maxim no muestra pezones ni mucho menos pelos púbicos. Increible que esto era ayer, y el éxito de Maxim en el mundo es justamente porque no muestra nada, entonces las mujeres y novias no se enojan cuando te caés con la revista a casa. Marketing.

Beatriz Salomon, una diosa de los ochenta ahora reventada mal

Lo que habrían garpado muchos en el pico de su fama para tenerla así, en bolas y en cuatro para entrarle a piacere toda la noche.

Le quité la pollera y el calzón y se recostó boca abajo en medio de su mullido somier. Mientras yo me desvestía no despegaba la vista de ese sensual culo que se me ofrecía orondo a mis ojos. Subí a su humanidad y por un instante sentí el deseo de desflorar su ano en seco. Reprimí el impulso ya que supuestamente se trataba del comienzo de una relación amorosa y además no tenía el ánimo de tratarla como una trola cualquiera. Le punteé la puerta de su hendidura como un soldador lo hace con su electrodo y empuje con delicadeza buscando el fondo de la cuevita. Entraba y salía suavemente y cada tanto Alberto Olmedo y los desnudos de sus chicas marcaron una épocaAlberto Olmedo y los desnudos de sus chicas marcaron una épocamiraba los anillos que su blanco afrechito tatuaban en el cogote de mi pija. Beatriz era una mujer muy ardiente y se echaba un polvo tras otro como una verdadera multiorgásmica. Me encontraba al límite de estallar cuando me pide poder mamarla un poco. Accedí gustoso a su pedido y siempre de rodillas frente a ella le ofrecí la oblea para que la comiera. Su técnica era magistral . Ejercía presión con sus labios evitando el roce con los dientes y una mano pajeaba la base del pene. No pude más y una lava ardiente emergió de mis entrañas. Ella tragó si desparramar una gota como si se tratara de un saludable jarabe para la tos. Nos vimos un tiempo más pero todo terminó cuando comenzaron las presiones por matrimonio… Una vez más la Turca Salomón había elegido el hombre equivocado.

Aschucarro y Silvia Pérez, chica Olmedo

Silvia Pérez, una de las chicas del recordado Alberto Olmedo, se cruza en la vida de Aschucarro, estrella del Blooming de Bolivia

Es increíblemente alucinante, no podés dejar de mirarla. Esa mata de pelo infernal entre las piernas parece dibujada, y muchos pensarán que es un truco, porque ni tu tía Marta tiene la concha tan peluda. Es algo realmente totalmente inaceptable hoy, pero sirve para que la próxima vez que veas a tu mina depiladita agradezcas que no tuviste tu adolescencia en los años ochenta. Ojo que hay muchos que tienen el felpudo así como fetiche.

Club de fútbol Blooming, de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia

En esta nueva edición de Notiblog Retro, nos complace presentar en forma exclusiva otro capítulo del diario personal de la estrella del fútbol coya Adalberto Aschucarro, quien deslumbró como delantero del Blooming, uno de los clubes más prestigiosos de Bolivia. Bajo el título En el Valle Rosado, el ex crack desgrana las circunstancias de su encuentro con Silvia Pérez, quien acompañaba al recordado capocómico Alberto Olmedo en No Toca Botón, el programa de mayor rating de la segunda mitad de la década del ochenta. Notiblog recomienda leer el siguiente relato como ficción, ya que por tratarse de un diario personal es posible que los deseos incumplidos del autor le hayan llevado a dar por verdaderos hechos que sólo existieron en la apunada imaginación de quien jugando en Bolivia llegó a lo más alto del fútbol mundial, ya que como sabemos, ese país está muy por encima del nivel del mar. Las fotos de Silvia Pérez desnuda son de la Playboy de la época, cuando se usaba tener mas pelo en la concha que en la cabeza. De todas maneras, ya quisiéramos que alguna de las depiladitas de hoy mostrara en la Playboy actual la concha de frente y con las gambas abiertas como hizo Pérez hace veinte años atrás.

Silvia Pérez y un desnudo en Playboy que fue totalmente avanzado para esa época de represión

Silvia Pérez pone su cara más natural en un desnudo que en su época fue muy fuerte.

En el parlante del BMW de Guillote sonaba a fondo AC/DC. El cantante Bon Scott me gritaba “I’m on the highway to hell” y tenía razón, yo estaba en la autopista al infierno por estar día y noche pendiente de ese sátrapa, un tipo que causaba un vertiginoso descenso de mi moral y sanas costumbres. Había ido a buscar un video de gimnasia aeróbica que me había encomendado justamente Guillote, que ridículamente creía que un poco de ejercicio en su casa le iba a ayudar a redimir alguna parte de ese cuerpito carbonizado por la falopa. Entré a un amplio gimnasio que tenía sobre una pared de espejos una barra de madera “Veía claramente el dibujo de un triángulo de sudor que nacía en el elástico y se perdía en la raya para volver a aparecer como un delta acuífero en el encajado papo.”como esas donde practican las bailarinas de ballet clásico. “Esperame que ya estoy con vos”, dijo ella, que estaba sola en el gimnasio elongando sus piernas. “Vos sos el gran goleador del Blooming?” inquirió ella; “Y vos sos la actriz Silvia Pérez?” repregunté yo. Era una porquería aguantar al drogón, pero cuando me permitía codearme con minas como la Pérez lo adoraba. “Me dijo Guille que ibas a venir” dijo Silvia, y yo me acerqué para observar cómo su redondo y trabajado culo se comía los últimos silvia pérez se sienta con las piernas abiertas y la concha expuesta en la playboy de hace veinte años atráscentímetros de costura de su calza amarilla. Veía claramente el dibujo de un triángulo de sudor que nacía en el elástico y se perdía en la raya para volver a aparecer como un delta acuífero en el encajado papo. “Este ejercicio de elongación es muy bueno” comentó Silvia, “¿Uds. Lo hacen en las prácticas del Blooming?”. “Si pero en el suelo”, contesté nervioso. “No, parado es mucho más efectivo, poné la pierna como yo”, me instruyó Silvita y yo me sentí ridículo vestido con mi traje Armani, apoyando las manos en la barra y levantando la pierna derecha como un perrito listo para echar un meo. “Me voy a cambiar rápido por que me esperan el Negro y Hugo en el canal para grabar”, dijo Silvia refiriéndose al Negro Olmedo y Hugo Sofovich. “Si andás en auto, me harías el favor de llevarme?”. “Si, claro”, contesté solícito.

silvia pérez se animó a mostrarse totalmente desnuda en la playboy de los años ochenta, mostrando su abundante cabellera vaginal

Silvia Pérez y una foto que más allá de la baja calidad del papel ilustración de la Playboy nacional de hace veinte años atrás, muestra un lomazo realmente muy bueno. Era una flaquita fuerte cuando lo que gustaba eran bestias tipo Moria Casán o Yuyito González, una onda vedette de Teatro Maipo.

silvia pérez levanta las piernas para exponer su concha bien peluda

Silvia Pérez y su terrible carpincho peludo, una especie hoy extinta.

Silvia se fue a cambiar de ropa detrás de un biombo, y yo fuí a hacer como que me arreglaba la corbata frente a un espejo desde el cual podía ver a Silvia sacarse la ropa. Primero la ví sacarse el elastizado top de lycra y se quedó en tetas, pero quedaron fuera del ángulo y no las pude ver en el espejo. Después Silvia se bajó hasta la rodilla su húmedo pantaloncito y se inclinó para sacarse las zapatillas, con lo que pude ver sus ruborizadas nalgas. Inmediatamente, mis ojos se posaron sobre esa mata de pelos que emergían de entre sus piernas como un nido de gorriones. Seguidamente, enfundó todo ese glorioso nido con una mínima tanga de algodón blanco. En ese momento sentí el estallido de un pequeño Chernobyl en las bolas que elevaron la temperatura de mi cuerpo a grados inimaginables y lo contaminaron de isótopos silvia pérez se pone en cuatro y de perfil se adivina su tremendo bigote púbicoradioactivos de sexo. Silvia se puso entonces una minifalda tableadita que apenas le tapaba el orto. Embadurnó sus piernas con crema para que lucieran brillantes y se subió a unos estilettos italianos de taco alto plateado y puntera negra que dejaban desnudo el empeine de sus bellos piecitos. El reactor Nº 4 salió de servicio en medio de un incendio infernal, había llegado la hora de evacuar la población. La llevé a Canal 9 y me pidió que la esperara. A los pocos minutos salió, aduciendo que se había suspendido la grabación porque Javier Portales se descompuso y Olmedo estaba tan mamado que no la había reconocido y se la quería coger. Me invitó entonces a que fuera con ellos a cenar y acepté con gusto.

silvia pérez en una pose que si la hiciera silvina luna o carla conte hoy, vos mismo estarías comiéndote cada tecla del teclado como si fuera garrapiñada

Nuevamente Silvia Pérez muestra esa caverna llena de pelos y uno tiene que suponer que en esa época nadie chupaba conchas. O quizás algunos se jugaban la vida buscando el clítoris en ese océano de pelos usando un snorkel para respirar. Esta sería una de las poses que nos gustaría que hiciera Silvina Luna, que ya firmó para la Playboy Argentina de hoy. ¿Qué harías si en la próxima Playboy saliera la Chivi, Rocío Guirao, Carla Conte, o tu famosa favorita en estas poses?

silvia pérez quedó muy afectada por la temprana muerte de olmedo, con quien compartió no solamente el escenario sino también la cama

Silvia Pérez debe haber ratoneado a muchos, incluido tu viejo. Seguro.

Nuestra mesa se componía de Susana Romero, Pepe Parada, Cesar Beltrán, Hugo Sofovich, Silvia y el Negro Olmedo, que pellizcaba un pedazo de pan para sacarse el pedo. Yo escuchaba fascinado las anécdotas de Pepe sobre la farándula, cuando de repente siento una insistente molestia entre mis piernas. Era el pie de Silvia, que jugaba en mi bragueta haciéndome sentir Chiquito Reyes en el famoso sketch de No Toca Botón. Traté de disimular masajeándole los deditos con una mano y cuando la cena terminó, Silvia me pidió que la llevara por que estaba cansada y quería dormir. Ya en el auto, Silvia reclinó un poco el asiento y apoyó los pies sobre la guantera. De reojo adiviné “Ella subía y bajaba facilitándome el viaje desde su clítoris al ano, y mi tren bala buscaba sosiego en el valle rosado de su concha”.un pequeño Teletubby blanco asomándose entre sus nalgas saludándome amigablemente, ella ya estaba delirando de afrecho. Llegamos a su depto y me invitó un café. Mientras ella batía en una taza de porcelana en la cocina, yo me acerqué por detrás y la abracé como para explicarle cómo hacerlo, pero no pude. Mis labios se escaparon por la pendiente de su cuello y luego volvieron a besar los suyos, y pronto intervinieron nuestras lenguas y después nuestras silvia pérez era una chica olmedo, lo que en su momento era mucho más grosso que cualquier chica sofovich de hoymanos, y la tacita de café voló a la mierda estrellándose contra el piso. Silvia acostó su pecho sobre la mesada de la cocina abriendo las piernas y en puntas de pie se levantó la pollerita. Yo me arrodillé desesperado, hociqueando esa adorable cola como un perro de la división narcotráfico buscando falopa. Usé mi dedo pulgar para mantener a un costado esa tanga que me impedía lengüetear a gusto. Ella subía y bajaba facilitándome el viaje desde su clítoris al ano, y cada tanto mi embravecido tren bala buscaba sosiego en el valle rosado de su concha. La descarga no se hizo esperar y pronto la llené de rica y nutritiva leche. Ella me miró indulgente, sabiendo que el resto de la noche me tendría entre sus sábanas. El Guillote se las iba a tener que arreglar con María Amuchástegui a los pedos desde la tele.

Notiblog Retro: Mónica Guido desnuda en Playboy

Mónica Guido y su lomazo en la Playboy de mitad de los años ochentaClub de fútbol Blooming, de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia

En esta nueva edición de Notiblog Retro, nos complace presentar en forma exclusiva la transcripción verbatim del diario personal de Adalberto Aschucarro, ex futbolista del club Blooming de Bolivia. Bajo el título Ni los Tanques de Onganía, el ex crack del fútbol colla afirma haber tenido un escandaloso amorío con la impactante Mónica Guido, una cotizada vedette que durante los años ochenta posó desnuda para estas fotos de la edición vernácula de la revista Playboy. Notiblog cumple en advertir a sus lectores que por tratarse de de sucesos que habrían tenido lugar hace más de dos décadas, no puede garantizar la veracidad de los hechos descriptos o la participación de las personas mencionadas en los libertinos años que siguieron al retorno a la democracia de la sociedad argentina.

DMónica Guido desnuda en la Playboy Argentina de mediados de los años ochentaespués de ese pequeño incidente con la esposa del jefe que marcó el principio del fin de mi carrera futbolística, Guillote me hizo una propuesta tentadora. El mismo sueldo que cobraba en el Blooming me lo pagaría para que fuera su guardaespaldas y confidente en las salidas nocturnas. Guille sabía perfectamente que debía tenerme de su lado por temor a que buchoneara la manera que el Diego se lo marleó, esa noche desenfrenada de sexo y drogas. Y también con eso liberaba su culpa por haberme entregado a la Yuyo sin una pizca de rubor para que le echara el segundo. Era un tiempo en que Guille no podía salir a la calle tranquilo por las reiteradas amenazas que un tal Poly le hacía de viejas deudas de juego y falopa. Fue una de esas noches cuando conocí a Mónica Guido en Mau Mau. Habíamos arreglado con Guille que en sociedad yo me presentaría como un Mónica Guido enloquecía a los argentinos con su escultural cuerpo, y llevó a una generación al borde del suicidio por onanismo con su infartante desnudo en Playboy importante banquero dueño de paraísos fiscales en las Bahamas donde se lavaba dinero sucio del fútbol internacional. “Peter, te presento a Mónica!”, diría Guillote, a lo que yo respondía “Mucho gusto señorita, soy Peter Ashes”. Me daba ridículos humos de sajón, que contradecían completamente mi cara de mataco cruza con indio tehuelche. Pero ahí estaba la perra parada frente a mí sintiendo el olor a guita como los tiburones sienten la sangre de la presa. Mónica lucía bella y despampanante, con un vestido de fiesta de finos breteles que daban libre albedrío a su impactante par de deliciosas tetas. La Guido era joven, esbelta y fibrosa como una pantera en celo y yo quería domarla a pijazos ahí mismo, en plena disco.

Mónica Guido despliega su peluda vagina en la Playboy de hace veinte años atrás

VMónica Guido era una bomba de su época, una generación entera se pajeó al compás de sus desnudos en Playboyamos a bailar?” me primereó ella. “Si, como no!”, le dije apurando un sorbo del carísimo champagne Dom Perignon que Guillote garroneaba abusivamente a la boite. Mónica llevó sus brazos a mis hombros y me invitó a que abrazara su cintura. “Este es un tema movido, se supone que lo tenemos que bailar sueltos”, acoté revelando al tal Peter Ashes como un pajuerano total. “A si? Entonces imaginate cómo vamos a estar cuando vengan los lentos” retrucó muy zorra la Guido. Y empezamos a danzar como si bailáramos lambada, con las gambas encajadas el uno en las del otro. “¿Vamos a sentarnos un rato?” propuso ella, y enfilamos raudos a un mullido sillón convenientemente ubicado en las exclusivas penumbras del antro. En menos de cinco minutos ya estábamos besándonos obscena y descaradamente como dos pendejos, cuando Mónica manotea con su mano derecha para sentir el pingo que escapaba de mi bóxer. “Pepitito! Qué pasó?”, Mónica Guido descansa su privilegiado cuerpo sobre una hamaca paraguaya a la espera de algún pene elegido al azarpreguntó la Guido en una imitación perfecta de José Marrone que me provocó una carcajada. Antes que terminara de reír, ya se las había ingeniado para bajarme la bragueta y capturar mi dura verga con la sorprendente habilidad de las turras profesionales. “¡Pará loca que hay gente!” protesté yo, pero Mónica no dio cinco de bola y sin mediar palabras se la tragó completa y se la mamaba como un lechón recién nacido, haciéndome recular por el ardor que infringía a mi glande. Yo miraba de un lado a otro tratando de disimular el depravado espectáculo; cubriendo con mi saco su cabeza y haciéndome el boludo como perro que se lo están culeando.

Mónica Guido despliega sus desnudos encantos para la Playboy de antañoMónica la chupaba tan magistralmente que me hacía balancear la cabeza con los ojos cerrados como si fuera Stevie Wonder cantando Master Blaster en un video para la Motown. Estaba prácticamente acostada y la silueta de ese hermoso culo me invitaba a que lo adorase, así que metí la mano por el generoso escote de la espalda y me las rebusqué para meterle el dedo mayor derecho en la churrera. “¡Hasta ahí nomás que me dan ganas de cagar!”, se quejó sin mucha convicción la Guido, pero respeté su voluntad. Luego la puse del otro lado para poder acariciarle la nutria con mi mano izquierda, que se mantenía virgen de gérmenes anales. Mónica gozaba y se retorcía en el sillón como una víbora a la que le acaban de cortar la cabeza. Mientras nosotros hervíamos de calentura, el Guillote se paseaba con el gordo Lataliste y todo indicaba que estaban urdiendo algún plan maquiavélico para arruinar económicamente a Mónica Guido conservó sus encantos casi intactos ya bien entrada la década del noventaalguien. Cada tanto veía como algunos matrimonios consolidados de la alta alcurnia de Baires miraban atónitos nuestro improvisado show pornográfico de entrada libre y gratuita. Uno podía detenerse en cualquier parte de la privilegiada figura de Mónica y encontraría sobrados argumentos para pajearse una semana entera, era un verdadero hembrón y tenía la mejor. Qué más se podía pedir de una mina? Mónica me tiraba una onda de yegua come-hombres similar a la de Edda Bustamante pero con mucho menos cara de puta, por supuesto. “Esta noche vas a dormir conmigo, no?” le pedí yo de una manera que parecía un ruego. Ella dejó de besarme y con un brillo enamorado en sus ojos me miró fijo. “Con tal de poder seguir disfrutando de esta pija a mí no me paran ni con los tanques de Onganía”, dijo Mónica eufórica y enfilamos para la salida de Mau Mau abrazados y cagándonos de risa, oliendo a champagne francés y borrachos de sexo.