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Pabla Thomen, sospechosa petera paraguaya

Pabla Thomen

Pabla Thomen vino de Paraguay siguiendo los turrísimos pasos de su compatriota Dallys Ferreira para conquistar las pijas y billeteras argentinas. “Quiero demostrar todo lo que puedo dar”, dice mientras muestra las tetas y esconde la cotorra. Dice que “las paraguayas tienen mejor cuerpo que las argentinas”, pero no te preocupes porque también dice que “Arnaldo André proyecta lo que es el hombre paraguayo: bien macho, duro, ganador.” Perdón Pabla, pero Arnaldito se la come doblada, hiciste bien en venir!

Pabla Thomen

Pabla Thomen te invita a que apagues la vela metiéndosela con botella y todo en el orto.

Nunca pensaste que en Argentina iban a importar carne paraguaya, y menos de gato, pero cuando entraron las primeras partidas fueron muchos los que con gusto hicieron milanesas con nalgas guaraníes como las de Pabla Thomen, que en la foto de la izquierda aparecen como un gigantesco chipá listo para rellenar de queso fresco. “La cola la tengo bien entrenada” dice la paraguaya como si hiciera falta que aclare, aunque según ella la mantiene no a pijazos sino “con alimentación sana y para que me quede así voy al gimnasio todos los días, la tengo bien durita.” Claro, vos también la tenés durita, tanto como la carne de cebú que muchas veces sirven en Paraguay en vez Pabla Thomen de la de vaca y con Pabla Thomen más de uno diría que nos quieren vender gato por liebre, pero está todo bien porque justamente gatos de carne dura es lo que quiere la muchachada y se lo gritan en la cara. “Acá en Argentina son muy piropeadores” dice la mitâkuña, “lo que más me elogian es la cola, y por eso me la cuido bastante”. El problema es que se la cuida demasiado. “Es que la colectora no es de mi gusto” dice Pabla y por primera vez le das bola a lo que habla, porque no se le puede permitir que diga “thomen” y después diga “paren”. “Acá me insisten, pero ni la cola ni los juguetes me van mucho” trata de explicar la guaraní, “lo que a mí me gusta es el juguete en vivo, con ese me basta y sobra!”. Pero guarda porque el gatito paraguayo es juguetón, pero a la hora de tomar la leche le gustan las mamaderas grandes. “Yo siempre digo pabla thomenque el tamaño no importa, siempre que sea tamaño familiar!” dice Pablita, una picarona del sexo que se inspira mirando videos chanchos. “Me gusta ver películas porno” admite la guaraní, “porque así voy aprendiendo cositas nuevas”. Tanto le gustan las escenas que ve en pantalla, que confiesa tiene ganas de protagonizar su propio video porno. “La verdad es que el tema de la cámara me provoca bastante”, dice con la boca abierta de tomadora de tereré de leche, “eso de sacarse fotos y filmarse está muy bueno.” Y si bien Pabla Thomen dice que todavía no hizo una porno full por “cuestiones de seguridad”, tuvo la oportunidad de practicar cuando salió Miss Playboy en la versión paraguaya del canal, el mismo título que un año antes había ganado su compatriota Dallys Ferreira. “Ojalá que pabla thomenpueda continuar el camino de Dallys, me encantaría encontrarme con ella para que me dé algunos consejos” dice la morocha sabiendo que para lograr el nivel de Dallys se va a tener que romper el culo, “porque en Paraguay compartimos muchos trabajos y compartimos una linda amistad.” Y qué lindo sería compartir una tardecita con las paraguayas, primero cebarles unos mates en bombilla de cuero y después le enterrás la mandioca en el huerto a ver si les crece. Pero Thomen todavía recuerda cómo le dejaron el orto a la abuelita en la Guerra de la Triple Alianza, y de tríos no quiere saber nada. “En la pareja vale todo, pero a lo que le digo que no es a la cama de a tres” explica la guaraní mostrando la tuguái, porque “lo que es mío es mío y lo de la otra es su problema.” Pero de qué me habla, Pabla? No se Pabla Thomenprende en partuzas, no se filma, no entrega la cola… qué quedó entonces de la tradicional “buena voluntad” de las paraguayas, siempre dispuestas a entregarse sin oponer resistencia? “En realidad no tengo cosas prohibidas” dice Pablita, “mujeres no, pero lo de estar con dos chicos a la vez si bien no lo hice de acá a un tiempo hay que ver, porque cuando me agarre la monotonía quizás empiece a probar algo de eso.” Traducción del guaraní: si te ponés con un mango más está todo bien, inclusive podés elegir el tipo de fantasía y el disfraz que acompañe. “Cuando quieren romper la rutina saco el tema de los trajecitos, es primordial” explica la paraguaya lista para el servicio, “tengo varios en el armario para todo tipo de situaciones, porque a mí lo que me gusta es ir cambiando de lugares, no solamente en la cama y en la pabla thomencasa, sino en lugares raros.” Cómo de raro, preguntás? Si te gusta la fantasía de la enfermera que le tira la goma a los pacientes, llamala. “Hice chanchadas en el hospital” confiesa Pabla, “lo habían internado a mi novio de entonces y le hice una visita completa, aunque me tuve que apurar porque imaginate si venía la enfermera!”. Además de trajecitos para fantasías especiales y lugares raros, a Pabla le gusta que la sacudan. “Me gusta que sean un poco bruscos conmigo, que me agarren fuerte, me den tironcitos” reconoce la paraguaya, “eso me provoca bastante, especialmente con la posición paraguaya, los dos de parado entrando por la espalda, esa está bastante buena.”

Pabla Thomen

Pabla Thomen dice que no le gusta entregar la cola, pero no pierde oportunidad de mostrarla —quizás porque quiere que la obligues con un par de sopapos. “Me gustan los hombres que saben cuándo se tienen que poner salvajes” dice la vedette guaraní, “depende de mi estado de ánimo, pero me gusta cuando se ponen bruscos, eso me provoca y me entrego.” Rojaijú!

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