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Mucha gente acusa a Nazarena Vélez de gato, y al ver sus fotos desnuda te vas a sacar la duda. La rubia dice que recibió muchas “propuestas indecentes” para tener sexo a cambio de dinero, especialmente cuando el Ruso la llevó a la televisión con apenas 16 años y “sabiendo que era virgen, se me acercaban empresarios ofreciendo fortunas”. Según Vélez, “se acercó un tipo de la provincia” que le ofreció 20 mil dólares por sexo. No te creemos Naza, vos virgen a los 16? Nahh, imposible! Parece de lluvia dorada la foto, no?
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Nazarena Vélez algo debe tener porque la lista de famosos que cayeron rendidos es tan grande como el ojete de la rubia.
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Nada más ver las fotos de Nazarena Vélez hace que la gente empiece a mover las manos frenéticamente —unos para tipear comentarios en contra tipo “gato barato, trola de cuarta”, y otros para dedicarle unas cuantas. La rubia provoca cualquier cosa menos indiferencia, y los bandos quedan muy definidos entre los que la odian y los que sueñan con sacudirle la cotorra o llenarle la cola de leche. Si estás entre estos últimos, Nazarena tiene un mensaje para vos. “Creo que el hombre que no prefiere tener relaciones sexuales por la vagina es un gay reprimido”, acusa la rubia, “porque traste tenemos hombres y mujeres, pero sólo nosotras tenemos vagina, para que entonces hacerlo por detrás?”. El argumento no se sostiene (para qué besar si los hombres también tienen boca, o chupar pezones si el hombre también los tiene, para qué querés un pete si es lo que hacen los trolos,
etc) pero es un buen ejemplo de la habilidad de la rubia para armar quilombo. Nazarena Vélez es flor de quilombera, en los dos sentidos de la palabra, figurado y literal. Es buena para desatar polémicas pero mejor aún para armar escenas sexuales grupales, como las que insiste en recrear en Keops en Villa Carlos Paz, a pesar de que el Ruso preferiría que hiciera solamente “No Somos Santas”. Acusa de ‘gay’ a los que quieren hacerle la cola, pero no pierde oportunidad de chupetear cuanta mujer puede, desde Analía Franchín a Belén Francese, y han visto caminando con Andrea del Boca por las calles de Las Cañitas, donde van por deporte. Qué te parece ver ese Vélez – Boca en persona, un partido distinto sin pelotas, en la bombonera privada de un depto que da sobre la Cancha de Polo? Si querés entradas le podés pedir (cuándo no!)
al Ruso Sofofich, que al parecer no se pierde un sólo encuentro. Y ojo que dicen que el Ruso no sólo hace de espectador y árbitro, sino también juega a pesar de la pata de palo. Porqué tanto beso tortillero? “Es que las chicas me avanzan a morir, las mujeres a las que le gustan las mujeres tienen un imán conmigo” explica Nazarena y pide que “quede bien claro que esto es un juego, yo soy muy heterosexual”. Por supuesto Nazarena, se nota cuando tortilleás en Keops que no te gusta para nada, como que no se te paran los pezones. Las chicas también aparecen polarizadas con la rubia de la boca petera, al punto que el último post de Nazarena los dos primeros comentarios fueron de mujeres. Jacquie, una notibloguera lesbiana confesa, entró para defenestrar a la rubia porque “es horrible esta mina, por dios que asco!”. Giuliana entró en
primer lugar con su comentario para decir que “esta mina es un gato mal y no me parece linda para nada” y remató diciendo que “de cara es fulerita, tiene los labios rellenos de botox y llego gateando, es re-trola!”. Nazarena responde a las acusaciones con la misma ambivalencia que tiene en el plano sexual, diciendo a veces que es una chica “muy pudorosa, porque eso en las producciones de fotos pido que haya sólo fotógrafos gays o mujeres” y en otras veces haciéndose cargo porque “Hoy por hoy uso mi cuerpo para ganar dinero… Adonde está la plata, allá voy yo”. A confesión de parte, relevo de prueba.




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Nazarena Vélez espera en la pileta en la posición que más le gusta y no mira para atrás, parece que le da lo mismo quien sea que se la ponga (mientras la toronja sea grande?). De los gatos en el ambiente la rubia dice que “es como las brujas: que las hay, las hay” y explica que hay que saber hacerla. “Lo que pasa es que las que son gato no tienen la viveza de hacerlo con discreción”. Dice que la manera de conseguir laburo es “haciendo un casting sábana con los productores”. Y vos cómo sabés, Vélez, te contaron?
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Nazarena Vélez tiene un pavito al que no podés negarte. Dale que no te mira nadie, matala.
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La rubia confesó que “adonde va la plata, ahí estoy yo”. Y a su vez los que tienen la plata, van donde está Nazarena —aunque a vos te parezca que la rubia es un gato que no tocarías “ni con un puntero láser”. Si las fotos de Nazarena Vélez no te convencen, pensá que igual algo debe tener en persona porque la lista de pibes que enloquecieron por ella es quizás la más espectacular de todas las vedettes: desde cuatro de copas como Hernán Caire o Aldo Osorio, a tipos consagrados en lo suyo como Daniel Agostini, o gente poderosa como Sofovich o Diego Maradona, que tienen guita como para tener casi cualquier mina al lado. Hasta el atildado y millonario Huberto Roviralta
cayó a los pies de la rubia, que cuenta que el polista le pidió la mano “de rodillas con un gesto muy de caballero”. Y la rubia que dice que no es gato no se casó con el Húber, pero igual se quedó con el anillo de compromiso. “Es bellísimo y era imposible despreciarlo en el marco en el que él me lo dió”, se justifica la rubia, “es un anillo muy importante.” Y no, ese anillo seguramente no lo ganó “con honor” como diría Mirta Legrand. Y si estás pensando que Roviralta es un gil por haberle dado un anillo “muy importante”, ojo que también El Diez le regaló
una tremenda joya, y no es tan fácil tildar a Maradona de gil. Nazarena Vélez es contradictoria y difícil de entender, por eso lo mejor es seguir el consejo de Lord Byron, que decía que “las mujeres no están para ser entendidas, sino para ser amadas.” Adaptado al caso Vélez, la rubia no está para que la escuches o la entiendas, sino para que le des bomba sin piedad. Igual si le das bien a Nazarena, no esperes sonidos de placer. “No soy gritona en el sexo, es más, si te grito es porque te estoy mintiendo”, dice Vélez porque “las mujeres somos grandes mentirosas y gritonas”. Qué bueno que cuando el sexo le gusta no grita —ponela contra la pared y hacela callar a pijazos, que no sólo ella sino todos te lo van a agradecer!