Marina Calabró, aputonada panelista MILF
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“Soy una versión bonsai de la vedette argentina” dice Marina orgullosa, “no me molesta mostrarme, hacer estas fotos alimenta mi narcisismo.” |
Al principio trató de pasar por periodista seria, escondiendo la pechuga debajo de severos vestidos y la putez detrás de un rebuscado palabrerío, pero finalmente Marina Calabró no aguantó más y se convirtió en la mini milf que vos siempre supiste quería ser. “Es verdad que estoy aputonada” reconoce la petisa, “soy cero prejuicio y no tuve problema en hacer las fotos pero de modelo no tengo nada, lo que me cuesta no es la desnudez sino el arte de poner cara de estar pasándola bien cuando estoy posando toda doblada.” Y se la quiere comer doblada, pero no encuentra carne
porque parece que por la calle los chicos no se le animan. “Me gusta lo que me dicen por la calle, el piropo es un cumplido y me halaga” dice la hermanita de Ileana, “pero cuando voy por la calle no me hacen propuestas, será que todavía doy una onda seria.” Pero la putez es un viaje de ida y Marina acepta con gusto ideas para dar más atorranta. “Cuando empecé en Infama mi perfil era serio, con saquito ajustado o tailleur, pero a Santiago del Moro no le terminaba de convencer y me preguntó si me animaba a mostrar las piernas y acepté” recuerda la petisa, “así ganó visibilidad mi participación como la periodista combativa pero provocadora y sexy…
fuimos llegando hasta acá y ahora no hay cómo salir, ajaj.” Es que a esta petisa más que salir es para entrarle a pijazos: fijate las bochas turqueras que se puso la milf. “Las lolas me costaron 7.500 dólares” dice como para que sepas que vas a estar frotando la garcha en silicona de calidad, “me las puse para alimentar mi narcisismo porque si bien estoy feliz con mi cuerpo magro, me hubiese gustado medir 1,70 y
tener un cuerpo de vedette, pero ahora con las lolas quedé como la versión bonsai de esos mujerones y hoy estoy más cerca del conchero que de un programa político.” Y también estuvo cerca de mostrar la concha, pero El Contra del padre la frenó. “Los de Playboy me hicieron una oferta importante para salir desnuda” confiesa la licenciada, “pero mi papá me dijo ‘¿Cuánto te pagan? Yo te doy el doble para que no lo hagas’, me dió ternura y no pude.” Y mientras los del conejo afilan el lápiz con una nueva oferta, Marina sigue cultivando la onda milf. “Acepto el título de mamita número uno” dice la putificada panelista, “y voy a continuar porque se instaló este look del discurso estructurado y la imagen provocativa y las fotos alimentan mi narcisimo.”
Bajate el video de Marina Calabró
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