Vanesa Carbone y Mariana Diarco se tocan
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Vanesa Carbone choca tetas con Mariana Diarco, las chicas están hot y lo demuestran. |
AVanesa Carbone la agarraron in fraganti poniendo la concha para ver si Mariana Diarco se la quiere comer, ese triangulito verde de sabor a punto de estallar. “Con una mujer me imagino que la cosa pasa por la suavidad del cuerpo y la histeria del tacto, porque al ser dos mujeres saben bien qué les gusta y cómo”, explica Carbone como si estuviera narrando un documental justo antes de que la calentura la supere totalmente y hable con la cotorra. “Me encantaría una tiradita suave del pelo y que me hagan muy bien el sexo oral, sería impagable!”, agrega Vanesa con la almeja resbalosa testeando para ver si su compañerita anda con ganas de comer mariscos. Y puede muy bien que sí, porque Mariana Diarco empezó a comer carne en barra desde muy chica y le vendría bien variar
la dieta. “Debuté a los 12 y no me arrepiento de haberme entregado tan chica”, cuenta Mariana antes de agregar “para el sexo no tengo fronteras”. Se ha formado una pareja entre dos viciosas y todo parece listo para una escenita de esas que quedan grabadas a fuego en la retina de todo hombre que se precie, pero Carbone, mujer al fin, se quiere retobar. “Cómo les gusta a los hombres ver dos mujeres transando! Todos piden el trío y me tienen podrida con eso!”, se queja Vanesa, quizás frustrada porque tenía la almeja servida en bandeja y Diarco no vino a morfar. “Todos usan mas o menos el mismo verso, me dicen ‘me volvería loco verte con otra mujer, porque no probás con una amiga?’ pero yo me niego.” A la luz de las
fotos, la negativa más bien suena a juego previo o regateo de precio, pero Carbone estudió cuatro años de Derecho y defiende su postura. “Yo nunca estuve con otra porque lo que hago sola lo hago muy bien, para qué quieren estar con otra?”. La contradicción se aclara, a Carbone le molesta el trío por un tema de no compartir el macho, pero de a dos con otra mina acabaría como una marrana. “Los tipos piensan que soy una nena boba, pero nada que ver”, aclara Carbone, que dice tener una fuerte “vocación social” y se rompe el culo por las más nobles causas sociales. Como Miss Ushuaia destaqué la tarea social, la salud, el bienestar, la paz y el amor”, dice Carbone como si fuera una versión turra de la Madre
Teresa y agrega que “hasta me desnudé en el Obelisco para protestar la utilización de pieles de animales, mostré mi cuerpo en una manifestación pro vida.” Y si te suena a discurso político, no erraste por mucho: Vanesa Carbone laburó en el Congreso, y no de petera legislativa. “Fui asesora del Congreso, llegué a redactar proyectos de ley, pero finalmente tuve que elegir entre una cosa y otra”. Carbone prefirió sentir los sacudones de la pija al zamarreo de la política. “En el Congreso ganaba 600 pesos por mes”, recuerda, una cifra que con su nueva profesión logra en pocos minutos, a pedir de boca. A todo esto Mariana Diarco no se queda atrás, y anuncia que le gustaría “asaltar sexualmente a un hombre desconocido en un ascensor”. Basta apostarse un día en el
edificio de su casa y viajar en el ascensor con la pija afuera y cara de distraído. No van a pasar dos pisos sin que los labios de la nena te envuelvan la salchicha como un perfecto pan de panchos, o “hot dog”, porque la nena vivió en USA y se le pegó la onda depredadora, no hace falta hacerle el verso, ni cortar el hielo con chistes. “Me causan gracia sólo el 20% de los chistes que cuenta Corona”, dice Mariana, y está perfecto porque cualquier sonrisa que pueda tener se le va a borrar cuando la ensartes a fondo por atrás mientras le paletea la cotorra a Carbone. Con cada empujón en las cachas a Marianita hacés que su boca se estrelle contra el clítoris de Vanesa, que va a mirarte la cara de
placer que ponés en cada bombeo. “En la cama me gusta ver darle placer al hombre y verlos disfrutar de placer”, dice Carbone fogosa. “Es que como fueguina tengo mucha facilidad para generar momentos hot, la nieve tiene poder para calentarte.” Pero a pesar de las frígidas temperaturas de su provincia natal, la ex asesora no toma nada. “No me gusta el alcohol en la previa, prefiero los besos, porque ahí te das cuenta cómo va a ser todo lo que sigue”, dice con tono experto. Puede que no fume tabaco, pero los habanos de carne son su vicio. “Tampoco tomo drogas,
porque en realidad el sexo es la mejor droga”, dice confirmando lo que ya sospechabas. “Soy una adicta total, no puedo estar sin sexo porque soy muy intensa y es una necesidad permanente para mi.” Y como buena adicta a la pija, cuando necesita compañía también la deja entrar por la puerta trasera. “Yo soy muy abierta y por eso incluyo la colectora porque en el sexo vale todo”, dice como si todavía le doliera la cola, “y además trato de ser la amante perfecta, al hombre hay que tratarlo como un Rey y a mi me encanta ser súbdita.” Nombralas peteras oficiales de tu corte y que empiece la orgía!
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