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Mariana de Melo y Evangelina Anderson

Mariana de Melo y Evangelina Anderson tocandose y dispuestas a todo

Mariana de Melo, la morocha misionera que tiene una historia de vida como de una Cenicienta moderna, se suma a esta aventura de ficción con Evangelina Anderson y Luciana Bianchi. No te podés perder el espectacular desenlace de esta aventura nochera de Whiskas y sus inefables Gateros.

Las Aventuras de Whiskas y sus GaterosNotiblog se complace e presentar en forma exclusiva el diario de Whiskas y sus Gateros, un grupo de chicos sanos como vos, que salen de gira por las noches de Buenos Aires buscando mascotas de toda clase para ir matando la angustia existencial que les provoca haber nacido en la Argentina. El texto que sigue es la transcripción verbatim del diario de Whiskas, quien afirma haber vivido un pasajero romance con dos homónimas de conocidas vedettes de la Argentina. Notiblog cumple en advertir a sus lectores que por tratarse de sucesos que habrían tenido lugar en sórdidos antros y viles lumpanares de la noche porteña, no puede garantizar la veracidad de los hechos descriptos o la participación de las personas mencionadas, debiendo el presente diario leerse como obra exclusiva de ficción y sus fotos como meramente decorativas. Cualquier similitud con hechos, lugares o personas reales es pura coincidencia. Si no leíste la primera parte de esta aventura de Whiskas, cliqueá acá.

Mariana de Melo se agarra las tetas en la selva misionera, su habitat natural

Mariana de Melo se agarra las tetas en la selva de su Misiones natal.

Vos debés ser Luciana, no?” preguntó Luigi al entrar finalmente en el auto y encontrarse con el Gremlin todavía atontado. “Te vas a tener que sentar arriba de mi amigo, porque de otra manera no entramos” dijo Mac acomodándose con Vanina también en el asiento de atrás, y Luciana obedeció sin chistar al olfatear que sus amigas estaban alzadas. Ni bien Luigi tuvo encima a Luciana, puso literalmente manos a la obra, acariciándole el muslo y la entrepierna del Gremlin por arriba del jean. “Hace una bocha que no te veía, Mariana!” dijo Luciana ignorando las manos que le metía Luigi, y sin darse cuenta reveló el verdadero nombre de Mariana de Melo, que para gatear se hacía llamar Vanina. “Gracias boluda por mandarme al frente con mi verdadero nombre”, protestó Mariana. “No sabía que estabas gateando de nuevo, qué trola!” contestó Luciana mientras Luigi le desabrochaba el jean. “Whiskas, te diste “Mariana se abalanzó para comerle la boca a Eva. El auto era un quilombo total, las conchas empezaban a oler a lubricación.”cuenta que esa boca que besas besó a otra que le tiró la goma a Mac hace un par de horas?” preguntó Luigi entre risas con su clásica ironía. “Porqué no te armás un faso y convidás a todos, en vez de hablar boludeces?” contestó Whiskas, y a Luciana le encantó la idea. “Tienen faso? dame a ver si los alcanzo, Uds. están a full”, dijo entusiasmada. El comentario de Luigi le había sacado a Whiskas las ganas de besar a Eva en la boca, pero como de todas maneras se moría de ganas de chuparle la concha, la hizo poner de rodillas en el asiento de adelante con la panza contra el respaldo como para bajarle el jean y chuparla toda. “Ya te olvidaste de mi? No me querés mas!” dijo Eva balconeando desde el asiento de adelante y haciéndole pucherito a Mariana. “A ver esa boquita petera…” contestó Mariana y se abalanzó comiéndole la boca a Eva. El auto ya era un quilombo total, las conchas empezaban a oler a lubricación y sexo mientras Luigi tenía una mano perdida en la concha de Luciana y usaba la otra para hacer circular la lata de Red Bull y un caño de paragua mal armado que olía a Gamexane, pasto y meo.

Mariana de Melo y Evangelina Anderson desnudas en la camita, listas para chuparse las respectivas conchas

Ver a Mariana de Melo y Evangelina Anderson desnudas y en la cama, es una de las cosas más lindas que le puede pasar a cualquier hombre de buena voluntad. Ellas constituyen un monumento vivo a la inocencia y la castidad, y levantan alto la bandera de la amistad femenina que algunos creían perdida

Mariana de Melo parece lista a clavarle un consolador en el orto a una muy caliente Evangelina

No se confunda: de ninguna manera Evangelina le está poniendo la cola a Mariana para que le clave un consolador a fondo.

Mac aprovechó que Mariana le estaba comiendo la boca a Eva para bajarle los lienzos, e intercambió una mirada cómplice con Whiskas, que estaba luchando para bajarle el jean a Eva. Tan pronto los dos lograron bajarle los pantalones, las chicas rápidamente metieron cada una su mano en la concha de la otra, ganándole precisamente de mano a Whiskas y Mac. “Ah buehh, que rápida que sos!” dijo Whiskas al encontrarse con la mano de Mariana ocupando la depilada y brillosa concha de la rubia que había querido chupar. Eva y Mariana estaban como en un trance, besándose y mordisqueándose las tetas y tocándose las conchas, de modo que a Whiskas y Mac no les quedó otra que concentrarse en los ortos de Eva y Mariana, que eran los únicos agujeros que les quedaban libres. Whiskas había quedado alucinado al bajarle el jean y la bombacha a Eva, que tenía un culo tan perfecto que por primera vez en años estuvo al borde de irse en seco. Con sus manos Mariana de Melo y Evangelina Anderson, la morocha y la rubia, desnudas en la cama esperándote para que las cojasagarró los blancos gajos del culo de Eva separándolos fuerte, y sintió cómo le latía la pija al ver que la escarapela de cuero de la rubia se abría como una puerta. Whiskas se escupió dos dedos y fue probando con ellos la cola de Eva, que ya gemía y tiraba el culo para atrás como para escapar el asedio de la habilidosa mano de Mariana, pero lo único que consiguió fue que los dos dedos de Whiskas se le clavaran profundamente en el orto. Mac estaba un poco más adelantado, había conseguido mandar tres dedos en el culo de Mariana, pero no era muy meritorio, ya que la cola de la morocha había tenido más visitas que Guillote cuando estuvo en cana. Aprovechando que era el mejor posicionado porque tenía sentada encima a Luciana, Luigi les sacó ventaja a todos y se la mandó guardar a Lucianita, que sumó sus gemidos a los de Eva y Mariana formando un verdadero coro de turras en celo.

Mariana de Melo y Evangelina Anderson en una aventura de ficción impresionante con Whiskas y sus Gateros!

Quién no quisiera estar ahí para desatarle el moño del orto a Mariana de Melo, que realmente tiene una fuerza de morocha autóctona que está para darle con un fierro durante dos meses seguidos, luego de lo cual es el turno de Evangelina Anderson.

Mariana de Melo tiene una sensualidad salvaje y muy criolla, una morocha misionera impresionante

Mariana de Melo te espera entre los yuyos, no llegues tarde.

Abran la ventana que me ahogo” dijo Luigi mientras bombeaba a Luciana, con una voz dificultosa como si estuviera por acabar. “No, pará, no abran que va a salir el humo de porro para afuera” dijo Eva entre gemidos. “En serio, no tengo aire” insistió Luigi, “abran la ventana man, aunque sea un poco”. “No rompas las bolas Luigi, te dijeron que no! Además, con menos aire en el cerebro el polvo te va a durar más”, le contestó divertido y didáctico Whiskas mientras trataba de embocar la cabeza de la pija en la escarapela de cuero de Eva en un gesto casi patriótico. “Ay, uy, uy voy a largar todo” empezó a decir Luigi al tiempo que Luciana, sentada sobre su pija, lo alentaba diciendo “Si, bebe, acabame adentro, si!”. Luigi empezó a mover la cabeza y gritó “Largo todo, guarda que voy a lanzar!” luego de lo cual se hechó un vómito espectacular sobre la nuca y espalda “Con menos aire en el cerebro el polvo te va a durar más”, contestó didáctico Whiskasdel Gremlin y de repente la escena del auto pasó de porno amateur a película de terror Clase B. Luigi sintió que le venía una segunda ola de sopa y trató de apuntar para otro lado, pero al ver la ventanilla cerrada, giró apuntando la boca abierta hacia Mariana que estaba semi inclinada entregándole la cola a Mac y y le chupaba un pezón a Eva. El hediondo licuado de comida semi digerida y alcohol le dió de lleno en la espalda a Mariana, que empezó a gritar como loca y Whiskas, creyendo que estaba acabando, dijo “Vamos la morocha carajo!”. El auto tenía una baranda mortal de sexo, faso, alcohol y vómito, y por primera vez desde que los seis habían entrado, se hizo un silencio total. “Yo les dije que abrieran la ventana” se justificó Luigi. “El que avisa no es traidor”.