Mariana de Melo petea por su sueño
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La boca de Mariana De Melo es una obra maestra del arte peto–botinero. El rígido hielo de la pista no la intimida, recordemos que su boca viene derritiendo durísimas pijas como si nada. |
De locos: Mariana de Melo ahora dice que se siente virgen. Justo ella, que cambió su profesión de mucama por la de botinera para abrirse paso a puro pete hasta casarse con un jugador de River y conseguir papeles en televisión y tapas de revistas. “Hace tanto que no tengo sexo que en cualquier momento vuelvo a ser virgen”, afirma la morocha a sabiendas de que va a despertar incredulidad. Es que viendo esa boquita es imposible lo que dice. La misionera tiene toda la pinta de nunca haber salteado una merienda, esta es de las que comen la galletita y se toman la leche todos los días sin falta. Mirando las fotos de Mariana de Melo es fácil imaginarla merendando en la habitación, acostada atravesada con la cabeza colgando al costado de la cama y la boquita abierta para que vos le bombees la boca. “Tengo que conseguir rápido a alguien para poder recuperar el tiempo perdido”, dice Mariana pero vos ya no escuchás, porque pelaste y sabés que cuando se la pongas
ella se va a callar — la morocha es una petera de nivel y sabe que es de mala educación hablar con la boca llena. Que no te de culpa, que no estás abusando de la mucama paraguaya (o misionera en este caso), porque a Mariana de Melo las escenas de sexo fuerte le re caben. “la verdad que las películas porno no me gustan mucho”, te había dicho la deliciosa botinera, “en vez de ver una porno, me gusta más hacerlo yo, jeje”. Y vos, de bueno que sos, no pudiste menos que cumplirle el deseo. La morocha te dijo que le gusta “arrancar despacio, con unos buenos besos, todo muy despacito” y vos le respetás el deseo, bombeándole la cara despacio, cuidando de no golpearle la garganta. Hasta tenés la delicadeza de no ir a fondo para que los huevos no le golpeen los ojos —un gentleman. “Pero no me gusta siempre a ritmo lento”, había dicho la morocha, “también me gusta acelerar el ritmo y
entrar en la parte violenta”. Y claro que se comió unos sopapos cuando se quiso retobar al ver que la mamba de goma negra era varios talles más ancha que lo que su rosquete toleraba sin riesgo de fisura, pero bueno, fue ella que pidió “la parte violenta”. Claro que tampoco le podés hacer caso en todo, no sería justo para vos. Por eso a pesar de que ella te había dicho que “cuando llega la zona hot, ahí lo que más me gusta es tomar las riendas y estar arriba para tener el control”, cuando quiso maniobrar para treparse arriba vos la sorprendiste atándola a los postes de la cama con esas corbatas finitas que encontraste revolviendo los cajones un día. La misionera pataleó un poco y trató de decir algo pero no le entendiste porque tenía la boca llena. Quizás lo que quería era darte las gracias, porque vos le diste masa hasta despejar cualquier peligro de que vuelva a ser virgen de ningún agujero. De nada Mariana, estamos para servirte bien servida, como la yegua que sos. Y si querés venirte un día con esas amiguitas que tenés (Evangelina Anderson, Belén Francese y Victoria Vanucci), para ellas también hay.
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Mariana De Melo dice que en la cama le gusta “estar arriba para tomar el control”. ¿Cómo vas a negarte cuando ese orto quiera cabalgarte un rato la poronga? |
Mariana de Melo recorrió un largo camino desde las serpientes de su Misiones natal a las mambas de goma de la Capital. Cuando llegó a Buenos Aires desde el norte trabajaba como mucama, después botineando logró casarse con un jugador de River y se fue a vivir a Alemania. “Para que yo me derrita por un hombre, debe ser caballero y muy inteligente” camelea la misionera antes de confesar la justa, “claro que si viene con una billetera bien llena, mucho mejor”. La billetera de Juan Fernández, jugador de River y primer marido, quedó vacía al terminar el contrato de Alemania, pero la morocha aterrizó en No Hay Dos sin Tres en Canal 9, zona de gruesas (y yabranescas) billeteras. “Esta profesión me ayudó a superar mi timidez”, dice la misionera poniendo su mejor cara de petera inocente. “Yo veía una cámara de fotos y me escondía, era bien de campo y me daba vergüenza todo.” Todo menos petear, claro, porque esos labios no engañan —por ahí pasaron varias garchas, especialmente de jugadores de fútbol. Es que a pesar de que Marianita la va de tímida, la morocha Petea por su Sueño,
que como ella misma confiesa, es esa “billetera bien llena”. Además de su ex marido Fernández, que le permitió dejar de ser mucama, la divina Mariana de Melo peteó al brasuka Ronaldinho y más recientemente le tiró la goma a Mauro Zárate, fenómeno de Vélez que firmó un contrato de 20 millones de dólares (tantos como años tiene) para jugar en Qatar. El pibe no la invitó a ir, pero De Melo prontamente volvió a Canal 9 y se anotó con el galanete Elías Viñoles. Y a
pesar de este historial, Mariana de Melo ahora dice que se siente virgen. Burda mentira, aunque si tu intención es desvirgarla todavía tenés oportunidad de ser el primero en algo. “Nunca lo hice en un cine, nada más alguna apretadita”, confiesa Mariana con esa boca que promete tomarse el licuado de banana completo en plena función. “Estaría bueno ir al fondo y hacer alguna cosita”. Si, claro que estaría bueno, excelente idea. “Me gusta ir al cine pero tiene que ser con alguien, quiero alguien que me tenga de la mano, que me diga cosas lindas al oído y me haga compañía.” Andá a la última fila, hacele compañía y de paso la cola. Dale que la misionera está acostumbrada a tomar mate de leche con bombilla de carne.
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