Luciana Salazar, socia del Club de la Colectora
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Antes de que lo preguntes te contestamos: no es Susana Giménez, no nos confundimos. Es Luli luego de las cirugías. |
L uciana Salazar no necesita hacer declaraciones fuertes para tener prensa, porque desde los comienzos de su carrera la mera presencia de la ‘sobrina de’ paraba palitos. Es que tiene dos tremendas razones a la vista, y con eso normalmente alcanza. Y decimos ‘normalmente’ porque el ejército de los inconformes avanza sin respetar siquiera a un monumento viviente como es Luli. “Mucha gente me recomendó sacarme lolas pero voy a luchar para lograr todo así como soy”, dice Luciana poniéndole el pecho a las criticas. Y es verdad que los dos globos son exagerados (si los ves en persona son todavía más desproporcionados porque ella es realmente chiquita) pero el chiste es ese justamente. Lo que hace única a Luli es esa combinación de carisma natural y tetas artificiales que prometen una experiencia inolvidable, un escape de la rutina cotidiana. Porque para tetas de tamaño normal tenes a tu mina, Salazar es para el campeonato, para sostener la copa en lo
alto y gritar mientras le entrás a pelotazos a la dueña de uno de los arcos más deseados del país. Porque si no te convencieron las dos razones que expone de frente, seguramente te vas a convertir en un creyente con ese terrible argumento de atrás. Podés dudar de las tetas, pero nunca del culo de Luli, que no solamente es una obra maestra, sino que además confesó que lo entrega. Respira hondo pero pausado para no hiperventilar, y digerí la info: Luciana Salazar confesó públicamente que le gusta que le hagan la cola. “Suelo usar la colectora cuando me aburro de usar la autopista”, le dijo
a Andy Kusnetsoff en el programa. El Club de la Colectora acaba de sumar así a su socia más importante desde su fundación por Rocío Guirao Díaz. Olvidate del Jockey, el Mediterranée, o inclusive el Yellowstone: el club al que todos quieren ser invitados es éste, donde el caballero invitado tiene el honor de elegir la cola que más le gusta. Imaginate todas las socias en cuatro, con los ortos en fila, listos para que vos pases revista. Un verdadero flash.
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La armonía del cuerpo de Luli sigue en pie a pesar de haber pasado por el bisturí varias veces con resultados dudosos. |
Cuando uno ve el pavo de Luli uno queda in Love inmediatamente. Es que esa carnosa redondez esconde un doble tesoro: adentro de la piñata de carne esperan una figazza que pide relleno y una escarapela de cuero que quiere agrandarse. Mucha gente al ver su cola pensó que “solo que falta hablar”, pero Luli parece que malinterpretó el pedido y decidió dedicarse a los cantos. “Mi profesora de canto dice que tengo todas las condiciones”, dice Luli a quien quiera escucharla, que son más bien pocos porque las bestias notiblogueras quedaron impactadas con la otra habilidad que Luciana se animó a revelar en la entrevista. “Tengo un buen manejo oral” presumió Luli con Kusnetsoff, aunque a pesar del alarde, hay notiblogueros que no se convencen. “Luli es estúpida, medio loca y obsesiva de la higiene tipo Michael Jackson… no creo que chupe una pija pelada ni en pedo”, diagnosticó el inefable Dr. Mumi en su comentario. Según el apócrifo galeno, Luli es “petisa, puro plástico, con tetas encapsuladas, cara que no dice nada y en vivo el orto no es gran cosa. Yo personamente, con ese perfil, no creo que
coja tan bien.” De todas maneras, queda claro que si hay algo que le sobra a Luli es gente que la quiere apoyar. “Será de plástico, pero yo le hago mete-saca hasta q le salga humo del orto”, dijo Curly Howard en su comentario, “si hay algo q no se puede operar es la lengua y debe hacer unos petes de la concha de la lora.” Mientras tanto, el que no perdió el tiempo con Salazar fue Charly García, que inmediatamente le tocó las tetas cuando la rubia cayó a su casa de la mano de Andy Kusnetsoff para su cumpleaños, un gesto que garantiza no
será invitado de honor del Club de la Colectora. El proctocolo del Club indica que las socias deben ofrecer los pavos en perfecta formación al invitado de honor, quien elegirá el rosquete de su agrado luego de inspeccionar los mismos munido de linterna militar y guantes de latex quirúrgico. Por cuestiones de higiene, en el acto de selección no se permiten lengüetazos ni caricias que empiecen en la cola y terminen en la figaza. Como norma de etiqueta y cortesía a las socias, el caballero invitado debe mantener la garcha dentro del lienzo en todo momento, pero no es fácil. Especialmente luego de escuchar a Luli decir que suele “usar la colectora cuando me aburro de usar la autopista”. Esa es la ventaja con los notiblogueros, Luli: no te vas a aburrir, y la cola te la van hacer igual, garantizado.
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