Luciana Salazar derrite el hielo
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La cola de Luli Salazar derrite el hielo del Polo Sur. Una de las pocas que le compiten a Jésica ‘Nalgas de Acero’ Cirio. |
L a mejor carne argentina necesita conservarse con un buen frío, en una camara frigorífica apropiada, habrá pensado el fotógrafo cuando planeaba la producción con Luciana Salazar. Y fue así nomás: la metieron a Luli en una heladera industrial a cinco grados bajo cero. “Todo bien con esta producción Polo Sur”, dijo la rubia al meterse en la heladera, “pero para aguantar ese frío necesito música. Alguien me puede decir dónde enchufo el equipo de música?”. Y mas de uno habrá pensado “yo tengo esta para enchufar, te va a sacar el frío”, pero no dijeron nada. Es que a Salazar la música la calienta el corazón. “Tengo muy buen oído, y por eso quiero ser cantante”, explica la tetona. “Aparte estudio canto con un profesor y todo eh? Creo que voy a sorprender a muchos, lo prometo”, dice confiada, y varios pensaron “no creo que nos cause mas sorpresa que esas terribles tetotas”, pero nuevamente, no dijeron nada. “Sueño con llenar estadios como Madonna” delira Luli y agrega volviendo a la realidad “me voy a lanzar sólo cuando esté diez puntos. Soy
muy amante de la música, especialmente la de los ochenta”. Y Luli habla pero como siempre es difícil concentrarse, salvo cuando habla justamente de ponerse en bolas. “Me encantó desnudarme para Playboy porque todo fue muy cuidado, muy pro”, dice la escorpiana “fue mi primer desnudo en serio y me sentí muy bien”. Y como sus palabras siempre suenan a otra cosa, uno se pregunta si se sintió “muy bien” cuando las otras nenas de la producción la tocaban toda. “Las chicas no me tocaban”, dice Luli negando el video “en realidad estaban al
lado mío”. Como sea, pero sí admite que la experiencia fue interesante porque “las mujeres se sienten diferente, es otra onda”. Pero que nadie se confunda con la protagonista de Luli in Love, porque “a mi no me cabe la pornografía, lo mío pasa por lo estético, prefiero insinuar antes que mostrar”. Tampoco te confundas pensando que Luli Salazar está a la venta. “En forma directa nunca tuve propuestas de sexo a cambio de dinero”, dice firme pero sabiendo que enfrenta incredulidad. “Una vez sola una persona me dijo que un tipo que el conocía sería capaz de pagarme 40 mil dólares por tener sexo conmigo”.
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Luciana Salazar y sus tetas que parecen a punto de explotar, apenas contenidas por la tela. |
La rubia Luciana Salazar reconoce entonces haber tenido esa ‘ofertita’ de 40 lucas verdes por un polvo. Te preguntás qué hizo? “Obvio que no acepté ni loca” (obvio que si lo hizo tampoco lo va a decir) “porque soy una nena muy jodida para eso, olvidate”, dice indignada. Y para agregar credibilidad a su negativa, explica que ella no aceptaría sexo por dinero porque “a mi casi todos los tipos me dan asco, para que te des cuenta.” Epa, que confesión interesante, como para un chan! bien ruidoso. Pensalo un poco, a uno de los máximos símbolos sexuales argentinos casi todos los tipos le dan asco. Parece que los bloques de hielo de la producción no representan el Polo Sur sino mas bien la gélida actitud de Luciana. De todas maneras la selectividad de Luciana no le impidió que no quede centímetro de su cuerpo sin recorrer. “No me quedan partes del
cuerpo sin tocar”, dice provocativa, “la verdad es que los hombres ya me tocaron toda”. Luli dice que “las dos áreas que más me tocaron son las tetas y la cola, en ese orden”, algo que no es sorprendente, aunque según las preferencias alguno encararía en primer lugar hacia la cola, que no solamente es infernal sino que a diferencia de las lolas, está ‘de fábrica’ sin realce quirúrgico. “Alguna vez traté de sacar la cuenta de cuántas veces tuve sexo en mi vida, pero me fue imposible”, cuenta Luciana “no se, habrán sido mil o dos mil veces, no se cuantas fueron”. Pero lo que sí sabe es que compensó su selectividad con gran actividad. “Pensá que desde los
14 a los 22 años tuve dos novios nada más, y cuando tenés novio lo hacés todo el tiempo… ahí perdí la cuenta”. Como se logra penetrar la coraza selectiva de Salazar entonces? “Me gustan los tipos que son tímidos a la hora de estar con una mujer, me generan mucha ternura”, dice Salazar, que asegura que la mejor chance con ella la tienen los pibes que “son respetuosos y caballeros, eso es lo que va conmigo”. Luciana dice que su selectividad tampoco le impidió convertirse en una maestra del sexo. “En la cama se mucho, una aprende”, dice la duena de las tetotas, “pero reconozco que aprendí mucho sola”. Y si pensás que aprendió tocándose, le erraste: “no hablo de la masturbación, sino digo que de chica leía mucho sobre el sexo, buscaba la teoría.”
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