Luciana Salazar vuelve a la carga
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Luciana Salazar se tocó la cara, pero por suerte ese terrible ojete sigue siendo una joya. |
Luciana Salazar se abre de gambas desafiante en un sillón que parece un trono, como si quisiera mandarle un mensaje a todos los que le dieron con un caño la vez pasada por “plástica” y hasta “monstruosa”. “En serio, no me interesan más las cirugías” dice Luli con una cara que cada vez tiene menos que ver con la primera que le conocimos, “estoy re conforme con mi cuerpo.” Pero es obvio que tan conforme no está, y sin que haya que le pregunten agrega que “claro que siempre hay días que una se ve más linda que otros, pero nunca me pasó de estar frente al espejo y decir “soy un desastre”. No hizo falta tampoco, porque los comentarios lo dijeron por ella, y aunque niega el “tuneo” admite que “me encanta verme cada vez mejor y creo que eso es bueno proque evita que
te achanches”. Pero las cirugías de Luciana siguieron la ley de los rendimientos decrecientes y la rubia que todos querían bombear ahora tiene que hacerse el autobombo. “Me gusta jugar a ser la Madonna argentina”, dice la tucumana ahora que grabó un disco, “aunque no lo crean nos parecemos mucho: somos rubias, chiquititas, sexuales, talentosas y transgresoras.” Sí Luli, y modesta también. Y guarda porque Salazar no sólo tiene admiración profesional por la cantante yanqui, sino algo más. “Con Madonna me encantaría que para entrar en calor tuviéramos una lucha erótica sin sexo al principio pero con muchas caricias, besos y mimos.” Y esta inclinación de Luli al lesbianismo parece una reacción al no poder encontrar hombres que cumplan con el imposiblemente alto
estándard de la tucumana. “Lo que ocurre es que últimamente estoy muy exigente y pretendo todo de un hombre”, explica la dueña de uno de los ojetes más deseados y difíciles de acceder, “si a eso le sumamos que hay poca oferta porque cada vez hay más gays, la verdad que se me está poniendo muy difícil.” Y si está empezando a sonar como que a Luciana Salazar no hay poronga que le venga bien, estás casi en lo cierto. “No hay muchos argentinos que me parezcan lindos, me gustan más los extranjeros” dice Luli, que hasta el día de hoy sostiene que “Luis Miguel fue el mejor amante” que tuvo. Pero
Luli entonces qué querés? “Un hombre tiene que tener un montón de cosas para seducirme” explica la petisa, “pero antes que nada tiene que entrarme por los ojos”. Pero Luli ahí está el problema, todos quieren entrarte por la figazza, el upite o la boca, pero nunca los ojos! “Más allá de todas las alegrías que me da esta profesión” (cuál?) Salazar se queja de que tiene “muchas presiones” porque “es estresante optar entre tantas posibilidades que tengo, lo que pasa es que conseguí demasiado en muy poco tiempo.” Lo que no consiguió todavía es ser estrella en USA, porque el sueño de la tetona tucumana es “trabajar en Hollywood, es un sueño remoto, pero quién te dice que en dos o tres años me ven allá, porque hasta ahora conseguí todo lo que me propuse.” Guarda entonces, que quizás el lesbianismo de Salazar no sea
tal, sino que quiere llegar a Hollywood chupandole el orto a Madonna. “En realidad no me gustan las mujeres y Madonna no me excita desde sexualmente desde lo hormonal” admite la rubia “con ella siento como una conexión espiritual, porque tiene un aura única”. Puede que Madonna no la caliente de verdad, pero eso no quiere decir que no vaya a acabar de lo lindo. “Soy multiorgásmica” asegura Luli, “la primera vez que tuve un orgasmo fue a los cinco años y sin tocarme, estaba en la cama de mis papis mientras hacía gimnasia y miraba la tele.” Pero qué programa había en ese televisor, Luli? Habrá sido un video porno casero como el que ella mismo dijo que que filmó al enfiestarse con dos hermanos brasileños muy bien dotados?
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