Luciana Salazar abre colectora al tránsito
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Un PapoCam de Luli Salazar auténtico por partida doble: la empanada es una de las pocas zonas que le quedan sin tunear y la foto no tiene photoshop. |
Luciana Salazar rompe la veda fotográfica poniendo ese terrible ojete para las cámaras y a vos te dan ganas de mandar los garfios para descorrer el pedacito de tela platinada que como un precinto de seguridad te impide el acceso a la puertita del amor. “El amor me ha tocado la puerta nuevamente” escribe Luciana como sintiendo ya la manito en el orto, “¿me animaré a abrirle la puerta sin reservas?”. La pregunta es retórica, porque su putez ya contestó la pregunta entregando los cantos a Martín Redrado, que como el título de su libro, le dió “Sin Reservas.” Luly no quiso confirmar porque dice que jamás se pondría de novia con un hombre casado, pero reconoce que “todo el tiempo me vinculan con alguien nuevo, pero te digo que si se rumorea es porque algo hubo.” Y
siempre hay algo, porque Luly abre la puerta trasera a todos los que alguna vez entraron. “Con el noventa por ciento de mis novios mantengo una relación excelente más allá de haber cortado” explica Luciana y por si no la entendiste aclara que “eso quiere decir que sigo teniendo sexo con todos porque la atracción nos permite seguir compartiendo nuestras pieles.” Pertenecer al exlusivo club de vacunadores de Luciana Salazar tiene sus privilegios, pero por favor no te enamores porque la rubia te revoca la membrecía sin miramientos. “Una vez noté que uno de mis ex sufría con eso de que la relación fuera solamente sexual y ahí decidí cortar de una.” Suena un poco frío, seguro, pero recordá que dentro de la farándula argentina la rubia no es un camino secundario, es una ruta profesional. “No hay ninguna zona de mi cuerpo cerrada al tránsito” reconoce Salazar,
“me considero una trabajadora, soy re profesional, por eso no puedo perder la cabeza por sexo, por un hombre ni por ninguna otra cosa.” Si no pierde la cabeza por sexo ni nada, qué es que lo que quiere Luly? “Lo que a mí me gusta es seducir, sentirme sexy todo el tiempo” confiesa la rubia, “hasta cuando duermo sola me pongo ropa sugestiva, me encanta mirar mi cuerpo en el espejo y ratonearme conmigo misma porque me alimenta el ego.” Pero el ego de Luciana no sólo se alimenta de ver su propio cuerpo sino de los lácteos que recoge cuando se entrega a la masa. “Me pone re bien volver a hacer fotos porque a mí me gusta mucho más ser deseada que desear” revela Luli, “me encanta ratonear porque siempre fui una seductora nata, aún desde muy chiquita, imaginate que tuve mi primer orgasmo a los cinco años y sin siquiera tocarme.” Y fue ese polvo precoz dió lugar a una putez adulta que ahora
la fama a veces impide expresar. “Alguna vez trate de sacar la cuenta de cuántas veces tuve sexo en mi vida pero no pude” dice sorprendida por su propia putez, “habrán sido mil o dos mil veces.” Pero la fama que la hizo perder la cuenta de cuántas donaciones lácteas recibió hoy le está complicando la cosa. “Ser conocida es un problema cuando quiero relacionarme con alguien”, explica Luly Salazar, “tengo la fantasía de ser anónima porque me gustaría ir a un montón de lugares súper románticos pero se complica porque hay que estar alerta para que no nos espíen. Por eso hay épocas donde desaparezco y me escondo, que está buenísimo porque al cuidar mi privacidad también alimento el misterio.” Y para alimentar el ratoneo, también hace videos caseros. “También me filmé en la cama varias veces” dice como para que te exploten las dos cabezas, “con el video no hay límites para la imaginación.”
Bajá el video de Luciana Salazar
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