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Kenita Larrain, pechugona botinera chilena

Kenita Larrain

Kenita Larraín tenía tantas ganas de probar la carne en barra argentina que cruzó la cordillera y ni bien llegó lo primero que hizo fue mostrarle esas terribles pochas a Marcelo Tinelli que las quiso ver Bailando por un Sueño. “Soy una mujer que va de frente”, dice la chilena y guarda que de frente con esas tetas no es joda, “porque tengo sangre azul”. Habrá que hacerle la cola a primera sangre para comprobar de qué color la tiene.

Kenita Larrain

Kenita Larraín prueba que las botineras crecen a ambos lados de la cordillera. Petera!

Ro cruzó la cordillera a caballo, pero vino por una causa noble: mostrar el orto a millones de argentinos. “El mercado argentino recien se esta abriendo para las chilenas”, dice Kenita Larraín, que a juzgar por el terrible pavo que tiene, de cosas abiertas sabe bastante. “Estoy abriendo caminos, fui la única chilena en un desfile hot de Punta del Este y también fue la primera chilena en ShowMatch”. Esto último lo consiguió después de competir con su compatriota Cecilia Bolocco, y obvio que ganó la “falsa Cameron Díaz”, porque Tinelli quería comerle la ostra a la chilena. “Ojalá nosotros tuviéramos en Chile un conductor como Tinelli”, dice chupando esta vez las medias del cabezón, “es muy carismático y kenita larraindivertido, es imposible que te caiga mal.” Maria Eugenia Larraín dice que se animó a cruzar la frontera por Tinelli, “que es muy simpático y por eso entré a jugar, sabía que con él el ambiente iba a ser lúdico”. O púbico, porque Tinelli como productor general primero tiene que testear la mercadería. “Yo creo que debe estar saliendo con Tinelli, porque le gusta escalar alto”, dice Pamela Jiles, periodista de Chilevisión. “Cuando las chilenas cruzan la frontera hacia Argentina se les produce un cambio increíble, casi genético en su alma, en su interior”, dice la periodista, “en Argentina se abren más.” Y efectivamente en Argentina a Kenita se la abrieron más, primero Fabián Mazzei pero el daño se lo hizo Carlos “Anaconda” Nair, un romance que ella negó en cámara de ShowMatch, pero lo vieron al Kenita Larrainofidio humano entrar a su depto. “Es que Argentina es más liberal”, trata de apaciguar críticas Kenita, “se habla más de sexo, son más jugados”. Y entre los que se la jugaron y le hicieron partido a Larraín están Martín Palermo, David Nalbandián y el Cholo Simeone, en una versión argentina de su predilección por futbolistas y tenistas. “Mi etapa de relaciones con deportistas está cerrada”, dice Kenita Larraín, quien se hizo famosa cuando dejó a Iván Zamorano pintado al óleo el día del casorio y Kenita Larraintiempo después cambió de pelota casándose con el Chino Ríos. La chilena dió por terminada la etapa botinera pero sigue apuntando alto y quizás para subir los precios (Rocío Marengo dijo en Chile que Kenita es “una prostituta”) ahora dice tener no sólo los ojos azules, sino también la sangre. “Soy noble de sangre azul”, dice la chilena, “porque desciendo del Marqués de Larraín”. El problema que su pariente, José Toribio de Larraín y Guzmán, compró el título de nobleza y por lo tanto no es transferible. Lo que dice Kenita que heredó del pasado es la claustrofobia. “Hace algunos años viajé a Egipto y descubrí que tenía claustrofobia, no podía entrar a las pirámides”. Pero vos sí podés entrarle a fondo en esa almeja chilena que pide salsa blanca argentina y cree en la Kenita Larrainreencarnación. “Creo en otras vidas”, dice Kenita porque “en un programa me invitaron a hacer una regresión a vidas pasadas y ahí supe que me habían enterrado viva”. Claro que no hacía falta una regresión para enterrársela viva en ese ojete, o hacer una multinacional pidiéndole a la chilena que te haga una turca con esas terribles pochas. “Tinelli quedó pegado de mis pechugas”, dice Larraín “me tiró muchos elogios y me dijo que era la mujer más linda de Chile.”

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Kenita Larrain

María Eugenia “Kenita” Larraín exhibe las terribles “pechugas” con las que conquistó a Marcelo Tinelli. Está para hacer la gran multinacional: que una chilena le haga la turca a un argentino. Una almeja chilena bien apetecible.