Karina Jelinek lo deja a tu criterio
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Karina Jelinek es una temible cazadora de vergas salvajes en el bosque. El instrumento que usa para cazarlas no es el arco, sino el orto, fijate que divino. |
Si alguna vez te dieron ganas de ahorcar a una de esas que hablan sin parar, que tratan de comerte el coco con cuestionamientos, planteos y otros mini dramas, seguramente vas a apreciar las bondades de Karina Jelinek. Le dieron el raje de Bailando por un Sueño, pero esta exótica morocha tiene méritos que saltan a la vista como esa aptitud petera (ideal para que te petee de dorapa mientras mira para arriba con carita esclava sexual) como preguntando “¿lo estoy haciendo bien?”. Pero la ventaja competitiva de Karina Jelinek respecto de otras diosas nacionales no radica en lo puramente físico, sino en tener el coeficiente intelectual ideal. “Mi nombre es Karina Jelinek”, explica la morocha de los labios que te distraen, “pero mi nombre artístico es Karina Jelinek”, no vuelvas a leer porque no hay error, la mina es brillante. Ni Sartre podría haberse autodefinido mejor. Por eso, si alguna vez sentiste que la nena que tenés al lado te hace pagar muy caros los garches cuando te llena de cuestionamientos que parecen no tener fin, entonces Karina Olga Jelinek (tal su nombre completo) es la mina ideal. Para los que alguna vez sufrieron planteos femeninos
interminables y sin fundamento (o sea, todos), Olguita es la mujer soñada porque no le da la cabeza para enroscarte, lo único que puede enroscar es la lengua alrededor de tu balano. No hay ironía, realmente es la mujer ideal, especialmente a la hora de sexo. Su frase favorita es “lo dejo a tu criterio”, una especie de comodín que usa para zafar de las situaciones en donde la complejidad de la pregunta la supera, como la que le hicieron en el programa de Viviana Canosa hace un par de días. “¿Qué cosas te enojan?”, le tiraron en Los Profesionales de Siempre como para hacer una charlita. La cara de Jelinek inmediatamente dejó en claro que la pregunta era demasiado compleja, y solo alcanzó a responder: “¿Me darías un ejemplo?”. La morocha es genial.
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Karina Olga habrá llegado tarde al reparto de inteligencia, pero le compensaron con unas terribles piernas y boca petera. |
El ejemplo que te podemos dar de porqué Olguita es la mina ideal es fácil. Imaginate que estás en el momento clave con la morocha boca abajo en bolas y vos, con la garcha en la mano, le punteás un poco los dos agujeros, como “probando” a ver cuál le cabe más en la pasión del momento. Y ahí Olguita te tira la frase matadora “te lo dejo a tu criterio”. Viste, es la mina ideal, no te enrosca ni tampoco es enroscable. Sino preguntale a Jorge Guinzburg, quien en un reportaje quedó descolocado por la cantidad de “lo dejo a tu criterio” que le tiró Karina. Guinzburg, un experimentado entrevistador, quedó atontado y la producción lo cargaba gritando “Hacete un reportaje a vos mismo, Jorge! Karina te lo deja a tu criterio!”. La falta de luces la hace brillante y divertida, como la vez que fue al banco a cobrar un cheque y el cajero le pidió que lo endosara. Olguita procedió a escribir en el reverso “Con cariño, Karina Jelinek”. Maestra! Comete ésta como más te guste, lo dejamos a tu criterio. Karina no se engaña y sin problemas sospecha la existencia de sus propias limitaciones al admitir que “no soy de la generación de leer libros” y que en cambio tiene “mucho sensualismo”. La bebota tiene agudos poderes de observación, como demostró al compartir sus impresiones tras regresar de su primer viaje a Francia. “Fui a París y todos hablaban en francés”. Brillante.
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Un minón con “sensualismo”, Olguita tiene tan buena onda que no supo contestar qué cosas la enojan. Un fenómeno. |
Si bien algunos pensarán que es demasiado pelotuda, otros verán el vaso medio lleno porque imaginan que si se asombra con tanta facilidad, cuando peles le va a parecer algo gigante, lo máximo que vio en su vida. Algunos de los que todavía se niegan a admitir que su coeficiente intelectual es una ventaja pueden pensar que lo de Karina es coincidencia, que cualquier persona puede decir alguna pavada cada tanto, pero no entienden: Karina es, no se hace. Una vuelta en Duro de Domar, Sebastián Wainraich le preguntó: “¿Qué cosas te preocupan del país? Qué te sensibiliza? ¿La actualidad?”, y la
ilustre morocha le contestó “Sí, la actualización del país”. Olga es un fenómeno total que descubrió el recordado y legendario Pepe Parada (creador de las Bailarinas de Sábado), que la “sacaba a pasear” a la morocha a fiestas y eventos para presentarla en sociedad cuando acababa de llegar de su Córdoba natal. ‘En el sexo me divierte no tener límites”, dice Olguita, “si mi novio me pide algo, trato de cumplirle lo que quiere y lo mismo le reclamo a él para conmigo”. Tal como pintaba, una tipa que no jode y complaciente. “No me quedan cosas por hacer. En el sexo soy tan jugada que para mi todo es normal”. Brillante, simplemente genial.
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