Karina Jelinek no pone límites al placer
|
A Karina Jelinek le gusta coger al aire libre o donde pinte. “No tengo fantasías por cumplir, no tengo límites”. |
La guacha de Karina Jelinek finalmente se decidió a mostrar en fotos esas cachas suculentas y la boquita de fumadora de habanos de carne con las que calentó al país Bailando por un Sueño. Había pasado tanto tiempo desde la última producción de fotos que muchos pensaron que la morocha se había retirado. “No voy a dejar el modelaje, lo que pasa que ahora soy empresaria” explica Karina, “tengo una línea de carteras y zapatos con la diseñadora Silvia Brown, pero la pasarela siempre va a estar”. El cambio de rubro comenzó cuando Karina se dió cuenta que la facturación estaba bajando
porque ya no tenía el arrastre de antes. “La gente supone al verme sensual que me llueven propuestas de hombres y que tengo que rechazar muchos por día, pero ya no es así” dice la morocha de estos duros nuevos tiempos. “Al principio sí me pasaba que salía en una revista muy hot y se preguntaban ‘quién es esta morocha?’ y me llovían propuestas, pero ahora no.” Y eso que cuando la venta no funciona, la morocha no tiene problemas es salir a reclutar interesados. “Cuando estoy sola a veces avanzo yo” reconoce Karina Jelinek antes de agregar el chivo, “porque me gusta ser atrevida, es como mi línea de zapatos y carteras, la mujer los use también debe ser muy atrevida”. Pasar de modelo a empresaria de zapatos y carteras puede parecer un gran cambio pero en realidad la morocha no cambió de
rubro comercial: antes vendía su propio cuero, ahora vende el de vaca transformado en carteras y zapatos. “Siempre quise expandirme con una línea de productos, tener algo propio” explica Jelinek, “y como amo las carteras y zapatos, tengo más de cien, me largué como empresaria con el envión que me dieron mis padres”. Pero Karina, si querías un empujón no tenías que molestar a tus papis, te lo podíamos dar nosotros con todo gusto en ese ojete delicioso. La morocha dice que como empresaria está “recién empezando” y que el proyecto arrancó como “una prueba piloto, para aprender”, pero que la venta “explotó en el verano y no me quedaron zapatos ni para mí”. Es que la demanda del cuero de Karina siempre fue alta, de hecho los clientes siempre
quedan muy satisfechos. “Nunca me pasó que un varón corte la relación conmigo” asegura Karina, “los hombres siempre me elogian la cara, mi cintura y mis pechos.” Puede que Karina Jelinek sea nueva en el mundo de las curtiembres lidiando con cuero de vaca, pero a la hora de usar el propio es una experta consumada. “En la cama no le digo que no a nada” dice la suculenta morocha y tu cerebro enloquece pensando en las posibilidades: en serio Karina que no le decís que no a nada? “De verdad, no pongo límites en el sexo” confirma la morocha famosa por dejar todo “a tu criterio.” Pero no siempre está igual de dispuesta. “A veces estoy muy romántica y mimosa, y otras estoy muy cansada, me gusta ir a dormir y listo”. Sí Karina, vos dormí que mientras esa cola apunte de nuestro lado, con algo nos vamos a entretener. “Me encanta hacer cucharita” confiesa Jelinek, “esa es justo la
especialidad de la casa, un lindo cucharón con caricias y masajes, pero todo muy relajado.” Vos del menú de Karina Jelinek pedí la especialidad de la casa, que con esa cantidad de carne no te vas a quedar con hambre. Hacete el buen pibe y explicale que mientras ella duerme vos le vas a tapar con enduido casero todos los agujeros que encuentres, porque eso de “todo muy relajado” es verso. “Parezco tranquila, pero puedo ser muy salvaje” confiesa Karina Olga sacando la perra de adentro, “y me gusta ser domada, cuando me dominan soy conciente y lo disfruto”. Atala y rompela toda como siempre soñaste!
Comentarios (122)
menos por el avance de los medios electrónicos. Además, los libros de Elfriede tienen tan pocos lectores que ni la editorial española tenía sus libros en stock cuando ganó el premio de la academia sueca. Qué pasaría si en vez de pedirle a Olga que lea, le pedimos a la austríaca (vean foto adjunta) que desfile, o pose para una producción de fotos? Un desastre, sería para cortarse la garcha con una fiambrera, y en rodajas finitas. Agreguemos una 