Jorgelina Airaldi, sirena Piratas del Caribe
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Puede que no alcance para una turca, pero la ausencia de plástico le permitió participar en Piratas del Caribe con J. Depp. |
M ientras los felinos de siempre se rompen literalmente el orto para conseguir un papel en alguna “obra” veraniega, se llenan las tetas y el orto de plástico pero con falso pudor esconden los patys, Jorgelina Airaldi nunca se tuneó las gomas, pezonea en cuanta foto le hacen sin problemas y sin buscarlo consiguió un papel en Piratas del Caribe IV junto a Johnny Depp. “Estaba en Los Angeles por trabajo y me preguntaron si quería ir a Hawaii por un casting” recuerda la santafecina, “no sabía de qué se
trataba pero un mes más tarde estaba caracterizada como sirena y filmando Piratas en los estudios Universal.” Y a diferencia de la farándula local donde cuanto más siliconas mayor es la posibilidad de conseguir laburo, Jorgelina calificó para el cásting porque tiene todo natural. “Pedían chicas que no estuvieran tocadas por cirugías, que no tuvieran siliconas” explica Airaldi, “buscaban chicas con rasgos exóticos para hacer de sirenas, y yo tengo un ojo de cada color, uno verde y otro celeste.” Que tomen nota los gatos que usan lentes de contacto de colores y creen rde y otro celeste.” Que tomen nota las que se ponen lentes de colores y quieren cerrar trato con un pete. “Pegué muy buena onda con el director y con todo el grupo” explica la rubia, “porque a diferencia de lo que sucede en el mundo de la moda donde cuanto más
mala parecés mejor te va, en el cine es al revés, todos son súper cálidos, fue un mes de filmación Universal Los Angeles, no lo podía creer.” Es difícil de creer para cualquiera, pero especialmente para Jorgelina. “De chiquita no iba al cine porque en mi pueblo no había, así que nunca siquiera soñé con llegar a Hollywood” dice la modelo de Colonia Belgrano, “para mí era algo muy difícil de imaginar, la verdad que soy muy nueva para todo lo
que es cine y actuación pero me divirtió hacerlo, ya los primeros días nos pusieron un coach para aprendar a nadar como sirenas.” Y mientras los felinos locales abofetean a Jorge Corona cuando se zarpa en escena, la sirenita argentina le pegó un cachetazo a Johnny Depp que ni siquiera le tocó el culo. “No me quedó otra que pegarle un cachetazo porque estaba en el guión” recuerda la santafecina, “antes de filmar esa escena me temblaban las manos pero Johnny me decía “pegame, no tengas miedo pegame de verdad” y con eso me relajó porque parecía que tenía ganas en serio de que le pegara.” Y de que la sirenita le hiciera un petardo seguro que también.
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