Jésica Cirio y el baile del caño
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Jésica Cirio se agarra del palo y a vos te gustaría que fuera el tuyo, que al ver ese orto está como mínimo igual de duro. |
Teníamos pensado dejarla tranquila, dejar reposar esa bendita cola por un rato como para disfrutarla todavía más en el regreso, pero vimos a Jésica Cirio refregar los cantos en un baile del caño y así se nos puso, dura como el metal. Las cachas del legendario culo de Jésica Cirio besan el metal y el caño parece ponerse blandengue como si hubiera acabado. Es que el pavo de Jesica enloqueció la estructura molecular al entrar en contacto con el metal, elevando su temperatura hasta finalmente ablandarlo. Suena loco pero si miran bien, en alguna de las dos puntas del caño van a encontrar un charquito de metal líquido, como el mercurio pero más lechoso: es el caño que se echó un fierro con Jesi. Y no debe sorprender, porque si la física cuántica admite que la mente afecta las partículas subatómicas, la sabiduría de barrio sabe que el pavo de Cirio es capaz de derretir un caño. Es que el ojete de Jesica Cirio desafía las leyes de la física y ni siquiera un objeto inanimado puede permanecer indiferente al
contacto con esas cachas supremas. Jesica Cirio ensayando el baile del caño es un experimento casero donde se hace difícil saber cuál de los tres elementos de la ecuación es el más duro: el metal del caño, los glúteos de Jésica o cómo te queda la garcha después de ver las fotos. Y si no acabaste viendo esa deliciosa cola contra el metal, no te vas a poder contener con las cosas que dice la turra. “Me encanta hacerlo y que me lo hagan”, dice Jésica y todos, pero todos, tuvimos la imagen de esa cola taladrada por una barra de carne rígida como el acero. Pero no, la rubia está hablando del sexo oral. Jésica dice que para hacer un pete se toma su tiempo, porque “depende del día, porque el cansancio te mata”, pero ella misma te cuenta lo que tenés que hacer para que se coma la salchicha. “Vos poneme mucho chill out, velas, apagá las luces y decime cosas al oído que yo hago el resto”, recomienda Cirio. “Ahh, y también está bueno mirarse a los ojos, en tooodo momento.” No
debe ser tan fácil cumplir con este último pedido, porque quién va a perder tiempo mirandole los ojos cuando tiene ese culo, esas tetas, y lo que debe ser el papo mejor ni pensar porque nos vamos en seco ahora mismo. Pero como el premio es nada menos que un pete de Jésica Cirio ponele que te concentrás y después de mirarle a los ojos un rato te tirás para atrás y pelás la garcha pensando “a lo tuyo bebé, a ver esa lengüita”. No tan rápido, porque la diosa de Lanús (curiosamente L’anus, el ano) tiene un requisito todavía más raro antes de petearte: quiere que te afeites la garcha. Pero toda, sin que quede un pelo, y las piernas y el pecho también. “Los prefiero afeitados de pies a cabeza”, explica Cirio, “porque si bien no me asusta atragantarme, si lo puedo evitar, mejor”. O sea, no tiene problemas en chupar pijas y tragarse la leche, pero los pelos en la boca le molestan muchísimo.
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Jésica Cirio confiesa que es re petera, pero aclara que prefiere chupar pijas afeitadas. El pibe tiene que estar “depilado de pies a cabeza” y encremado. |
Claro que estamos hablando de un pete de Cirio, pero igual puede ser complicado cuando la próxima mina te vea aparecer depilado. “Ah bueno!” podría decir la minita, “no me digas, vas a salir en Playboy?”. Vas a tener que dar explicaciones cuando vea que el peludo te quedó como Condorito, pero cuando el turraje del barrio se entere que estuviste con Cirio van a hacer cola para que le hagas la cola, son cholulas y ahí compensás. Pero en las duchas luego del fulbito con los amigos, más vale que tengas el video con el pete que te hizo la Cirio listo para mostrar en el celular, porque sino el gaste puede ser mortal. Igual, algunas cosas que dice Cirio suenan como si estuviera hablando de otra cosa. “Es un placer ponersela a la noche a mi novio”, cuenta la rubia suelta de cuerpo. “Es que me encanta
pasarle crema por el cuerpo para que quede suavecito”, explica Jesica, y esperemos que no entre nadie a interrumpir esa escena porque el novio va a tener que dar muchas explicaciones: imaginate el pibe todo afeitado y encima “encremadito” por la rubia que dice “es un placer ponérsela a la noche a mi novio”. Suena raro, y los detalles siguen. “Cuando llegamos a casa disfrutamos de masajearnos, en Amsterdam compramos como una gelatina que genera calor al frotarla”. Y si pensás que esa es la crema lubricante / anestesiante que usa el novio para hacerle la cola a Cirio, te equivocás. Jésica insiste que no entregó la cola todavía,
y habla en serio. “Es que no puedo relajarme”, dice Jésica, “ya lo dije: es mi reserva por ahora… si mi novio se porta muy bien, llegará.” Es que el novio a pesar de la guita ya quedó demasiado aputosado entre tanta depileta y cremita, y sin autoridad de macho para hacerle la cola. Se equivocó, porque a la hora de los bifes, no hay “Jésica Cirio” que valga, es una turra de Lanús, una mina más. La tenés que agarrar de la cabeza con las dos manos y hacerle comer la peluda hasta que le toque el fondo de la garganta y si se ahoga entre tus pelos mejor. Así va a estar demasiado ocupada recuperando el aire como para quejarse de que “no se relaja” cuando le desvirgues bien la cola. De vos y tus pelos no se va a olvidar nunca. Y vos de ella tampoco.
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