Ivana Brodowski y Julieta Gómez, mimosas
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Brodowski y Gómez estaban en una posición parecida cuando se les ocurrió comer mariscos. Gatos mimosos. |
Recién cuando te pararon los de la Prefectura te diste cuenta que se te había ido un poco la mano con el castigo a los gatos, pero por suerte el suboficial estuvo comprensivo y hasta filosófico. “Sabe qué pasa jefe” te dijo el zumbo mientras hacía desaparecer los dos billetes de cien que le ofreciste de cometa, “el problema es que a los gatos no les gusta el agua, se ponen nerviosos y hacen cosas raras”. Ya supiste que algo raro había entre Ivanna Brodowski y Julieta Gómez cuando viste que se mandaban textos y
festejaban la gracia dándose picos, pero cuando empezaron a frotarse los pechos y comerse la boca tiradas como gatos en celo en la proa del barco supiste que no podías tolerar un motín a bordo y menos de lesbianas. “Entre nosotras siempre hubo atracción, nos gustaba histeriquear”, explica Julieta, “y nunca pasó de ahí hasta que Ivana tuvo una crisis con su novio y empezó a quedarse a dormir en mi casa.” Y claro, en la casa de Julieta había una sola cama y “una noche casi jugando casi desnudas, nos empezamos a rozar las piernas y sucedió” dicen las dos ex chicas Playboy. Y si bien la historia suena a truco para tener prensa, viendo el orto de Julieta Gómez es tan infernal que es como para entender que Ivana Brodowsky se haya tentado. “Le
puede pasar a cualquiera” se justifica la rubia, “después de esa noche pensamos que todo iba a quedar ahí, pero acá estamos, llevamos tres meses y medio juntas.” Pero el lesbianismo que vos viste ese día arriba del barco no parecía verso, y por eso mismo decidiste poner orden y ponerle un par bengalas de emergencia en el orto, a ver si con eso se calmaban. Por suerte entre el equipamiento fiestero del barco había vaselina y unos guantes quirúrgicos de látex, te vinieron al pelo para hacer que las bengalas entren en esos ojetes con el menor daño posible. “En nuestro ambiente de laburo a muchas chicas le gustan las mujeres pero no lo dicen”, te explicaba la morocha mientras separaba las piernas para que le apliques el castigo, “Sabés cuántas famosas hay que me avanzaron
en un VIP?”. Y más allá que la historia de lesbianismo puede ser verso, que otras minas se tienten con la terrible cola de la morocha es casi seguro. “Me avanzaron solteras, casadas, y de una manera muy zarpada”, dice la dueña de un pavo que parece artificial, “me decían ‘Loca, vamos para el baño’, pero ellas no lo admiten porque es heavy hacerse cargo.” Pero hacerse cargo no es problema para Ivana Brodowsky y Julieta Gómez, que confiesan que ahora que le tomaron el gusto a la almeja, le gustaría comerse una muy especial. “Si tuviéramos que sumar a alguien sería Pampita”, dice la rubia con ganas. “La verdad que Pampita es muy linda, y dulce también, nos ratonea…” agregó la morocha pero no pudo terminar la frase porque el fuego de la bengala ya le estaba quemando el orto.
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