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Wanda Nara sigue diciendo que es virgen, pero Gabriela Mandato no se lo cree ni por un momento, porque dice que “compartí el camarin con ella, y no es virgen” . Los mas sagaces habrán notado inmediatamente que su cara está cambiada, su nariz mas refinada y un par de cositas mas. No sería raro que la motivación de la cirugía haya sido el parecerse a Rocío Guirao Díaz.
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El Mandato de Gabriela es claro: revelar al mundo lo que sabe de Wanda, en especial que no es virgen. Son las mismas disputas todos los años.
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Todavía no arrancó el verano, y ya se llenó de disputas: Gabriela Mandato desencadenó un huracán al poner en duda nada menos que la virginidad de Wanda Nara. “Compartimos camarines, y puedo asegurar que Wanda no es virgen, ” afirmó la bailarina de sábado. Las declaraciones de la culona cumbiera recorrieron los medios mas rápido que manito de novio, y la reacción no se hizo esperar. Un profundo estupor cundió entre los fieles admiradores de Wanda, la joven y virginal vedette, echando leña a un fuego cuyas llamas infernales ya envuelven el centro de la escena nacional. Lo que realmente intriga, y realmente merecería una investigación a fondo a la fiscalía, es que Gaby Mandato base su convicción de que Wanda no es virgen en que “compartieron camarines”. La afamada bailarina de sábado debe haber visto algo en esos camarines, porque su afirmación no deja lugar a duda alguna. “Puedo asegurar que Wanda no es virgen”, dijo en forma categórica, y no creemos que le haya hecho un examen ginecológico a Wanda para verificar que el himen este intacto (de todas maneras, esa membrana no siempre es obstructiva, agregando complejidad a la prueba). Una teoría posible es que Gabriela Mandato debe haber visto a Wanda recibir visitas en
el camarín. Recordemos que las dos estrellas unieron sus considerables talentos para una obra teatral (no era Bertold Brecht pero casi) en Mar del Plata, y compartieron camarines durante unos tres meses, así que la posibilidad de que la bailarina de sábado haya entrado imprevistamente al camarín justo cuando Wandita estaba recibiendo uno o mas visitantes es alta. Una vez que termina la función, es frecuente que los admiradores más excitados se acerquen a los camarines para llevar a la vedette una nota o una carta, y quizás Gaby entró justo cuando se la estaban dando a Wanda. O quizás los admiradores eran los dueños de una florería y como tenían flores de sobra se la dieron a las dos juntas para que tengan y guarden. También podría ser que algunos chicos tipo aguante viejita llegaron con cervezas y las pelaron en el camarín, y Gaby sorprendió a Wanda chupándolas.
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Muy preocupada aparece Wanda Nara en esta foto, es casi como si estuviera cagando, pero la cara indica que la mano no viene demasidado bien. Quiere perder el invicto, entregar todo lo que tiene, pero dice que en un punto le da miedo y por eso ahora va a air a un psicólogo para que la ayude a quitarle el peligroso bloqueo.
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Notables las dos ubres siliconadas y la actitud reviente. Pero las apariencias engañan: Wanda Nara es virgen (aunque todavía no dijo de qué).
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El tema es muy serio porque la loca teoría presentada por Gaby Mandato de que Wanda no es virgen, no solamente socavaría la fibra moral de la industria del espectá-culo, sino también aportaría material suficiente para resolver un misterioso mito urbano. Todos escuchamos cuando niños esas fugaces pero fuertes referencias a “la virgen puta”, quizás de boca algún ofuscado gallego que grita “Oshtia, me cago en la virgen puta!”. Y la mente infantil seguramente descartó la noción, pensando que se trataba de un mera puteada o quizás una leyenda nacida de la afiebrada imaginación del ibérico. Sin embargo, con base en los hechos del caso, hoy podría llegar a comprobarse que no se trata simplemente de un insulto imaginativo sino de una impía realidad. Porque de los dichos y la teoría de Mandato alguien podría concluir que es perfectamente posible para una señorita de la noche (ojo que no estamos hablando de Wanda, de cuya virginidad no dudamos) ser la mítica “virgen puta” que invocaba el gallego del bodegón de la esquina cuando se le quemaba la paella. A este respecto hay muchos avistamientos hechos por
notiblogueros, que dicen que rubiecita parecida a Wanda (pero que repetimos, de ninguna manera es Wanda Nara) fue vista en repetidas ocasiones ofreciendo sus servicios en antros nocturnos como la disco Sunset (y no eran precisamente de Valet Parking). Según afirman ginecólogos y proctólogos por igual, servicios orales podrían haber sido prestados una y otra vez sin comprometer en absoluto la integridad del himen o del esfínter, que seguirían intactos y no habría efectos cola-terales en la prestadora del servicio (a excepción del pastoso mal aliento, claro).
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Es como que hay dos imégenes de Wandas, una la vedette que Mandato dice que no es virgen, que exhibe su cuerpo desnudo en escenarios varios, y la otra que tiene características de santidad, no solamente por la virginidad sino por toda una mentalidad prístina, de una pureza inmaculeada.
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En esta foto de Wanda Nara en sus comienzos se pueden ver sus lolas casi originales (o al menos con menos siliconas).
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N o vamos a entrar en disquisiciones técnico-teológicas (dejamos en manos de los catequistas de la noche el disertar sobre el dogma la virginidad de Wanda y el misterio de lo visto en el camarín por Gaby Mandato), pero un simple relevamiento de orificios corporales en el cuerpo femenino deja muy abierta la posibilidad de actividades non sanctas que técnicamente no rompen el invicto de la doncella, pero la calificarían como meretriz. Pero a pesar de los chascarrillos y especulociones, ser la última vedette virgen representa un muy serio problema, y por esoWanda ya empezó a tomar una serie de medidas para poder tener una vida sexual como el resto de las chicas de su edad. Como primera medida, se sometió a una estricta dieta para bajar de peso y tener así una mayor probabilidad de atraer a alguien para que le rompa el bloqueo. Además, se operó de la nariz (que algunos dicen la tenía desgastada, nosotros no creemos, es muy chiquita todavía) para afinarla en un intento por sacarle a su rostro
los elementos afeantes que hacen que los hombres no se le acerquen y quizás de paso parecerse un poco a Rocío Guirao Díaz. “Estas son mis primeras fotos operada”, dice la vedette con tono de patito feo, “me estoy cuidando y hago todo lo que me recomiendan las chicas para estar divinas”. Laboralmente anda muy bien, porque finalmente su gran talento esta empezando a ser reconocido, y confirma que aportara toda su capacidad histriónica a la obra teatral del simultáneo George Crown en Mar del Plata. Pero a nivel personal el drama de no haber inaugurado su vida sexual sigue atormentándola, y se decidió a buscar ayuda profesional para que le rompan el invicto. “Voy a empezar terapia, a ver si puedo tener sexo.”, dice compungida. Hay algún psicólogo entre los notiblogueros que quiera ganarse unos mangos rompiéndole bien el bloqueo?