Evangelina Anderson, reina bailarinas de sábado
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Cirio la tiene tan dura como vos tenés la tuya, pero Evangelina Anderson ya se ganó un lugar en la historia de la culología. |
La cola de Evangelina Anderson entró en cuarto lugar pero claro, eso es sólo un número que no refleja la potencia de las redondeces de esta bomba salida del barrio de Villa Devoto. El ranking obviamente es retrucho y totalmente dibujado, como bien saben los admiradores de la rubia, que no por nada se gano el título de “Musa del Colaless” con esa retaguardia inflada y tirante, que impacta en el marco de su escaso metro cincuenta de estatura. “No vas a ver muchas buenas colas entre las modelos”, comentaba Sabrina Rojas, que como ex promotora convertida en modelo y ahora actriz, algo debe saber del tema ortos porque esa es su herramienta de trabajo (y disfruta que le hagan la cola en privado). “Lo que pasa es que las modelos son altas, y la cola se diluye en la altura”, explicaba Rojas, y tiene razón. Por eso muchos las prefieren chiquitas como Evangelina (mucho mas maleable, más fácil para maniobrar y hacer “dibujos”), porque en ese tamaño “mini” las formas se exageran hasta convertirse en una caricatura (como sucede con otra petisa famosa, Luciana Salazar). La cola de Evangelina es una obra de arte y es desafortunado que haya entrado cuarta, porque suena a que es “de cuarta”, y no hay nada mas alejado de la realidad, como saben todos los que alguna vez vieron un programa de música tropical un sábado (o sea, la totalidad de la población masculina de argentina). Porque esos mediodías de sábado con resaca y viendo programas de “música tropical” son inolvidables en la nostalgia, y los protagonizaba justamente Evangelina.
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Terrible cola la de esta rubia que quedó injustamente relegada al cuarto lugar. |
No hace falta que seas un fan de la música bailantera para que te guste Evangelina, basta que recuerdes esos sábados, cuando te despertabas más o menos a la hora que arrancaban los programas de cumbia, y empleabas las pocas neuronas que sobrevivieron al ataque bioquímico de la noche del viernes, cuando te tomaste todo como para el campeonato. Entonces el plan del sábado era el de siempre, con la cabeza dandote vueltas como un giroscopio te preparabas una transfusión de Reliverán y ponías el programa de música tropical en la televisión, porque los ortos que aparecían en el programa te ayudaban a aguantar el terrible efecto del vodka barato que te dieron por bueno en el boliche la noche anterior. Y mientras esperabas que el Reliverán te hiciera efecto, mirabas esos culos de bailarinas de sábado con el sonido bajito (el problema no era tanto la cumbia sino que la “Tota” Santillán es insoportable, y Marcela Baños si bien
esta para darle, tiene una voz demasiado destemplada para la sensibilidad de tu resaca). Y en la pantalla aparecían esos culos imposibles, con una dimensión agigantada por la quirúrgica cercanía de las cámaras y una entrada que parecía la estacion de Constitución, con esos labios vaginales marcados por el nylon como si fueran las hojas de un enorme portón donde querés entrar y quedarte a vivir (o a bombear).
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La ex Bailarina de Sábado Evangelina Anderson muestra todo lo que tiene en estas fotos, y demuestra porqué es la número uno de los culos de la música tropical. |
Si te hubieran preguntado que puntaje le ponías a ese culo mortal que estaba siendo violado por la tela de las calzas que Pepe Parada les hacía poner (el turro por algo se llamaba “parada” de apellido), seguro que tu respuesta espontánea hubiera sido “mil puntos, una masa total!”. Y eso que vos, como “fisurado de sábado” no sabías que la “bailarina de sábado”, la dueña del súper culo, se llamaba Evangelina Paterno. La hubieras puesto primera en el ranking sin dudar, porque esa bestia era claramente la reina de las
Bailarinas de Sábado, la musa del Colaless, la princesa de la Bailanta. Y eso que todavía no le habías visto la cara, una cosa angelical, sorprendente para una bailarina de sábado donde estás esperando rasgos más de queco barato, de lumpanar de constitución. Es justamente esa combinación de increíble cola y deliciosa carita (ojo Evangelina, para de tocarte la cara con cirugías porque vas a quedar como Salazar) la que le permitió a la musa lograr una audiencia mucho más amplia que la de la cumbia y
proyectarse como vedette a nivel internacional. Mientras en Argentina Evangelina todavía sufría en Argentina la devaluación que la sociedad local le impone a una “bailarina de sábado”, en Chile la adoptaron y la elevaron a categoría de diosa inmediatamente, vastó una visita a un programa pedorro para que todos hablaran de ella. Y la chica que siempre había sido poco más que un culo anónimo de los sábados, de repente triunfó en el exterior trasandino y pudo ser (previo cambio de nombre a Anderson), profeta en su tierra.
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