Emilia Attias, la nueva chica shock
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Attias dice que tanto las lolas como esa boquita petera son naturales, y no hay adición de siliconas. La verdad, mucho no importa porque operación o no, le entramos a fondo de todas maneras. |
Muchos apuestan a que Emilia Attias será la nueva chica shock de la televisión. Desde que salió el primer aviso de jabón Cadum limón, allá en la era paleozoica de la TV, los medios buscaron sin éxito una “sucesora” para Susana Giménez, alguien con la habilidad de mesmerizar a los televidentes inclusive a pesar de su manifiesta idiotez. “Te digo algo, mi mamá dice que ya de chica tenía actitudes tipo Susana”, dice Emilia, quien tiene un nivel de carisma que pocas veces se ve en el medio. “Soy conciente de que estoy recorriendo un camino similar al de Susana y me encanta”. Claro que ese camino naturalmente genera envidia. “Envidia hay, obvio, y mucha”, dice Emilia. “Ojo, no es contra mí sola, en este ambiente hay mucho de esas cosas, por mi parte sé que me envidian casi todas y es difícil focalizar quién”, sigue diciendo la chica con una de las caras más interesantes (raras?) de la farándula local. “Soy una chica poco competitiva y envidiosa, pero cuidado, como vedette no tengo nada que envidiarle a nadie, estoy muy segura de mis cualidades.” La nena puede hablar así porque sabe que la rompe: tiene muy buen lomo (acusa medidas de 95-60-99) y una cara que no te cansás de mirar (imaginatelá fumándose un puro de carne, mientras mira para arriba con esos ojos verdosos). Le sobra carisma, que es el ingrediente más difícil de encontrar para una sucesora de la Giménez y encima es bastante más despierta que ella (sería raro que pregunte si el dinosaurio va a venir vivo al estudio). La nena todavía no cumplió 20 años y no solamente tiene acumulado importante millaje en la pantalla chica, sino que también hace cine. La Gladiadora de Pompeya Baila por un Sueño, y como sabe que No hay Dos sin Tres, cuando te vió ayer te dijo que quiere Matar a Videla. Es un film independiente dirigido por Nicolás Capella ![]()
y Juan Pablo Redondo (de Luján los dos), acerca de un tal Julián (interpretado por Diego Mesaglio), que tiene pensado suicidarse pero antes quiere matar a Videla (Jorge Rafael, presidente argentino por golpe militar, en caso que hayas nacido después del 78 o vivas en un frasco) como contribución al país. Va a ser interesante ver si Emilia Attias muestra en el film (atención que es hija de un teniente coronel, justo para la trama) esa cosa tarantinesca que tiene, que nos llevó ya en el primer post que hicimos a “recomendarle” que haga cine, y por suerte siguió el consejo. “Quiero triunfar en Europa y en Hollywood”, dice ella sin dudar, “es el sueño de muchos y me preparo para cuando llegue ese momento”. Fíjense que la nena dice “cuando llegue” y no “si llega”. En su
cadera tiene tatuada una cara de perfil con una estrella en la frente, un diseño que parece haber nacido de su convencimiento de que será una estrella, aunque ella dice que es un “tatuaje de la amistad, me lo hice con una amiga”. Viene estudiando teatro con Norman Briski, “quiero una carrera consistente, por eso estudio teatro, canto e inglés”, dice previsora. “Cuando deje de ser la chica del momento voy a tener las herramientas para seguir trabajando en este medio”. Bombón, con esa combinación de actitud, cara, orto y tetas, no vas a dejar nunca de ser la chica del momento, te lo prometemos.
Attias dice que le divierte ser un símbolo sexual. “Es un personaje”, dice ella, “los cuadros que hago arriba del escenario me obligan a poner esas caras de perra”. A nosotros igual nos parece que no pone cara, sino que es flor de perra, pero perra bien. “Tengo bastante éxito con los hombres más grandes”, cuenta Emilia, y no es para menos, todos los tipos grandes casados que deben soñar con esa “carita de perra” comiéndose la salchicha de carne humana. “Trato de tener la cabeza fría para no gritar ¡Degenerado! ¡Podrías ser mi papá!” se queja, pero la verdad que con esa boquita híper petera, esas poses desafiantes, cualquiera con sangre en las venas (y en la garcha) se convierte en “un degenerado”. Pero como ya es costumbre con todas las famosas fuertes, dice que durante mucho tiempo estuvo sola porque “me resulta difícil encontrar a un hombre que se banque mi trabajo, mi exposición, mis ganas de probar suerte en el exterior”. La explicación de porque tiende a estar sola la da ella misma. “Soy muy exigente con mis sentimientos, porque creo que el amor no se busca, tiene que llegar solo y a su debido tiempo”. Antes de que uno pueda ofrecerse para remediar su soledad, aclara que “nunca me costó levantarme un tipo, pero tampoco me gusta el hombre que se me regala, si es de esos que me quieren poseer enseguida me apaga inmediatamente”. Complicada la nena, pero en vista las fotos de Emilia Attias, lo vale ampliamente. Uno de los que se supone pudieron chequear la mercadería es Andy Kusnetzoff, que la invitó a su programa de radio (qué buena excusa) pero Attias niega todo (a pesar que los vieron juntos
en las Torres de Manantiales en Mar del Plata). “Las relaciones frías y pasajeras no me van”, dice la nueva chica shock “soy súper transparente, el día que me enamore lo voy a anunciar como la mujer más feliz del mundo, voy a caminar por la calle al lado de ese hombre y voy a dejar que me saquen fotos”. Parece que ese momento llegó, porque ya aparecieron fotos de Emilia Attias con el Turco Naim de ShowMatch. Los dos se cruzaron en los pasillos de Ideas del Sur ahí en Olleros casi Cabildo, cuando ella bailaba por un sueno. Pero la nena de nuevo negó todo, “están inventando todo” dijo, a pesar de que se fue a verlo a Alemania cuando Naim laburaba con Tinelli y el resto de ShowMatch durante el mundial. La bebota había dicho que le gustan “inteligentes, sensibles, con actitud y buen humor”, así que Naim cubriría el último requisito.
“Nunca salí con chicos lindos” dijo la bebota, “me gustan los morochos con rasgos marcados y bocas importantes, viriles y algo reos”. O sea, no es tan difícil dar con su tipo físico, pero advierte que “el que quiera seducirme tiene que tener mucho tacto, el hombre tiene que tratar a la mujer con delicadeza”. Claro que la fama que tiene y los requisitos que pone se convierten en una barrera. “Los hombres se inhiben conmigo”, se sorprende Emilia, “claro que me dicen piropos y cosas así, pero ninguno se acerca con otras intenciones”. Muchachos, pilas por favor! Cómo puede ser que “ninguno se acerca con otras intenciones? Esta bárbara, pero es una mina, no es un alien peligroso. “No se atreven a conquistarme”, insiste Emilia y uno piensa de los giles que la tuvieron cerca y arrugaron que Dios le da pan al que no tiene dientes.
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Una de las ya clásicas poses de Attias con una onda tipo personaje de película de Tarantino. Nuevamente es imposible no mirarle los ojos y las tetas, sus dos puntos fuertes altamente hipnóticos. |
Attias dice que dió su primer beso a los 13 años (no te laves más la boca papá!), y que el desconche fue a los 16 años, cuando debutó sexualmente (lavate bien chabón!). Emilia sonríe al recordar sus comienzos sexuales, porque piensa que “algunos chicos que antes no me dieron bola, hoy me ven en las revistas y se deben querer matar”. En un medio donde todas se tiñen de rubias, dice que se siente cómoda como morocha, porque “la rubia es la tentación que los tipos no pueden resistir, pero la morocha es el clásico que los tipos no pueden dejar.” En general está conforme con su físico (dice que no le gustan sus rodillas, y que le faltan gemelos) aunque recientemente tuvo que decirle que no a una publicidad de cosméticos. La empresa quería que Attias fuera “la cara” de una marca de cremas para limpieza de cutis, pero tuvo que rechazarla porque tiene mucho acné (Emilia, si querés liberarte de los pornocos, pedile a un notibloguero que te vacune, no te va a doler mucho). Los granos le salen por la polenta que le brota de adentro y se combina con ese físico espectacular para formar su carisma. “Soy una persona intensa”, dice con esa boca de petera soñada, “mi trabajo o mi hombre me tienen
que provocar pasión, porque de otra manera no me mueve un pelo”. Te creemos, porque al ver tus fotos se nos mueven todos los pelos y la sangre se nos acumula en lugares específicos. “Soy una persona liberada de todo tipo de prejuicio” dice casi desafiante, y nos hace pensar en cuánto nos gustaría que nos diga eso en la caray testearla fondo para ver si de verdad esta libre de prejuicios. Armaríamos una onda Tarantino de verdad, algo que la propia Emilia dice ya tuvo cerca. “A través de mi trabajo, llegué a moverme en lugares donde me ofrecen todas las drogas que quiera probar, toda la ropa que quiera vestir y todos los tipos con que me quiera acostar”. Justamente Emilia, esa es la idea, es un buen comienzo. Tomá lo que quieras, ponete lo que quieras y agarrate porque la vas a sentir en agujeros que no sabías que estaban disponibles. Porque en el fondo, nada sucede que no tenga origen en esa pasión, esa ![]()
intensidad que tenés encima, y más con esa bocota y esas tetotas. “Muchos me preguntan si me puse colágeno y siliconas”, dice Attias con cara de inocente, “pero te aseguro que tanto mis lolas como mis labios son totalmente naturales.” Nos vas a tener que mostrar para que te creamos. Además, vos sabés que está muy jodido con el tema de los explosivos líquidos. Imaginate si en el chequeo de seguridad antes de subir al avión privado de Notiblog, descubrimos al palparte que tenés las tetas llenas de explosivo plástico y en tus turgentes labios llevás el detonante. No lo tomes a mal Emilia, pero por razones de seguridad aeronáutica vamos a tener que revisarte a fondo. Sacate la ropita.
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