Eliana Guercio se la vio negra
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Eliana Guercio se la vio negra, o más bien el negro se la debe haber visto rubia. O depilada, porque una vedette no puede tener pelos en el conchero. |
Eliana Guercio no podía quedarse atrás, y menos ahora que está bailando por un sueño en competencia directa con su archienemiga. Si la Negra Capristo concurre a un spa del barrio de Belgrano para someterse (nunca calzó mejor ese verbo) a supuestos “masajes africanos”, entonces ella tenía que hacerse masajear a fondo y directamente por un africano. Basándonos en la irrefutable prueba que proporcionan estas bellas fotos de la igualmente bella Eliana Guercio, la rubia se la vio negra. O mejor dicho, el negro se la vio rubia, aunque casi seguro que la vio depilada. “Se que voy a ratonear al que está viendo las fotos del otro lado”, admite la espectacular rubia, “y por eso trato de hacer todo lo más profesional posible”. Claro, eso de “hacerlo profesional” se puede interpretar mal, y quizás por eso Eliana tuvo necesidad de seguir abundando en aclaraciones. “En las producciones de fotos me gusta estar casi desnuda, así trato de manejar la situación e ir al frente con todo”, dice de la sesión de fotos donde se la ve con un negro que parece estar comiéndole la figaza como si fuera un helado de crema. “Además claro, trato de conocer el producto para el cual hago las fotos”. El fuerte contraste entre el tono de su piel y el de su negrísimo partenaire fotográfico tiene su
correlato en la vida privada de Eliana, que dice que en su vida sexual no es tan liberada y salvaje como sugieren las producciones de fotos. “Aunque no parezca, en la intimidad no hago mucha producción antes o después de hacer el amor”, dice la rubia y uno se distrae pensando que bueno sería si consiguiéramos que el lunar que tiene arriba del labio se arrimara y nos diera un par de pitadas. “Depende de las circunstancias, pero soy de ir al frente y buscar directamente lo que mayor placer me de”, promete Guercio y agrega, “también me gusta explorar y darle placer al otro”. No hay duda que esas palabras le deben haber sonado muy bien al morocho que hizo las fotos con la vedette, que si bien se define como “una tipa muy sexual” dice que no está “open 24 hs”. “Mirá, tengo etapas”, explica la blonda, “porque hay momentos en los que estoy tapada de laburo y estar con alguien es lo último que pienso”.
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En esta postal carnosa, la rubia nos regala un exquisito, aunque insuficiente, perfil del cremoso pezón, listo para mordisquear hasta que se excite y respingue. |
El tema de las imágenes parece ser uno de contrastes, de piel negra sobre blanca y de una vedette que se gana la vida “vendiendo” sexo a las masas pero tiene poco en su vida personal. “Actualmente estoy sola y desde hace bastante tiempo”, dice con conciencia de la sorpresa que va a causar. “Igual nunca estoy completamente sola”, se ataja para no pasar por loser y aclara que “a mi la sexualidad me llega mucho más desde el amor, cuando te morís por estar con una persona”. Guercio mete ahí de nuevo una de esas frases “cuando estoy enamorada soy muy sexual”, que suenan como cupones validos por noches de intensos tiroteos, porque “en ese momento hago todo y entrego todo, ni lo dudes.” Ah bueh, justo lo que queríamos escuchar y por eso vino la repregunta casi desesperada del periodista “O sea Eliana que está todo bien si se suma otra mina, te cabe la partuza?” Pero Eliana dio marcha atrás (algo excelente con la cola que tiene) y puso paños fríos con un “no, de ninguna manera, lo mato si me propone eso. Me gustan mucho los chicos, y si él es mío, no puede ser de nadie más”. Guercio es compleja y su carita parece
confirmar esa onda frío-calor, ese juego de pasión fría o frialdad intensa que contrasta con la temperatura casi tropical de su ex amiga y ahora rival Ximena Capristo. En tanto la cara de Capristo transmite una onda de petera de barrio, de una mina que cuando llegan las facturas se traga el churro y las bolas de fraile, los alunarados labios de Guercio no parecen dispuestos a tomar la leche en un zaguán, aunque sea la hora de la merienda. La rubia es más distante y no tan fácil de conquistar, y por eso ofrece algunos datos útiles para los interesados.
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Eliana Guercio pone toda la carne a la parrilla en el teatro, y la muchachada mete mano para no quedarse sin su pedazo del asado. Ojo, es buena nerca. |
P ara conquistarme, respétenme siempre”, aconseja Eliana, y vos tenés ganas de contestarle “yo te voy a respetar en la medida que vos me res-petees con esa boquita de atorranta cara”. Entre los requisitos que lista la rubia para quienes aspiran a estar en lugar del negro de las fotos está la exclusividad. “Tengo que ser la única mujer de tu vida”, dice riéndose y agrega con doble sentido “Y además me lo tienen que hacer sentir todo el tiempo”. Los afortunados “tienen que estar muy pendientes de mi y complacerme en todo sentido, también desde la risa”. La rubia confiesa que hasta ahora la intensidad de su vida sexual vino en descenso, porque nadie pudo superar todavía el nivel de pasión que tuvo con su primer novio. “Mi primer noviazgo fue muy fogoso” dice la vedette y agrega como posible explicación “lo que pasa es que íbamos mucho de vacaciones y claro, teníamos tiempo de sobra para el sexo. Estuvimos una semana de afuera y solo salimos de la cama para ir a comprar comida.” Qué suerte tuvo el guacho que la
agarró de entrada, no sólo por haber tocado carnes todavía más firmes que hoy, sino por tener más tiempo para dedicarle al bombeo, algo que ahora con sus compromisos laborales es mucho mas difícil. “No soy ni frígida ni multiorgásmica”, dice Eliana con una sinceridad inusual entre las mujeres que se ganan la vida vendiendo fantasías eróticas. Dice que esta “dentro de lo común”, pero que con el tiempo se puso un poco más gritona. “Antes, cuando era chica, prefería no hacer mucho ruido, pero ahora no me importa nada.” Y para los que ya se están anotando para laburar a la Guercio, va un último dato que explicaría lo de los gritos: la chica entrega sin necesidad de vaselina. “Nunca la usé, porque no la necesito”.
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