Delfina Gerez Bosco se moja para vos
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Delfina cambió los flotadores cuando empezó como bañera del Muro Infernal. “Me puse 95 y me parecía mucho, pero me acostumbré.” Sale flor de turca! |
Descubrir a Delfina Gerez en la playa tomando sol en tetas fue un momento mágico. La morocha vió que la mirabas y en un balance perfecto entre la coquetería y el pudor, con una mano se cubrió una goma y con la otra se acomodó el pelo. Y sentada sobre la roca, como Delfina fuera del agua te dedicó una sonrisa que al ser mucho menos amplia que la que pone en cámara supiste era tan auténtica como esos ojos con los que te miraba ahora. Y cuando parecía que nada podía impedir el comienzo de una maravillosa historia de amor, te interrumpió la pija. “Che, decile a Delfina que si en vez de sentarse sobre la
piedra se sentara arriba mío, yo estaría igual de dura” dijo el nabo mientras levantaba una carpa de protesta en tu short. Te pudrió toda la magia porque es un cabeza de poronga, pero ojo que tiene razón: ¡Qué orto tiene la morocha! Lo entregará? “No, no me gusta por la colectora” dice Gerez Bosco molesta aún antes de sentir siquiera la puntita, “se ponen muy molestos con el tema, es que saben que no entrego y eso a los pibes los motiva más, todos quieren ser los primeros.” Claro, como la garcha tuya, que al darse cuenta que te arruinó el momento ahora la quiere arreglar haciéndose el payador gracioso. “Delfina Gerez Bosco, morocha de Arrecifes, cómo te voy a dejar el orto cuando vayamos a los bifes!” grita el flaco de polera usando tu boca de parlante, pero la morocha que no es puta, no se inmuta. “Hasta ahora por la cola no se dió” explica
Delfina, “quizás algún día que esté muy encendida y con muchas ganas.” Y ese es justamente el problema, porque encender la llama de Delfina es como querer prender el piloto del calefón cuando sopla el viento. “En el sexo soy muy tranqui, no soy multiorgásmica, llego a uno y gracias” confiesa la morocha, “llegar es importante y siempre me esperan, por suerte siempre estuve con hombres muy atentos.” Y según cuenta Delfina, a veces esa “atención” se mide en dólares. “Me llegan muchas propuestas, un político conocido mandó un asistente a ofrecerme $30 mil a cambio de sexo, ¡Casi lo mato!” exclama Gerez Bosco y a vos te queda la duda de si lo rechazó porque la oferta era baja. “También me propusieron ir a un lugar de swingers, era un pibe con el que salía y le dije de todo” recuerda
la secretaria de Justo a Tiempo, “en la cama me faltan probar muchas cosas, no me gustan las fiestas, estar con otra mujer ni nada de eso.” En la cama le pone ganas, pero el problema es que se tienta en la mejor parte. “Armé un strip tease con botas de cuero y todo” recuerda Delfina, “pero en el momento en vez de calentarme me agarró un ataque de risa, porque prefiero insinuar antes que mostrar.” Pero la morocha se pone seria cuando revela su costado vicioso. “Descubrí que me gusta hacerlo con espejos en el techo” confiesa y agrega casi avergonzada, “me gusta ver el cuerpo del hombre desnudo.” Ahora, si vos querés verla a ella desnuda vas a tener que esperar. “Rechacé varias ofertas de Playboy” dice Delfina Gerez Bosco, “no quisiera verme como dios me trajo al mundo adornando las paredes de una gomería.” Decile que no importa, basta que sus gomas adornen la tuya en una turca soñada!
Bajate el video de Delfina Gerez Bosco
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