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Dallys Ferreyra atada se entrega

Dallys Ferreyra

A Dallys Ferreyra le gusta hacerse la brava y por eso terminó atada y con la cola lista para recibir un río de leche fresca. A la paraguaya le gustan los juegos de poder y la onda sado. “Me gusta jugar a ver quién domina, si no quedan marcas es por la profesión”, dice la bomba rubia guaraní. En esa boquita entran dos pijas.

Dallys Ferreyra

Dallys Ferreyra conoce el oficio y por eso ni bien te ve venir ya pone manos contra el espejo y se prepara para entregar el rosquete como buena turra.

En Es para hacerle un desastre. Así atada, con esa cola temible, esa boquita roja que arde de ganas de petear, la mirada como diciendo “no me vas a hacer doler, no?”. Y si Dallys, te va a doler bastante como bien vos sabés, porque ese orto no lo hiciste cagando y esa boca no la sacaste chupando naranjas en tu Paraguay natal. Más bien parece que desde que cambiaste de país te tomaste tus buenos mates de leche en bombilla de carne, o sino cómo conseguiste estar Bien Tarde con Gianola, haciendo de mucamita cumplidora? “Es que soy ambiciosa, me vine porque allá en Paraguay ya había logrado todo lo que puede hacer una modelo”, explica la atorranta paraguaya. “Me interesaba el mercado argentino porque es más abierto.” Puede ser Dallys, pero el mercado local no puede nunca estar más abierto que esa cola tuya, esas impresionantes cachas guaraníes que ya le valieron el Dallys Ferreyragalardón de “mejor cola en nueva figura”. La paraguaya como buena atorrantita pretende hacer creer que no entrega, que es difícil llegar a hacer esa colita guaraní. “Yo no soy de ponerme de novia con el galancito de moda, eso nunca lo hice ni en Paraguay ni aqui en la Argentina”, dice Dallys, ya que según ella “este medio esta lleno de Marianos Martínez, chicos con los que estás una noche y a la siguiente los ves con una colega.” A ver Dallys, y si no lo hiciste cómo sabés? La rubia guaraní trata de dar una apariencia de decencia, pero muestra la hilacha solita. “Soy de jugar a ver quien domina a quien, si no quedan marcas es por la profesion, jeje.” Y qué profesión tenés, Ferreyra? Dejá no contestes, que ese hermoso ojete habla por vos. Y lo Dallys Ferreyraque debe hablar mientras estás atada, las piernas separadas, entregadas al rigor del garrote de pura carne argentina, que al final de cuentas es lo que viniste a buscar de este lado de la frontera. “Todo lo que hago es para provocar”, se allana Dallys, “En la cama me gusta decir todo tipo de cosas, a veces tambien canto”. Y los cantos de la rubia están para hacerlos sonar, que pida por favor basta con ese acentito guaraní que es su marca registrada. “Yo se que la tonadita calienta, es un condimento”, admite la guachita de Ferreyra, “me doy cuenta que a los chicos les gusta bastante el hecho de ser paraguaya, me dicen de todo.” No te confundas, lo que nos gusta no es que seas paraguaya, sino que seas puta.

Dallys Ferreyra

Dallys Ferreyra te espera atada y lista para que le hagas lo que te venga en ganas. Decile que te diga algunas cositas con ese acento de muqui paraguaya y descargale toda la leche que esa carita y ese culo merecen, que no es poco.

Dallys Ferreyra

Si alguien conoce al fotógrafo que le puso esas flores en los pezones a Dallys Ferreyra, avisen que vamos a matarlo.

La paraguaya tiene un lomazo y un nivel de putez más que aceptable, pero le descubrimos un defecto: le falla el oído cuando le gritan cosas por la calle, y vive convencida que son todos santos. “Por donde sea que voy, nunca se pasan, siempre me dicen cosas lindas, ninguno se zarpa.” Es imposible Dallys, nos vas a decir que nadie te dijo algo un poquito más normal tipo “Paraguaya puta, si te agarro te parto el orto!”. Puede ser que la leche que tragó en los últimos años le haya taponado el oído, porque claramente no escucha bien. “Todos me piropean diciendo ‘paraguayita linda, hablame un poquito por favor’ me dicen”, insiste, cuando es casi seguro que lo que le dijeron fue “putita linda, chupamela un poquito por favor”, y eso si fuera un gilastro de esos que quieren ganar haciéndose los “caballeros”. “También les hizo la cabeza el personaje de la mucamita y la brasileña, que por suerte dallys ferreyrapegaron bastante y por eso en la produccion de Bien Tarde quedaron todos muy contentos.” Ahí decís la verdad Ferreyra, te creemos que los de la producción deben haber quedado más que contentos: totalmente deshidratados y sin una gota de leche después de una sesión sado con la guaraní atada después de hora en el canal. Y parece que hasta el vestuarista se prendió en la partuza, proveyendo disfraces. “Me encanta disfrazarme, me gusta variar porque para mi lo rutinario no va, no me gusta dallys ferreyrahacer siempre lo mismo, quiero ir probando”. Quedate tranquila Dallys que la vas a probar seguro, y no va a ser rutinario porque ese culo tuyo merece no una sino cientos de miles de pijas. “Me gusta que haya química con el hombre, que me haga sentir mujer”, explica la dueña de ese terrible upite guaraní. “Además me gusta disfrazarme de colegiala y esas cosas…”. Esas cosas son, Dallys, justamente las que más nos gustan. “Me gusta cambiar de lugar, porque estar todo el tiempo en la cama lo hace muy reiterativo. Me gusta mucho ir probando, tengo varios lugares para hacerlo. Esta bueno jugar con las fantasías y el miedo a que te descubran. La lluvia me encanta, es mi preferida.” Preparate Dallys para disfrutar a fondo, porque el servicio meteorológico de Notiblog anticipa para vos torrenciales lluvias de leche.

Ferreira y Dazza: bien tarde, bien turras

Dallys Ferreira y Agustina Dazza

Dallys Ferreira y Agustina Dazza esperan en posición con los culos al viento que vos llegues para vacunarlas con la jeringa de carne y las inyectes con leche bien caliente. Las dos te esperan Bien Tarde en el programa de Gianola, donde Dallys hace de la paraguaya sacada y Agustina era la secretaria del programa. Da para armar una partuza con las dos —bien tarde, bien turras.

Agustina Dazza y Dallys Ferreira

Con Dallys Ferreira y Agustina Dazza no podés pasar hambre: con esas nalgas hay milanesas para todos, y si te quedás con ganas las chicas hacen tortilla.

Con carne de esta calidad, hasta el tipo más concheto va a querer ser carnicero. Dallys Ferreira y Agustina Dazza, la rubia y la morocha, se tiran como reses en el sillón mostrando sus ortos lustrosos y redondos. Mirá las nalgas de estas dos turras, si no es para pelar el cuchillo de carne y rebanarles el orto bien fino, como para preparar unas milanesas y llenarlas bien de huevo y leche! Dallys Ferreira y Agustina Dazza son dos obedientes novillitos que saben muy bien que con vos van al matadero y por eso ponen los ortos en posición para recibir lo que merecen: morir en sucesivos orgasmos mientras vos las apuñalás con la bayoneta sin hueso. Y cuando estés dándole a Agustina Dazza no tengas piedad, porque a esta milanesita le gustan las cuchillas grandes. Cómo de grande preguntás? “Si fuera hombre y pudiera elegir el tamaño de mi pene, me gustaría que dallys ferreira y agustina dazzamidiera 24 cm. de largo y tres dedos de ancho“, dice Agustina en un claro ejemplo de freudiana envidia del pene. A la morocha le gustaría tener una poronga propia de ese tamaño, pero como no es posible se la vas a tener que dar vos. Por eso te mira fijo, como ternerita rumbo al matadero, pero también tratando de leer en tu cara las fantasías que su comentario te genera. Y tu cabeza que explota pensando lo agrandada que debe tener las nalgas una ternerita que pide “tres dedos de ancho”, Agustina Dazza y Dallys Ferreiradebe tener el orto más estirado que una milanga de La Farola —son porciones para compartir. Por eso invitá a los chicos y anunciales que vos traés la carne. Y cuando caigan las chichis acomodalas como reses en el piso y listo: a dazza dale massa hasta que le entren tres dedos cómodos en el upite. Y a Ferreira dallys con todo también, porque la verdad de esta milanesa es que la japi le gusta casi tanto como la guita, que son justamente las dos cosas que vino a buscar en Argentina. La rubia fue novia de Leonardo TuSam, el hijo del recordado showman. Dicen que un día la paraguaya, cansada de petearlo sin que al pibe se le parara la pija, le preguntó qué pasaba. “Puede fallar”, contestó el hijo de Tu Sam. Y ahí la paraguaya lo dejó por otro.

Agustina Dazza

A la morocha Agustina Dazza las garchas le gustan bien grandes, como el que parece estar esperando en cuatro en la foto. “Si fuese hombre y pudiera elegir un tamaño de pene, me gustaría que midiera 23 o 24 cm. y tres dedos de ancho.” Uno pensaría que exagera, pero mirando el tamaño de la sombra de la entrada del ojete en la foto, es como para creerle y para reinventar el dicho: “Agustina te lo digo lo más pancho, en tu escarapela de cuero entran tres dedos a lo ancho”.

Dallys Ferreira

Guarda que si venís con la dosis justa de pizza, birra y faso, la paraguaya te puede hacer creer que te estás empomando a Kim Basinger, pero más joven y puta.

La llegada de Dallys Ferreira desde Paraguay a la Argentina es parte de la larga tradición de intercambio de ganado en pié entre ambos países. Aunque en general no se importa carne paraguaya porque es de baja calidad, con Dallys se hizo una excepción: la potra nacida en Ciudad del Este reparte sus abundantes 84-60-92 de tetas, cintura y orto en su metro setenta y dos centímetros de altura. Además, Ferreira ya que se había hecho famosa en el país guaraní desde el 2005, cuando fue elegida Miss Playboy TV de Paraguay, y luego puso toda la carne en el asador del concurso de Playboy TV Latino representando a su país. Dallys Ferreira dice que en la cama es “muy dominante, porque me gusta tener el control”, pero como buena viciosa le gusta variar. “Cada tanto me gusta que me agarren y me dominen a mi”, dice la paraguaya, pero aclara que “para eso necesito un machote que sea bien hombre y me diga ‘vení yegua!’ y esa onda”. Vení Dallys, vení con los muchachos: vos también vas a terminar con tres dedos a lo ancho.

Dallys Ferreira, mucama paraguaya premium

Dallys Ferreira

Dallys Ferreira es una paraguaya conocida en su país que hace un año vino a probar suerte a la Argentina. Laburó con Jorge Guinzburg, fue chica del canal Playboy y hace de mucama paraguaya en el programa de Gianola. Pyhy pyapy!

Dallys Ferreira

La cola de Dallys Ferreira tiene una apertura de cantos mayor a las compuertas del dique Yaciretá. Apipé, que culo tiene!

Vos que sos un consumidor nato de carne argentina, la mejor del planeta nunca te imaginaste que ibamos a importar carne de Paraguay. Pero como demuestra Dallys Ferreira, no toda la carne paraguaya es de cebú. “Soy súper conocida en Paraguay, pero acá hace recién un año que estoy, empecé haciendo algunas cositas con Guinzburg en el teatro”, dice la bomba guaraní, que no tuvo problemas en pagar el derecho de piso haciendo vaya a saber qué “cositas” con el petiso, porque hacía tiempo que quería probar suerte en Argentina. “Quería aprovechar esta oportunidad y la verdad es que se me está dando”, y qué duda queda de que se la están dando. “Estoy aprendiendo muchísimo”, dice con un chupetín en la boca que nos da una pista cierta de las cosas que está aprendiendo. Después de las Mañanas Informales con Guinzburg, la paraguayita mostró lo suyo en Un País de Revista, el espectáculo que el trava Florencia de la Ve montó el verano pasado en Villa Carlos Paz. Sabe que en Argentina se va a tener que romper el culo, porque “se hace difícil venir de otro país a pelearla, dallys ferreiraacá hay muchas chicas y muy lindas”, porque según la paraguaya “la genética argentina es muy especial”. Pero si bien reconoce la calidad de la carne argentina, ya instalada en la cancha de la farándula local, Dallys se abre el paso a patadas como los jugadores de la selección de su país. “El estilo de Luciana Salazar pasó totalmente de moda, esa chica está muy operada”. Y a juzgar por la catarata de comentarios negativos en el último post de la Luli, los notiblogueros en esto parecen darle la razón. Dallys Ferreira ataca a Luciana Salazar porque ella también es una chica Playboy, y las dos compiten por espacio en el canal de Hugh Heffner. “Si en Playboy me dieran las mismas posibilidades que le dan a ella, lo haría igual o mejor”, dice la aguerrida guaraní refiriéndose a la serie Luli in Love. Curiosamente, la paraguaya le da Dallys Ferreiracon un caño a una de las mujeres más famosas de la argentina pero profesa profunda admiración por un trava notorio. “Lo que más me sorprendió hasta ahora es el talento y la confianza que tiene Florencia De la Ve, y eso que yo no soy de cepillarle a nadie —no chupo las medias como dicen ustedes— pero la verdad es que me sorprendió”. La vedette guaraní a su vez sorprendió a muchos ganando la preferencia de los lectores de la revista Hombre, que con su voto la eligieron ganadora del scouting de nuevas figuras. “A mi novio argentino le encantó verme con la remera y la coronita de ganadora”, dice la rubia recordando el momento en que festejó en privado su triunfo. “La verdad es que estoy muy contenta con mi novio argentino, es un representante perfecto de la masculinidad argentina y cumple siempre, no estoy pensando en cambiarlo, eh!” Dallys, no podés ser exclusiva de tu novio, tenés que permitir que nosotros también te llenemos la chipá de queso. Acordate que como paraguaya y según las reglas del Mercosur, no podés negarle la entrada a los chorizos argentinos.

Dallys Ferreira

Dallys Ferreira insiste en que ese terrible pavo paraguayo que tiene todavía no fué rellenado pero falta poco para que pierda el invicto. La paraguayita no tiene problemas en reforzar por televisión el estereotipo de la mucama paraguaya en el programa de Gianola. Imaginatelá con el uniforme entregando ese orto, un infierno.

Dallys Ferreira

La paraguaya es adicta al pete, y por eso cuando no tiene el chupetín de carne se consuela con uno de caramelo. Chupar en guaraní se dice “pyte”, con lo cual Dallys es re-pytera!

Si hay una fantasía para la cual Dallys Ferreira se presta a la perfección es la de la mucama paraguaya, y justamente ése es el papel que hace por las noches en el show de Beto Gianola. “No me molesta hacer de empleada doméstica en tevé porque en la vida real es un trabajo muy digno”, dice la vedette guaraní. “Y ojo que en Paraguay está lleno de argentinas que trabajan de personal doméstico”, agrega devolviendo la cortesía. Dallys trata con el comentario de herir el orgullo local, pero con “mukys” como Pampita, en realidad una empleada argentina es el sueño de muchos. Es más, habría que asaltar un banco, escapar a Paraguay y con esa guita contratar una doméstica argentina de una provincia limítrofe —te cabe la formoseña Alejandra Maglietti, vestida de mucama para vos? La paraguaya impacta con gomas chicas pero cumplidoras, con un lindo modelo de pezón, esos de tipo cónico y apariencia inflamada. Si no te gustan los pezones grandes tipo paty, te podés comer Dallys Ferreiralos conitos de dulce de leche de la rubia guaraní, ricos como postre. Claro que el plato principal es ese terrible pavo paraguayo, que acapara todas las miradas. “La cola me la dió la naturaleza” cuenta con esa cara de inocente que ponen todas cuando pelan temible cola, “no hay secretos, yo simplemente le puse un poco de ejercicio”. A pesar de sus cortos 21 años, Dallys Ferreira dice que en la cancha es experta en el manejo de pelota. “El sexo es como un juego, hay que ir por todo el campo”, dice la pelotera paraguaya, “a veces gano yo, a veces gana mi novio, pero lo que nos excita es ir a lugares raros a jugar de visitantes”. Pero Dallys no es una jugadora completa porque según dice, todavía mantiene invicto el arco trasero. “El arco de atrás todavía no está habilitado, quizás cuando mi novio sume puntos y gane el campeonato, ahí puede ser que se le dé”. Pero a pesar de no ser miembro del prestigioso Club de la Colectora Dallys Ferreirafundado por Rocío Guirao Díaz, la paraguaya es muy peligrosa. “Soy un infierno para los hombres”, dice chupetín en mano. “Los manejo como quiero, los llevo hasta el extremo sexual y luego los hago explotar de placer”, dice con cara de tomar tereré pero con la bombilla de carne. “A los hombres en la cama les saco todo el jugo”. Ah bueh! La guacha aplica la tecnología paraguaya de exprimir naranjas para dejarte los huevos secos como la suela de zapato abandonado bajo el sol guaraní. “Y además, re-grito cuando acabo”. Preparate entonces Dallys, porque cuando te hagamos el primer gol en el arco trasero, vas a quedar afónica.

   
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