A Daiana Antivero la cárcel le sienta bien
|
“No pude entregar la cola” dice la narcomodelo, “mi novio negro tiene una matraca y encima se puso unas bolitas que salen para afuera cuando el amigo se le pone furioso, no puedo por la colectora! |
Los rochos se perfeccionan cuando caen en cana, y la narcomodelo también: después de pagar en especie a los uniformados para garantizar su seguridad en el pabellón, Daiana Antivero egresó del penal con la boca pastosa y un Máster en Putez bajo el brazo. “Vi cosas terribles en la cárcel pero por suerte no me pasó nada” dice la morocha, “es que los policías conmigo se hacían los copados, me decían que sabían que yo no tengo nada que ver con la droga y que soy buena.” Buena haciendo petes, claro, y a tal punto que los canas quieren que siga prestando servicios fuera de la cárcel. “Había una bandita de policías esperando que salga, fue increíble” recuerda la morocha, “venían
a pedirme fotos y autógrafos.” Y petes, porque la narcomodelo fumaba los habanos de carne nevados que le ofrecía la yuta, que no podían creer que la nena que habían visto en la revista estaba ahora a su disposición. “Adentro todos leen Maxim” dice la narcomodelo explicando su popularidad entre los uniformados, “tienen una pila enorme porque las coleccionan.” Y los ratones en el pabellón se descontrolaron de tal manera que le tiraron la onda de filmar un videíto. “Me propusieron hacer una porno en la cárcel, pero no me animo” confiesa la morocha, “yo haría algo hot pero tanto para una porno directo todavía no.” Y no es que por su corta edad le falten habilidades, al contrario. “En el sexo antes
era convencional pero ahora cambié, antes siempre iba abajo y ahora me encanta ir arriba y mandar” explica la narcomodelo, “el problema es que en la carpita no se puede hacer mucho, salvo algunas posiciones como en cuatro.” Y si es por acabar en cámara no hay problema, Daiana no necesita actuar. “Soy multiorgásmica y además llego muy rápido” explica como si ya estuviera haciendo el casting para la
porno, “a mí me basta un precalentamiento y listo.” Qué le falta para hacer la porno entonces? Es que si bien Daiana aprendió muchísimo en la cárcel, la narcomodelo dice que para llegar a ser una pornstar le falta trabajar un poco más el anal. “No puedo entregar la cola todavía” reflexiona la narcomodelo, “acordate que tengo 18 años y mi primera vez fue a los 16.” Pero no es falta de voluntad, sino de dilatación suficiente para acomodar al novio. “Los negros la tienen muy grande, fijate que la de mi novio son como tres puños juntos” explica Daiana, “y encima que es enorme se puso unos implantes de bolitas debajo de la piel, así que imaginate que entre la matraca y los implantes no puedo, es demasiado.”
Bajate el video de Daiana Antivero
También disponible para celular
Comentarios (87)