Melina Pitra y Claudia Ciardone se tocan
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Las rubias se tocan como dos presas que cansadas de no coger, deciden “probar” a ver cómo es el lesbianismo. |
Q ué puede ser mejor que una rubia con pinta de atorra, terribles pochas y una cola infernal? La respuesta la estás viendo en las fotos: qué te parece no ya una, sino dos rubias, ambas mirando con carita sugerente tipo “nos estamos tocando porque vos no te animás a prenderte”. Las chicas cruzan brazos y piernas y las curvas de una parecen realzar las de la otra, dando la impresión que la foto fue sacada segundos antes de que no aguantaran más y se comieran las bocas y los ortos (quién tiene ese video?). Y tanto Melina como Claudia siguen mirándote como diciendo “no podemos creer que todavía estás mirando en vez de atacar”. (Eso es lo que preguntamos a los chicos de Gran Hermano, hay más sexo en un convento!) Las chicas posan como dos perras calientes y qué
lindo sería verles el panchito depilado que deben tener entre las piernas (chicas por favor entreguen, si total con todo lo que hicieron qué diferencia hace en su reputa ción?). Tanto Pitra como Ciardone les sale bien la cara de necesitada porque las dos tienen en común el encierro en la casa de Gran Hermano, donde se les hizo difícil escapar a las cámaras para aliviar la tensión sexual. “los dos mejores lugares para darse cariño en la casa son la pileta y la ducha”, explicaba Melina Pitra con cara de “yo no fui”. La rubia inmediatamente aclaró que ella no hablaba por experiencia propia sino que “le contó” Diego Leonardi, quien como ex convicto e integrante de
Gran Hermano puede dar cátedra en técnicas para coger escapando la vigilancia institucional. Las chicas la caretean (especialmente Melina Pitra, preciosa en la foto de la izquierda) pero alguna “técnica” propia deben haber desarrollado para controlar la calentura mientras estaban internadas. Las rubias se deben haber tocado seguro en algún punto ciego de las cámaras, pero lo increíble que ninguno de los flacos haya descontrolado tipo ataque nocturno en la cama de las nenas. Cómo se hace para dormir sabiendo que en el cuarto de al lado están estas bestias recalientes por falta de sexo? Es para cambiarse a la cama de las chicas y decir “chicas, nadie puede pegar un ojo de la calentura que tenemos. Así que habran la boca grande y piensen que la garcha es una pastilla para dormir”.
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Increíble que ese orto que parece el túnel de Libertador no tuvo ninguna “visita” mientras estuvo en la casa. A lo sumo se habrá colado un par de dedos. |
El papo metalizado de Claudia Ciardone en la foto superior es directamente alucinante. A diferencia del alfajor de dulce de leche de Pitra, lo de Claudita es un perfecto taquito mexicano envuelto en papel de aluminio —falta que vos le agregues el quesito y el puta parió. El hambre con el que salieron de la casa mas allá del show mediático tiene que tener algo de real, porque en Gran Hermano argentino la pacatería manda y nadie tiene ni atisbos de sexo. Claudia Ciardone ni bien salió de la Casa intentó recuperar el tiempo perdido entregando esa hermosa cola que ves en la foto de la derecha a su novio Damián Fortunato (y afortunato es, de matracarse este bomboncito), pero la calentura acumulada dentro de Gran Hermano no quedó saciada, y las dos fueron por más. “Hubo noches agitadas,
propuestas indecentes y encuentros calientes”, dijeron las dos rubias a la revista, porque “en Gran Hermano no pasó nada, pero afuera las diosas matan”. Si hay algo mejor que una mujer son dos mujeres, y más cuando son dos terribles bestias cebadas después de un insoportable período de abstinencia sexual. Melina Pitra y Claudita Ciardone, que no tienen empacho en confesar que estuvieron dándole duro desde que salieron de la casa. “Afuera disfrutamos de todos los placeres que no tuvimos dentro de la Casa”, dicen a coro. El orto de Melina Pitra parece estar particularmente hambriento, a juzgar por la manera en que le come la tela de las bikinis. Es una buen síntoma de Pitra
(y viste, el apellido le rima bien) que deja que la bikini, bombacha o culotte se le meta bien adentro, como a vos te gustaría entrar. Es siempre un buen síntoma cuando una mina no se queja ni se mosquea cuando la bikini la viola, evidentemente está acostumbrada a tener objetos extraños entre las cachas. Esos papos están famélicos, alguien les tiene que dar de comer por favor. Pedro! Traé la mostaza que tenemos dos perras calientes!
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