Claudia Albertario patina pero no resbala
|
Claudia Albertario con su ojete vicioso y su carita petera está lista para derretir el hielo. |
Es una de las pocas minas cuya carita viciosa compite palmo a palmo con un terrible orto por la atención de tus ojos. Es la clásica mina fatal de barrio, esas bombas argentinas que te encontrás en la calle o el laburo y realmente te arruinan el desempeño. “Mirá cómo se vino hoy la Claudia!” dice el ordenanza, “Albertario nos quiere matar a todos”, retruca el gerente. Es que no hay diosa más alucinante que la que tenés cerca, y Claudia Albertario tiene esa cosa de bomba cotidiana matadora. Le chequeás el culo y se lo querés hacer urgente ahí mismo, le mirás la cara y querés que te haga un pete en el medio de la oficina, al carajo con todo. Quizás para sacudirse ese aire de cabotaje y abrirse para cosas más grandes (no sean mal pensados) Claudia Albertario estuvo casi dos años en España. “Nunca necesité hacer algo con
alguien para conseguir trabajo”, dice la rubia como si te leyera la mente. O sea, estuvo en Europa rompiéndose el orto por un puñado de euros y ahora la llamaron para patinar en Argentina, pero por favor dejá de pensar mal porque la chica trabaja por plata pero no en ese sentido. Es que Albertario patina, pero no resbala. “Tuve propuestas de mucha gente importante, pero siempre las rechacé”, dice Claudita defendiendo su inocencia. Parece redundante que alguien le quiera enseñar a patinar a Albertario, pero guarda que es sobre hielo y no en las calles de Recoleta. Y como tiene que ir preparada, Marcelo Tinelli se la
puso, una profesora de patín llamada Mariela Pérez que tiene la responsabilidad de romper el hielo entre la rubia y su compañero Fabio Gigli para que hagan un buen papel. Ahora ojo con Claudia Albertario porque es bien brava y tiene una reputación de mina difícil en un ambiente donde nadie es muy normal. “Soy una mina de mucho carácter desde chiquita, pero creo que a medida que voy creciendo me voy ablandando”, dice Albertario y es raro porque a vos también te va creciendo pero se te endurece.
|
Una onda heroína, justo le brilla la piedra que está exactamente sobre el clítoris. No es casual: funciona como faro para tu falo. |
Siempre fui bastante cabeza dura”, dice ella y a vos te entusiasma comprobar que coincidís con Claudia, ya que ahora mismo vos también la tenés dura, cabeza y todo. La diosa barrial confiesa que debutó muy chica. “Me expuse demasiado, aunque en esa época ya tenía mi caractercito y no era tan manejable”, dice de sus comienzos publicitarios. Y la verdad que a pesar del compacto tamaño de su cuerpo, la nena no debe ser nada fácil de manejar a juzgar por lo que dice. “Todo pasa por si uno se hace valer o no — hay que hacerse respetar, porque yo se lo que soy capaz de dar”, espeta la ahora patinadora que dice alguna vez la subestimaron en su talento laboral “si yo pongo toda mi sabiduría, experiencia, amor y te doy todo de mi, se tiene que valorar”. Pero no te preocupes Clau, si das todo lo que tenés (digamos un completo)
seguramente te lo van a valorar en un trescientos limpios con globito, más también puede que garpe si el pibe está muy caliente. Pero vos notibloguero no te preocupes si no tenés para gatillar o no sos el más galán, Albertario asegura que para ella la plata es lo de menos. “Los hombres me atraen por actitud y personalidad, no me fijo en el dinero o en lo exterior”, dice la patinadora sin que nadie se la crea. No solamente es una chica desinteresada, sino que además es muy fiel. “Si estoy enamorada no ando mirando para los costados, el engaño ocurre cuando faltan cosas”. La chica dueña de uno de
los mejores upites de la Argentina afirma que “cuando me enamoro me entrego toda”, algo que quizás haya inspirado el clásico “Uy cómo estoy!” que la puso en el mapa de las más deseadas. Si no le importa la billetera ni la apariencia, cómo se hace para ganar a Albertario preguntás vos, y Claudita responde: “con inteligencia, me mata una buena conversación”. Y a nosotros nos mata tu cara de viciosa y tu colita complaciente. Y ya que no te importa la guita Clau, te vamos a cobrar: la cola te la hacemos por doscientos, dejarla afuera a tu disposición para que juegues y le hagas un pete te sale cien. Recargo con leche: $25.
Comentarios (23)









