Claudia Albertario topless en Interviú
|
Claudia Albertario no hace dieta porque tiene “buena genética y como todo lo que tengo ganas. Comete esta! |
Dicen que los hechos son mejores que las palabras, y esta vez Claudia Albertario decidió callar y dejar que sean sus tetas al viento las que expresen su legendario “Uy cómo estoy!”. Y a pesar del silencio, el mensaje te llega como por correo privado: la petisa tiene dos alfajores para regalar al primero que la invite a su casa a tomar la leche. Y eso fue justamente lo que hizo el uruguayo Diego Forlán, jugador del Atlético Madrid. “Un amigo común nos citó en un restaurante” explica Claudita, “tomamos unas copas y al final Diego quiso algo más conmigo, así que me invitó a subir a su casa, pero no acepté.” La historia parece tan artificial como la silicona que sirve de almohadón a esos dos tremendos patys que Albertario puso a la parrilla para deleite de todos los que gustan de la carne argentina, como los lectores de la revista
española Interviú que publicó las fotos y como vos, dudó que haya sido la botinera que le cortó el rostro al futbolista. “No soy de las que quedan colgadas de las botas del primer jugador que le presentan” insiste Claudia con una firmeza sólo igualada por sus implantes de silicona, “sé que Forlán y yo podríamos forjar una gran amistad porque es un tipo con muy buen fondo”. Fondo de inversiones, pensás vos que le debe ver al uruguayo, pero la petisa no cede. “A mí los hombres me atraen por la actitud y la personalidad, no por el dinero o lo exterior.” Justo lo contrario de lo que a vos te pasa con Albertario, que te atrae con cosas exteriores como esa pochas, ese ojete tremendo y esa cara de viciosa del sexo que te llevan a ofrecerle el dinero que ella
dice no le atrae. “Mirá, tuve propuestas de gente importante, pero siempre las rechacé” dice nuevamente Claudia Albertario y puede que alguna haya rechazado porque tiene fama de ser una mina difícil. “Siempre fui una mina de mucho carácter desde chiquita pero a medida que voy creciendo me voy ablandando” dice la petisa y te parece raro, porque la tuya cuando crece no se ablanda. “Nunca necesité hacer algo con alguien para conseguir trabajo” alega la petisa en su defensa, “yo me hago respetar porque sé lo que soy capaz de dar.” Y Claudia Albertario no se imagina lo que vos sos capaz de darle a ella, a fondo y sin piedad hasta que grite el famoso “Uy, cómo estoy!”.
Comentarios (72)









