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Cinthia Fernández vuelve a las fotos, esta vez para presentar su nueva cola tuneada en Patinando por un Sueño. “El patín me cambió mucho el cuerpo desde la última vez que estuve en Hombre, tengo la cola bien paradita y estoy mucho más flaca, son los frutos del entrenamiento” dice la ya no tan pendeja. “Cumplí 20 años pero no importa la edad, porque toda la vida voy a ser una nena.” Divina.
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Cinthia Fernández se prepara el ojete depilándose siempre a fondo. “Estoy cada vez más pendiente de no tener ni un pelito”, dice la petisa petera.
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La pendeja volvió y tiene un sólo objetivo: mostrar que su cola es todavía mejor que la que recordabas desde la última producción. “Es que el patín me cambió mucho el cuerpo” explica Cinthia Fernández sin darse cuenta que da por tierra tu explicación favorita — que la cola se la “formatearon” a pijazos al mejor estilo Negra Capristo. “Adelgacé un montón” sigue explicando la pendeja patinadora, “además de tener el cuerpo más fibroso, la cola se te sube como nunca”. Y las garchas que suben al compás de tu colita Cinthia, ni te imaginás, es como una ceremonia religiosa donde todos los pibes del país arrancan cabizbajos pero a medida que separás las piernas y abrís esos cantos todos los fieles levantan cabeza. “La verdad no sabía que tenía tantos fanáticos” dice fingiendo inocencia la ex Abbey Díaz, “ahora hasta tengo club de fans, pero la presidenta es una mujer. Eso va
para los mal pensados.” Y no sabés Cinthia qué emocionante es cuando acaba la ceremonia religiosa: son miles de cabezas erectas como cañones lanzando su lechosa salva al cielo al unísono y luego una pegajosa lluvia cubre las calles. “Los pibes por por la calle siempre tienen buena onda” dice la pendeja atorrantita, “pero este año es que como que se potenció todo y todos me apoyan un montón.” Y no lo dudes Cinthia, que la aspiración de todos los que te ven es apoyarte pero a fondo, así que si no querés quedar quedar clavada contra la pared como un cuadro tené cuidado cuando veas grupitos de chicos. “El otro día salí a tomar un helado y justo agarré la salida de los chicos del colegio” dice Cinthia Fernández con un caso de memoria turril selectiva “pero
tuvieron muy buena onda, se acercaron a pedir un autógrafo y esas cosas.” La morocha ahora está empeñada en bajar los decibles de las pasiones que se encargó de despertar cuando paseaba desnuda todo su vicio de pendeja putita como Abbey, con esos pechos terribles y el papo carnoso. Es casi como si Cinthia Fernández protagonizara un comic donde de día es una pacata caída del catre que no sabe porqué todos se la pelan en la cara esperando un pete, pero cuando llega la noche se convierte en Abbey Díaz, una diosa petera que con sus fotos y videos desde la Internet inspira un culto con miles de adeptos. “No soy de provocar” dice haciéndose la boluda antes de dar marcha atrás, “bueno, soy conciente de lo que provoco pero
no busco el ratón” insiste como si la de las fotos mostrando el orto no fuera ella. “Creo que los chicos me siguen porque soy la más chica de todas las que ven en la tele y por eso les parezco la más copada”, dice la péndex tratando una vez más de negar lo obvio: todos quieren comerle esa deliciosa empanadita, paleteando el repulgue con paciencia hasta que el relleno se ponga jugoso y empiece a chorrearle por la cola. “En los boliches siempre está el borracho que te tira la mano para tocarte la cola” dice Cinthia nuevamente simulando sorpresa. “Yo les devuelvo un bife, porque no me gusta que me toquen así” dice la morochita protestando porque no le gusta que le manoteen la empanada directo de la fuente, a pesar que sabe
que ahora está más tentadora que nunca. “Estoy mucho mejor que antes, no se nota?” pregunta la pendeja jugando con fuego, “estoy mucho más flaca y tengo la cola bien paradita”. Igual que todos nosotros Cinthia, vení y tocala si no nos creés. “Igual son los demás los que tienen que decir si tengo la mejor cola, porque yo como toda mujer se tira para abajo”. Pero a pesar de que se “tira para abajo”, Cinthia Fernández que como comida rápida, su empanada siempre tiene que estar lista y por eso la mantiene libre de pelos. “Sigo obsesionada con la depilación” dice la morocha sabiendo que tiene que estar “siempre lista” para atender clientes y por eso “estoy cada vez más pendiente de no tener ni un pelito”. La pendeja cuida de su empanada (sin pelos le
queda suave y brillante, lista para que la pintes con huevo y leche) y también se preocupa de presentarla bien, con las bombachitas que le sirven de envoltorio. “La ropa interior es una obsesión, tengo un montón y encima ahora con todo lo que me compré para patinar ya perdí la cuenta” explica la pendeja, “las que más me gustan son las rojas y blancas, que como soy negrita son las que mejor me quedan.” Igual Cinthia, por lo que van a durar puestas, mejor que ni te calientes. “Soy conciente de que provoco”, admite finalmente la pendeja, “no es que me hago, pero tengo cara de nena, y si bien ya cumplí 20 años, la edad no importa: voy a ser siempre una nena.” Una nena bien putita.
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Cinthia Fernández pela tetas y separa las piernas como si estuviera acomodándose para el pijazo, pero ojo que según ella no provoca. “No soy de provocar” intenta explicar la pendeja “porque hay gente a la que le puedo gustar y otra que no”. La pendeja dice que le divierte pasar su colita tuneada cerca de chicos en lugares públicos, porque “lo más gracioso es ver a los pibes cuando están con sus novias, ver las caras que ponen ellas y cómo le tiran codazos”. Claro que la gracia desaparece si se lo hacen a ella. “Soy un poco celosa, y no me gusta que mi novio esté mirando a otras, las que te dicen que no les importa son unas mentirosas.” Y ahora no seas tímido, mirate el video de Cinthia Fernández desnuda, “Wish your tetas were here”.
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