Cinthia Fernández, la vecinita de enfrente
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Cinthia Fernández es la vecinita de enfrente que se pasea desnuda camino al baño y encima pela tetas en video. |
Con Cinthia Fernández arrancaste con el pie derecho: ya de entrada la viste en bolas en la ventana del edificio de enfrente, cuando la pendeja encaraba para el baño. “Largá todo, mirá la pendeja de enfrente!” alertó tu amigo el Gordo, que tenía por costumbre mirar ventanas ajenas mientras tomaba vino Facundo directo del tetabrik. No le diste bola de entrada porque el Gordo es exagerado y excitable cuando está engomado de tetra, pero el segundo grito de “Vení porque te matás!” sonó mas serio de lo habitual. “Alcanzame el largavista”, le dijiste vos intrigado. “Viste puto los regalos que te hago para tu cumple?” dijo el Gordo ya con hipo clásico que le daba el vino barato. Ahí, donde Demaría choca con las vías del Sarmiento, en el edificio de lofts justo enfrente de tu depto había alta pendeja desnuda y se veía perfecto, porque el ventanal no tenía cortinas y era de doble altura. Era justo como te gustan a vos, chiquita pero con terrible culo y un par de tetas como montañas que al toque imaginaste nevadas por tu leche. “Vamos a tocarle el timbre ya”, dijo el Gordo y lo frenaste.
“Esta entrando en la ducha”, dijiste como un capitán de un barco pirata mientras la veías perderse a la izquerda del ventanal, que sin cortinas . “Nos tenemos que presentar como buenos vecinos y caerle otro día cuando la veamos con un par de amigas”. Y así fue unas semanas después, saludo discreto al verla entrar “Hola, somos vecinos, vivo justo enfrente…” dijiste con ese tono un poco sobreactuado que te sale siempre que estás de trajedia mientras le tirabas la cara para un beso. “Soy Cinthia, nueva en la zona… vivo en el tercero” dijo ella y bajó la mirada al suelo con una semi sonrisa picarona como pensando “no puedo creer que ya le dije el piso a este pibe”. Y ahí quedó la cosa, hasta que un martes de merda venías de clavarte una grande de albahaca con el Gordo y vieron que
había fiesta en el loft. “Es en el piso de Cinthia, vieja!” exclamó el gordo de nuevo con hipo, pero esta vuelta por las Brahmas que se había bajado juntando huevos para sacarle el fono a la mesera de Romario. “Pasame el mataburros”, le dijste al Gordo, que había parado a comprar chicles después de insistir con el ajo en la pizza. “Cuánto valen estos Beldent ahora, eh?” dijo el Gordo mientras cruzaban enfrente. “Si?” preguntó una voz de mina casi gritando desde el portero. “Eh… los chicosss!” reaccionaste a decir tratando de sonar casual y por suerte sonó la chicharra del portero.
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Cinthia Fernandez levanta las patas como para que se la pongas: por favor no la hagas esperar, que la bebota está ansiosa. Alta pendeja. |
Arriba fue todavía más fácil entrar, la puerta estaba entreabierta. Adentro sonaba Tainted Love versión Marilyn Manson, había cuatro grupos de personas, todos envueltos en una tóxica nube de humo que olía a pasto quemado con un toque de trementina. “Es porro casero de semilla holandesa”, dictaminó el Gordo olfateando el aire y relevando la escena. “Y Cinthia? No la veo… por dónde andará la pendeja?” preguntó el Gordo. “Me estoy meando” le contestaste vos y encaraste por la escalera al entrepiso de arriba. El baño estaba lleno de vapor, como si alguien se hubiera terminado de pegarse una ducha hace minutos, pero nunca, nunca te imaginaste lo que ibas a encontrar después de echarte el meo. “No sé si
tendría que hacerlo, porque la verdad no vale ni dos pesos…” escuchás que te dice Cinthia cuando salís del baño, vos todavía luchando con los botones de la bragueta del jean. “Me querés cobrar… por usar el baño?” le preguntás vos en chiste tratando de entender de qué habla, los ruidos de la fiesta abajo no te dejan escuchar bien. “Te acordás, soy tu vecino de enfrente…” le decís sonriendo, pero Cinthia sigue hablándote incoherencias como de pepa. “Te vas a arrepentir bombonazo de dejarme…” te dice Cinthia bien cerca de tu cara, “te vas a arrepentir, yo se que sí” dice la pendeja pirada como si vos fueras el novio pero obviamente vos no la vas a sacar de su error, y menos
cuando está en bombacha y corpiño y encarando hacia la cama. Lo que siguió esa noche es material de leyenda, la pendeja empezó a sacudir esa cola impresionante y vacunable, como bailando para demostrar que “te vas a arrepentir” si la dejás. Lo que siguió esa noche con Cinthia Fernández es uno de esos momentos mágicos e irrepetibles que nadie, nadie podría creerte que efectivamente sucedieron. Pero por suerte el video de Cinthia Fernández en tetas, ofreciéndote ese orto jugoso y apetecible quedó grabado a fuego en tu mente con tal intensidad, que ahora podés revivir las escenas apretando play abajo. Si el video de Cinthia Fernández no aparece abajo, podés verlo en directo acá , o bajarlo con mejor calidad acá o acá.
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