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Cecilia Oviedo en bolas contra las rejas

Cecilia Oviedo

Cecilia OviedoCuando Cecilia Oviedo queda contra las rejas, se defiende con la cola como el escorpión. Y guarda porque con ese temible orto, la veterana de la noche es capaz de tirotearse hasta con un boxeador profesional. “Con la Hiena Barrios salí un par de meses, al principio estábamos bien pero después nos empezamos a pelear” recuerda la rubia, “tiene personalidad fuerte pero yo lo retaba un montón porque es un poco aniñado.” Es que el nene era insaciable. “A la Hiena le gustaba el anal y todo lo que te imagines” recuerda la rubia, “pero a mí las fiestas no me gustan, prefiero el uno contra uno.” La Ceci es una mina a la que le encanta su trabajo, aunque no sea el mejor visto. “No me importa lo que diga la gente y no me ofende que me digan gato” dice desafiante, “no soy como otras que lo hacen y lo niegan, yo lo admito.” Pero lo que Oviedo no admite son clientes desagradables. “Lo de la Tota Santillán fue todo prensa, nunca estuve con el gordo” aclara para alivio de futura clientela, “le di un beso en cámara porque me obligaron.”

Cecilia Oviedo

Para Oviedo los políticos tienen que romperse el culo como ella. “Estoy con el pueblo” dice la rubia servicial, “por la cola no me gusta tanto pero accedo.”

Si venías con ganas de comer carne “de marca” pero no pudiste conseguir el teléfono de ninguna famosa o el precio que te pasaron está fuera de tu presupuesto, tenela en cuenta a Cecilia Oviedo, un felino profesional que no la caretea. “Mirá, si me enojara que me digan gato no trabajaría de esto” dice la rubia con una sinceridad sólo igualada por su putez, “la mayoría de las famosas laburan pero no lo dicen, pero yo no solamente no digo y lo admito sino que levanto mi bandera y voy por más!”. Y si tu problema es que no querés ponerla en el mismo lugar que algún desagradable gordo Cecilia Oviedobailantero, Ceci tiene buenas noticias. “Lo de la Tota Santilán fue todo prensa, nunca estuve con el gordo” dice al revelar que Ricky Fort no es el único que contrata novias pagas. “Y el beso que le dí aquella vez en cámara fue porque me obligaron” dice con cara de asco, “es más, después me cargaban por la cara que le puse cuando me dió un beso en el programa.” La anécdota prueba que la enorme vocación de servicio de Oviedo, algo que Ceci dice los políticos tendrían que imitar. “No entiendo nada del tema del 82% móvil” reconoce la rubia, “está jodido el país pero no estoy con el Gobierno y por eso nunca estuve con políticos, sino siempre con el pueblo.” Puede que la declaración sea demagógica, pero nadie puede negar que aunque no le guste, Cecilia Oviedola rubia está dispuesta a romperse el culo por la gente. “El anal no es lo que más me entusiasma” explica Cecilia, “pero a los hombres como la Hiena Barrios les encanta por la cola así que obviamente accedo.” La Ceci está dispuesta a hacer su aporte al país y por eso no pregunta cuántos son sino que vayan entrando, pero de a uno. “Prefiero la cosa cuando es uno contra uno” dice recordando mil y una noches, “no me gustan la fiestas, por eso en general no hago sexo grupal.” Y tiene razón, no podés compartir a la rubia como si fuera un taxi — si pagás la tarifa es para entrarle cómodo disfrutando el servicio a full, turca incluida. “Para que haya piel necesitás tiempo” recomienda Oviedo, “los hombres se desesperan por la cola y se olvidan de disfrutar las gomas. Fijate que patys no faltan.” Y a juzgar por las fotos de abajo, tortillas tampoco!

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Cecilia Oviedo

No es la primera vez que a Cecilia Oviedo la ponen contra las rejas: la rubia separa las piernas y se agarra de donde puede para bancar la embestida como una auténtica profesional. “Si no me gustara no trabajaría en esto, arranqué de adolescente bailando en el caño y ahora hago de todo” reconoce la rubia, “a mi me siguen llamando justamente porque no niego nada, yo sigo levantando mi bandera sin importar lo que diga la gente.” Y a diferencia de otras que quieren cantar o conducir programas, Cecilia prefiere agarrar garchas en vez de micrófonos. “Me ofrecieron hacer un programa para chicos, pero ya tenía un montón de shows eróticos vendidos” recuerda la rubia, que tampoco quiere ser una simple botinera. “Hay un jugador que me ofreció vivir con él en Europa, pero yo tengo mi trabajo y prefiero vivir de lo mío.”

Bajate el video de Cecilia Oviedo

Cecilia Oviedo, un gato que ratonea

Cecilia Oviedo

Cecilia Oviedo se agarra la concha y vos más vale que te agarres las bolas porque esta perra no tiene miedo a que la llamen gato. “No me ofende porque lo admito y además si me enojara por todo lo que me dicen no podría trabajar de esto” dice con una lógica de la gran puta. “Hay muchas que también lo hacen pero no lo dicen, pero yo además de hacerlo y admitirlo voy por más!”. Entrale, porque el que le saca un polvo a un gato no le hace ningún maltrato.

Cecilia Oviedo

Los patys de Cecilia Oviedo quieren abrazarte en una turca de gol. Llenale la canasta!

En serio querés que me la tape?” parece preguntar Cecilia Oviedo al fotógrafo como si no pudiera creer que el pibe teniéndola en bolas quisiera sacar fotos y no la pija como le pasa noche tras noche. “Mirá, yo trabajo desde hace años y no me ofende que me llamen gato” reconoce Cecilia con una franqueza sólo superada por su putez, “empecé de adolescente bailando en el caño, después seguí con strip tease ya ahora hago de todo!” Todo por un precio claro, que ya no es tan accesible como le gustaría poder cobrar. “El problema es que sube el dólar y sube la Cecilia Oviedocarne” dice la rubia sin ver el paralelo, “yo estoy con el pueblo, pero no vamos a poder comer.” Pero por suerte para Oviedo, la demanda de bola de nalga sigue siendo alta. “Los pibes mueren por la cola, pero se olvidan de chequear muchas veces se olvidan de chequear las gomas” explica Cecilia como si fuera un curso de Orientación al Consumidor gatero, “y es una pena porque la verdad que pezones no faltan, fijate si no parecen patys humanos!” Así que ya sabés, cuando la contrates a Oviedo arrancá con unos patys tranquilo que el pavito te espera, porque a la rubia como buena profesional le caben todas. “Los chicos confían en mí porque saben que nunca me niego a nada” dice Cecilia Oviedo orgullosa de su clientela, “me llaman gato pero sigo levantando mi bandera.” Y las cecilia oviedogarchas de sus admiradores, que todavía encuentran propuestas originales, como pedirle que en vez de usar la boca para hacer llorar al nene, cante para divertirlo. “Me ofrecieron hacer teatro infantil” comenta divertida, “pero me tuve que bajar porque ya tenía un montón de shows eróticos vendidos.” Y lo bueno es que en los shows de Cecilia Oviedo, se mira y además se toca. “Hay muchas en el ambiente que también laburan y no lo dicen” acusa Oviedo, “yo aparte de hacerlo y admitirlo, voy por más!”

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A Cecilia Oviedo le da igual si tomás carrera y la engrampás de dorapa o si hacés el salto del tigre para sacudirle la persiana en la cama: cualquiera sea la posición la rubia te va a dejar seco de pija y billetera. “No conocí hombres que se me resistan” asegura con la confianza que le dan años de experiencia, “y de todos modos si me llegara a pasar, tengo armas para convencerlos.” Y las armas de la rubia están a la vista de todos los que la ven enroscada al caño de noche o se la cruzan de día. “Me excita ver a los hombres mirándome por la calle” confiesa Oviedo, “por suerte me miran todo el cuerpo, creo que gusto cuando voy y cuando vengo también.”

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Cecilia Oviedo es como un gato siamés

Cecilia Oviedo

A Cecilia Oviedo la tenés, pero no de ahora que se habla de ella por haber sido “la novia” de la Tota Santillán, sino de antes, de los kekos y cabarulos que frecuentabas, te acordás? Ahora está distinta porque se tuneó la jeta, pero el orto es el que vos conocés e hiciste por poca guita. La rubia es gato y no le molesta que se lo digan en la cara. “Si me enojara por todas las cosas que me dicen, no trabajaría de esto.” Una personalidad tan abierta como el orto.

Cecilia Oviedo

La colectora de Cecilia Oviedo es récord: de noche recauda más peaje que las autopistas de Buenos Aires. No te hagás el boludo que tenés el abono!

Guarda que cuando Cecilia Oviedo te pone el ojete no está simplemente posando para una foto como la típica famosa. Como saben todos los que alguna vez se dieron una vuelta “por la noche” de Baires, cuando esta rubia saca culo y te mira fijo no es un amague, sino una oferta concreta para ir a los bifes. La propuesta de la petisa no es calentar desde las fotos, o hacerse como otras la diva parapetada detrás del fotoshop — a Cecilia Oviedo es para verla en el show con la cola ardiendo en el risco y ahí vas a cantar como Juanse “espero que alguna vez, al ver tus ojos me des alguna noche de hotel”. Y lo mejor de todo es que Cecilia Oviedocon Cecilia Oviedo “alguna vez” es ya mismo, testeá la mercadería, acariciala, porque como dice el tema, la rubia es como un gato siamés, y se hace cargo. “No me jode ni me ofende para nada que me digan gato” dice Ceci con esa voz dulce pero firme de las profesionales. “La verdad, ya me acostumbré.” La rubia acostumbra a estar en cualquier cabarulo donde pueda ganar guita con su peculiar trabajo. “Mira, en un cabaret están las chicas que trabajan en la sala y las que laburan en la tarima — yo bailo nomás” se ataja Cecilia porque una cosa es estar acostumbrada a que le digan gato, y otra aceptar serlo. “En el cabaret o estás de un lado, o estás del otro… porque es muy complicado hacer las dos cosas al mismo tiempo.” Bueno Ceci, claro, nadie te pide que bailes en el caño y además petees a la Cecilia Oviedoaudiencia. “Que quién hace más guita? Y, depende del cabaret donde trabajes”, explica Ceci de los asuntos dinerarios, “en donde estoy yo se maneja así: un sueldo fijo más la propina que ganás bailando para cada mesa”. Y si, Cecilia Oviedo Baila por tu Sueño pero en serio, ella te puede hacer realidad tu fantasía partuzienta, porque cuando tenés esos pechos cerca, en tu boca no hay control, vas a ir cayendo a sus pies. “Son grandes mis pechos no? La cecilia oviedoverdad no sé ya con qué taparlos” dice con gatuna inocencia la rubia y agrega presuntuosa “a veces me incomoda un poco tanta mirada”. Y Cecilia, convengamos que si te vas a enroscar en bolas en el palo enjabonado no podés sorprenderte por “tanta mirada”, pero juguemos. “Bueno, en realidad es lindo sentir que atraés a los hombres… me excita ver a los hombres mirándome por la calle.” Ahí está, eso explica la profesión felina, a la guacha le excita que los hombres la miren, y no sería raro que lo que en realidad “enjabona” al palo sea la lubricación de la excitada rubia, que al enroscar la figazza lustra el caño de bronce mejor que una pulida con Brasso.

Cecilia Oviedo

Cecilia Oviedo posa con la cara pre-tuning en la posición que más le gusta, lista para recibir lo que vos quieras darle. “Lo que está pasando con el país es re jodido”, dice la rubia preocupada, “va a subir el dólar y cosas como la carne también”. Hablará de su carne? Por las dudas cogela antes del aumento.

Cecilia Oviedo

Cecilia Oviedo dice que sólo baila, pero el barbeito testea la mercadería antes de comprar.

Cuánto cuesta que Cecilia Oviedo te haga una pulida en tu caño? “En el cabaret llego a sacar entre 300 y 400 pesos por día”, dice la rubia con esa facilidad para fingir que tienen las chicas de la noche, “inclusive hubo veces que me llevé cincuenta pesos!” La picarona no incluye lo que se lleva del telo más tarde, pero igual lo que saca del cabaret a puro baile de caño puede ser buena guita, especialmente si viene algún gil extranjero que no entiende la mecánica. “Lo máximo que me pusieron en el corpiño fueron dos mil quinientos mangos”, cuenta Cecilia como para moderar el bolaso de los Cecilia Oviedo50 pesos por noche, “era un mexicano que me llenó toda de plata”. Igual, Cecilia cuenta que negocios en la noche hay muchos. “Según mi experiencia, la droga que más se vende en la noche es el éxtasis, es lo que más se ve hoy en día”, dice Cecilia y tenemos que suponer que esto se lo contaron, “ah, y cocaína también, por supuesto.” Se sabe que a los gatos no les gusta el agua, pero aparentemente tampoco el frío. “Me gusta más el verano que el invierno”, explica la rubia “porque en verano puedo estar con poca ropa y así se luce más mi cuerpo”. Es lógico, con el Cecilia Oviedofrío es más difícil mostrar la mercadería pero igual Ceci se las arregla porque “por suerte me miran todo el cuerpo, creo que les gusto cuando voy y cuando vengo también”. Tanta confianza tiene Oviedo en sus artes amatorias que hasta da una especie de garantía de satisfacción para aquellos que se hacen los duros tipo “no me gusta este gato”. “No conocí hombres que se me resistan” dice con la seguridad de una profesional, “de todos modos si me llegara a pasar, tengo armas para convencerlos”. Vieja, poné la tarasca y tomá el servicio, que a este gato le encanta tomar la leche!

   
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