Pampita en fotos para Rolling Stone
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Pampita muestra poco pero la piel, ojos y boca le alcanzan para revalidar sus títulos. |
Están los que dicen que el grito que le pegaste a Pampita cuando todas las cámaras la apuntaban en vivo fué totalmente desubicado, y es lamentable que entre estos está el juez, que te mandó en cana por injurias. Pero la mayoría y no sólo en el penal te felicitan por animarte a decirle en la cara y por televisión a Pampita lo que todo un país quisiera gritarle. Si bien los huevos los pusiste vos saltando el vallado antes de que los patovas pudieran reaccionar, tenés que compartir el crédito con el psiquiatra que te venía alentando a “expresar tus
sentimientos”, aunque ahora el turro se lava las manos. Pero no es como creen muchos y se dijo por ahí que lo que te enloqueció de Carolina Ardohain fue su terrible pavo o los jugosos melones que tiene la ahora dos veces madre, sino algo mucho más sutil. Lo primero que notaste fueron esos ojos achinados con los que Pampita te contó un montón de cosas sobre ella en un segundo y después se callaron dándole la palabra a la boca, que no necesitó nada para reventarte las dos cabezas. Porque como leíste en sus ojos, Pampita dejó los labios inmóviles y entreabiertos para que vos imagines cómo deben ser los otros más abajo, pero vos preferiste quedarte mirándole la boca y en especial la
garganta, porque al verla en vivo te diste cuenta que con una mina con una cola tan pública como Pampita, no importa quiénes le hicieron el orto sino cuántos consiguieron golpetearle la tráquea. Cuántos balanos habrán tocado esa campanilla?, te preguntaste mientras sentías el grito que nacía en tu pecho al pensar en la cara de sorpresa de Pampita cuando al fumar tu habano en vez de humo le largue leche. Y te salió de adentro como un trueno: ¡Pampita, haceme un pampete, pamputa!
Bajate el video de Pampita o la música en mp3.
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