Belén Lavallén, atada por turra
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Belén Lavallén sabe que se portó mal y merece ser atada como un matambre y tiernizada a base de leche bien caliente. Ojo que tiene un pavo mortal. |
Por favor, evitemos las preguntas obvias, como por ejemplo porqué hay que atarla a Belén Lavallén. Mirá esas curvas, esa cola, la manera en que te mira como desafiándote a ver hasta dónde podés llegar en tu degeneración. No es una turra cualquiera, es una turra combativa, retobona, esas que les encanta cagarse de risa de los pibes que no tienen la presencia de ánimo para poseerla por completo. Así que queda claro porqué es necesario ponerla en bolas y sin darle más explicaciones atarla con sogas bien fuerte hasta que quede convertida en un matambrito humano. Qué cómo sigue la receta? Otra vez la respuesta es obvia, porque todo el mundo sabe que la manera de tiernizar el matambre es con leche, metiendole mucha leche. Belén Lavallén necesita mucha leche para
sacarle todo ese bravío de turra retobona, con esa onda suficiente de profesional del sexo que ya se comió tantas pijas y desde tantos ángulos que llevarla al nivel de goce que merece ese culo ya no lo logra cualquiera. Por eso de movida, antes de que te interne hablando cagadas, la ponés en bolas bajo un erótico código de silencio. Es que atarla es lo que más le conviene si es que quiere sentir a fondo, esposala contra los barrotes de la cama y fijate cómo se relaja al ver que queda todo en tus manos, que su destino está sellado: va a perder la vida en un orgasmo cuando la azotes con la barra de carne.
Bajale un poco las sogas que le atraviesan la cola como para poder separarle los cantos y pispeá ese rosquete dilatado y grande como una flor de hibiscus, lista para que le claves tu pistilo y la polinices a fondo. Fijate bien en la foto donde saca culo con las manos atadas en la espalda: a pesar del pulido digital con photoshop, todavía se ven las líneas que escapan del rosquete como los rayos del sol en la bandera
argentina. El diámetro del marrón lo certifica, por esa cola entraron muchas pijas — y si no cliqueá en la miniatura de la derecha y fijate el culo ampliado con la Procto-Cam®, la tecnología exclusiva de Notiblog para agrandar ortos.
La morocha Belén Lavallén es una mina con pocos años y mucho aguante: la pendeja dejó su Rosario natal en 2004, y con apenas 17 años se vino a vivir a Buenos Aires deslumbrada por las pijas de la gran ciudad. Hay algunos que pueden pensar que ese orto tan tempranamente dilatado es un indicio de putez, pero no se confundan señores: la nena lo hizo por amor a la celeste y blanca. Belén se rompió el culo agrandando su escarapela para que haga juego con el Monumento a la Bandera de su Rosario natal. Ella sabe que es flor de patriota, y por eso no le molestó cuando leyó un comentario insultante que dejó Lolalola. “Leí el comentario donde decía que yo era un Gato VIP y me hizo gracia”, dice haciéndose cargo y de paso confirmando que las famosas sí leen el blog y chequean los comentarios para saber qué piensan realmente los fans. “Me parece que la chica del comentario está celosa”, dijo la rosarigasina ante la consulta de Notiblog. “Yo sé quién dejó el
comentario, la conocí hace tiempo y me pareció divina”. Hay que tener los implantes de silicona muy bien puestos para bancar las acusaciones que lee en el blog de ser “un gato desocupado” y no calentarse, pero Belén Lavallén se la banca. “Yo nunca cobré por sexo”, insiste la secretaria de Bien Tarde. “Si me ofrecen dinero digo que no, porque no me interesa tener sexo por dinero sin placer ni sentimientos.” Lavallén dice que salir desnuda en revistas no sirve para aumentar la tarifa ni la cantidad de clientes. “Por culpa de las fotos desnuda en Playboy perdí laburos importantes”, dice la rosarina, “porque no me cuidaron”. Será que los grandes clientes pagan menos por un papo que ya vió todo el país: el billetón de alta tarifa lo ponen por tener la
figazza en exclusividad. Eso explicaría porqué cada vez menos mujeres quieren pelar en las revistas: les tira abajo la tarifa y “pierden laburos importantes”. Pero la morocha se banca los comentarios y todas las pijas que le puedan revolear, porque en ese ojete espectacular hay lugar para vos y tus amigos también. Belén Lavallén ya está lista para que vos le empujes la cacota que guarda en ese tacho divino, así que no seas tímido y hacele el servicio a domicilio: gritá “Plomerooo!” y procedé a destaparle la cloaca con la sopapa de carne.
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