Belén Lavallén vuelve al ataque y esta vez no sólo pela tetas sino que deja entrever un delicioso tajo al cual llevan inequívocamente las huellas gatunas, pero por favor no saques conclusiones. “Yo no cobro por sexo, cuando me ofrecen dinero digo que no” asegura la chica Sofovich, “a mí los hombres me conquistan con la inteligencia, porque me aburro rápido si veo que no tienen cabeza.” Y abajo también tenés que tener una buena cabeza, porque para rellenar el temible ojete de Belén exige un pedazo importante. “Para mí el tamaño es muy importante, no me podés venir con una cosita chiquita” advierte la morocha, “y también tenés que tener estado físico, porque necesito mucho sexo y no todos aguantan el ritmo.”
“La cola es lo que más me elogian” dice Belén mostrando pruebas al canto, “pero ojo que no la entrego tan fácil, eh?”
Adiferencia de otras que dan vueltas, Belén Lavallén pela tetas y tajo sin problemas porque sabe porque así es como le gusta. “Tengo el fetiche de hacerlo con la luz prendida” dice la morocha como si alguien le pidiera explicaciones, “me gusta porque cuando hay luz en ciertas posiciones me halagan mucho la cola.” Y obvio que después de elogiarla, le tratan de hacer la cola. “Casi todos piden por atrás pero yo no entrego la cola a cualquiera” advierte Belén, “me gusta reservarla para cuando estoy de novia.” Pero no creas que tenés que ser el novio para entrarle, porque la morocha tiene la mente tan abierta como la cola. “Tengo relaciones libres, esas donde cada uno siempre puede hacer lo que quiere” confiesa Lavallén, “yo sé que el sexo es sexo y el amor es algo diferente, lo tengo claro.” Y también tiene claro que para mantener el interés, cada tanto hay que armar una partuza. “Si nos aburrimos en pareja podemos ver de hacer un trío” dice comprensiva, “pero si tiene que haber fiesta, prefiero que sea con una chica. Podría ser una amiga con la que tenga confianza y como no tengo problemas en reconocer la belleza femenina si es una chica linda mejor, eso me sube la autoestima.” Y con esa combinación de carita de boba petera, ojete infernal y globos fiesteros, en la farándula hacen cola para hacerle la ídem. “No me pidas nombres, pero hay muchos famosos que me quieren comer y se cansan de encararme porque los conquisto con mi cola” se jacta Belén, “pero yo no me fijo tanto el físico, si no tienen nada en la cabeza me gustan los hombres que transmiten seguridad, que hacen sentir una mujer y me saben sorprender.” Y la mejor sorpresa, además de garpar más de lo que pide, es una toronja importante. “Para ser mi galán tenés que ser exitoso y atlético, porque para rendir conmigo en la cama hay que aguantar” dice exigente la morocha, “que tenga un tamaño importante porque si es algo chiquito no me lo banco y si no tiene pelitos ahí abajo mejor para el oral, ahí me convierto en una vampiresa y te saco hasta la última gota.”
Belén Lavallén se pone en cuatro y te mira esperando tu reacción y comentarios. “Me gusta leer lo que dicen de mí, me gusta cuando me elogian porque quiere decir que no paso desapercibida” dice la chica Sofovich, “físicamente lo que más me elogian es la cola, me vuelve loca que me besen la espalda, me muerdan los hombros y me dan muchos besos y por todos lados.” Y también le gusta sentir el plástico en algún agujero. “Probé de usar juguetes y la verdad que me gustó” admite la morocha antes de confesar que su máxima fantasía es igual que la tuya, enfiestarse con una famosa. “El mejor sexo de mi vida lo tuve con una modelo” confiesa Belén, “por eso me gustaría tener sexo con Luciana Salazar.” Sale partuza con rubia y morocha!
¿Quién dijo que los gatos le tienen miedo al agua? “Me hace gracia cuando me tratan de gato, si yo nunca cobré por sexo” dice Belén Lavallén como si el tatuaje que adorna su piel no confirmara su felina inclinación, “igual propuestas tengo todos los días, especialmente de futbolistas, se cansan de encararme pero no son mi estilo, a mí me gustan más intelectuales. Igual reconozco que los deportistas riden mucho más en la cama, porque para estar conmigo hay que tener aguante.” Para entrar en ese temible ojete hay que tener aguante, muchos billete y pocos pelos. “Me gustan los tipos exitosos, más grandes que yo” dice la secretaria de Sofovich, “pero no me gustan peludos, porque en el sexo oral no quiero pelitos.”
Ni preguntes si Belén entrega el asterisco, fijate la curva de ese ojete — ahí entra un obelisco!
Belén Lavallén pela pechos y se tira a la pileta con un doble propósito: esperarte bien mojadita y de paso demostrar que como no es gato, no le tiene miedo al agua. “Me hacen gracia los que comentan en el blog que soy un gato VIP, si nunca cobré”dice la morocha con toda la sinceridad de un político en campaña, “cuando me ofrecen dinero por sexo les digo que no me interesa tener nada sin sentimiento o placer.” Será cuestión entonces de que le mejores la oferta hasta que la cifra le cause placer, porque sea la billetera o la pija, a esta rosarina le gusta el cuero abultado. “Es tamaño es muy importante para poder hacerme sentir” dice la morocha y tenés que darle la razón, si querés hacer mella en ese baúl necesitás un taladro grande, “igual algo normal bien usado también me lo banco.” Y por lo visto una lengua bien usada también se la banca, y quién mejor para paletear una figazza que otra nenita. “Soy de géminis, tengo doble personalidad, me puedo enamorar de un hombre o de una mujer” dice la morocha, que se acostó con una flor de modelo y le dió un golpe Degrazia. “No te puedo decir quién es porque es muy conocida” agrega enigmática, “pero es rubia y con ella tuve el mejor sexo de toda mi vida. Estuvimos unas semanas, pero no pudimos seguir porque las dos estábamos de novia.” Mirá vos qué tramposas las chicas, uno cree que compiten y pelean entre sí, pero del odio al amor hay un paso. “Lo que pasa es que si me ven al lado de una chica linda me sube la autoestima” dice Belén como para justificar porqué festeja con torta si no es su cumpleaños, “además no tengo problema en reconocer la belleza de otras chicas.” Y ahí tenés el punto de entrada: presentale otro gato que te llevás los dos a la bolsa. “Me gusta hacer tríos con otra chica” confiesa la rosarina, “porque si me estoy aburriendo en pareja con vos y querés sumar otra chica, dale para adelante.” Y también dale por atrás, porque Belén entrega el asterisco aunque dice que no es fácil dar con la tecla. “La cola es lo que más me elogian y todos piden por atrás” reconoce la morocha, “pero no entrego fácil, tenés que ser novio oficial.” Y qué se necesita entonces para ser “novio oficial” y entrar en ese ojete? “No me fijo sólo en lo físico así que no tengo un tipo de hombre en particular” dice la rosarina, “pero me gustan de más de 35 años, cuanto más grandes más interesantes son.” Y más plata tienen, claro. “No me importa a qué se dedique, pero tiene que ser exitoso. Salí por ejemplo con Gustavo Cerati de Soda y con el empresario Rodrigo Santos, ex de Jésica Cirio” ejemplifica la secretaria de Sofovich, “son hombres que transmiten seguridad y saben sorprender.” Pero si hay una sorpresa que Lavallén no se banca es encontrar al flaco de polera con el pelo largo. “Para el sexo oral no me gustan los tipos peludos, no me gusta que haya pelos, soy medio obsesiva con eso” dice la petera rosarina, “tampoco totalmente depilados porque queda afeminado, pero me pongo fóbica si encuentro pelos u olores.” Para entrarle a Belén Lavallén necesitás mucha plata, pocos pelos y buen estado físico, porque la morocha es viciosa. “No te voy a decir lo que me gusta en la cama porque esto lo lee mi papá, pero te digo que para mí el sexo es muy importante” confiesa la rosarina, “me gusta usar juguetes y tengo varios disfraces, el de guerrillera y colegiala funcionan siempre. Si me hacés sentir mujer, en la cama te hago de todo.”
Belén Lavallén sabe que posición obliga, pero no le pidas que confiese si le gusta entregar la cola. “Es un tema muy íntimo si me gusta por atrás, además todo lo sale publicado lo lee mi papá! Pero te aclaro que no entrego fácil, eh?” dice la rosarina, “igual obvio que con mi novio hago de todo, pero tienen que tener cabeza porque de otra manera me aburro y los dejo. A mí me gustan los hombres que me hacen sentir mujer.” Y si tenés la tarasca como para hacerla sentir, lo mejor es empezar la peregrinación a ese ojete en la otra punta. “Me encanta que me den besos en el cuello” recomienda a clientes, “si empiezan mordiéndome los hombros y dando besos por la espalda me hacen delirar!”
Belén Lavallén se calza el equipo sado y pela dos terribles tetas listas para la partuza. “Me operé las lolas” dice la morocha rosarina, “estoy contenta por como me quedaron, pero quizás me ponga un poco más porque me sirven para mi laburo.” Y que quede claro: a pesar del felino tatuaje que se hizo en el costado, Belén Lavallén no es gato sino secretaria del Ruso Sofovich. “Nunca cobré por sexo porque no soy un gato como leí que dicen algunos en los comentarios del blog” aclara la rosarina, “no me interesa tener sexo por dinero sin sentimientos.” Y esos sentimientos la llevaron a comerse una modelo cuyo nombre no revela. “Con ella tuve el mejor sexo de toda mi vida” confiesa Belén, “pero no pudimos seguir porque las dos estábamos de novia.”
Lavallén dice que no entrega la cola fácil, pero la foto muestra la colectora abierta al tránsito.
Un tatuaje felino recorre las mejores curvas de su cuerpo, pero Belén Lavallén no entiende porqué todos creen que es gato, y menos cuando se comporta como una verdadera perra: se pone contenta cuando le ponen la correa en el cuello, mueve la cola cuando te ve llegar y cuando le das el trozo de carne te agradece con la lengua. “Leí varios comentarios donde me tratan de gato, pero yo nunca cobré” dice perpleja la secretaria de Sofovich, “a mí no me interesa tener sexo a cambio de dinero si no hay sentimientos o placer verdadero.” Pero oportunidades para cobrar, Belén reconoce que le sobran. “Recibo montones de propuestas de famosos que me quieren comer y futbolistas ni hablar” se jacta la morocha, “pero no son mi estilo porque a mí me gustan los strippers, tipos bien musculosos con la piel suavecita y depilados, porque soy fóbica con los pelos.” Y quizás fue ese amor por la piel suave y sin pelos que llevó a la rosarina comerse una compañerita de trabajo. “El mejor sexo de mi vida lo tuve con una modelo que sale seguido en las revistas” confiesa Belén mientras en tu cabeza suena un fuerte “Chan!”, “es que como yo me enamoro de la persona, puede ser un hombre o una mujer como en este caso.” Y a pesar de que no quiere ser gato, el instinto felino no le permitió ser una perra fiel. “Con esta modelo pasamos muchas noches juntas pero no pudimos seguir viéndonos porque las dos estábamos de novia” reconoce la rosarina, “no te puedo decir quién es, pero si querés un dato te digo que es rubia.” Y al estar con esa rubia, puede que Belén haya cumplido la fantasía que tenía. “Quiero hacer el amor con una famosa y si es rubia mejor” había declarado hace un tiempo, “me encantaría tener una noche de sexo con Luciana Salazar, aunque me gusta mucho Nicole Neumann.” Y por ahí puede ser, porque se sabe que a Nicole le encantan las perras y quizás Belén le movió la cola. “Conquisto con la cola, lo reconozco” dice Belén, “es lo que más llama la atención y me la piden siempre, pero ojo que no la entrego con facilidad, sólo a los que fueron novios oficiales.” Y debe haber tenido cualquier cantidad de “novios oficiales”, porque como revela la Procto-Cam®, esa escarapela de cuero se usó en varios festejos patrios. “Es que no puedo decirte que me gusta por la cola porque esto lo lee mi papá” dice la rosarina para defenderse de la evidencia, “la verdad prefiero no hablar de cosas tan íntimas.” La rosarina no da detalles, pero sería un error creer que la apertura de esa colectora al tránsito fue mérito exclusivo de los novios oficiales – también puede haber ayudado la rubia amiga con una herramienta de mano. “Me gustan los juguetes, los probé y me encantaron” dice la morocha, “porque el tamaño es importante, una cosita chiquita no me conforma.” Y aunque dice que no cobra, la billetera también tiene que ser grandota. “Un hombre para salir conmigo tiene que ser exitoso” dice en respuesta a comentarios que leyó en Notiblog, “y los que digan que soy gato empiecen a ahorrar, luego muéranse y vuelvan a nacer, que ni así les va a alcanzar para pagarme!” ¿Entonces cobrás?
Las marcas indican que es un felino, pero Belén Lavallén insiste que ella nunca cobró por coger. “Los futbolistas se cansan de hacerme propuestas, pero yo nunca voy a tener sexo por dinero” dice la rosarina, “en el medio todas las chicas se mueren por Maradona o Tinelli por la plata, pero no son mi estilo porque a mí me gustan los musculosos, me parece como que tienen la piel más suave.” La morocha habla sin pelos en la lengua, y tampoco quiere tenerlos cuando hace un pete. “No quiero encontrar pelitos cuando voy a hacer sexo oral” explica la rosarina, “pero tampoco me gusta que se depilen por completo porque sino quedan muy afeminados.”