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Belén Lavallén en tetas y bien mojadita

Belen Lavallen, rosarina petera

¿Quién dijo que los gatos le tienen miedo al agua? “Me hace gracia cuando me tratan de gato, si yo nunca cobré por sexo” dice Belén Lavallén como si el tatuaje que adorna su piel no confirmara su felina inclinación, “igual propuestas tengo todos los días, especialmente de futbolistas, se cansan de encararme pero no son mi estilo, a mí me gustan más intelectuales. Igual reconozco que los deportistas riden mucho más en la cama, porque para estar conmigo hay que tener aguante.” Para entrar en ese temible ojete hay que tener aguante, muchos billete y pocos pelos. “Me gustan los tipos exitosos, más grandes que yo” dice la secretaria de Sofovich, “pero no me gustan peludos, porque en el sexo oral no quiero pelitos.”

belen lavallen

Ni preguntes si Belén entrega el asterisco, fijate la curva de ese ojete — ahí entra un obelisco!

Belén Lavallén pela pechos y se tira a la pileta con un doble propósito: esperarte bien mojadita y de paso demostrar que como no es gato, no le tiene miedo al agua. “Me hacen gracia los que comentan en el blog que soy un gato VIP, si nunca cobré”dice la morocha con toda la sinceridad de un político en campaña, “cuando me ofrecen dinero por sexo les digo que no me interesa tener nada sin sentimiento o placer.” Será cuestión entonces de que le mejores la oferta hasta que la cifra le cause placer, porque sea la billetera o la pija, a esta rosarina le gusta el cuero abultado. “Es tamaño es muy importante para poder hacerme sentir” dice la morocha y tenés que darle belen lavallen, secretaria de sofovichla razón, si querés hacer mella en ese baúl necesitás un taladro grande, “igual algo normal bien usado también me lo banco.” Y por lo visto una lengua bien usada también se la banca, y quién mejor para paletear una figazza que otra nenita. “Soy de géminis, tengo doble personalidad, me puedo enamorar de un hombre o de una mujer” dice la morocha, que se acostó con una flor de modelo y le dió un golpe Degrazia. “No te puedo decir quién es porque es muy conocida” agrega enigmática, “pero es rubia y con ella tuve el mejor sexo de toda mi vida. Estuvimos unas semanas, pero no pudimos seguir porque las dos estábamos de novia.” Mirá vos qué tramposas las chicas, uno cree que compiten y pelean entre sí, pero del odio al amor hay un paso. belen lavallen, un gato en el agua “Lo que pasa es que si me ven al lado de una chica linda me sube la autoestima” dice Belén como para justificar porqué festeja con torta si no es su cumpleaños, “además no tengo problema en reconocer la belleza de otras chicas.” Y ahí tenés el punto de entrada: presentale otro gato que te llevás los dos a la bolsa. “Me gusta hacer tríos con otra chica” confiesa la rosarina, “porque si me estoy aburriendo en pareja con vos y querés sumar otra chica, dale para adelante.” Y también dale por atrás, porque Belén entrega el asterisco aunque dice que no es fácil dar con la tecla. “La cola es lo que más me elogian y todos piden por atrás” reconoce la morocha, “pero no entrego fácil, tenés belen lavallen, terrible ojeteque ser novio oficial.” Y qué se necesita entonces para ser “novio oficial” y entrar en ese ojete? “No me fijo sólo en lo físico así que no tengo un tipo de hombre en particular” dice la rosarina, “pero me gustan de más de 35 años, cuanto más grandes más interesantes son.” Y más plata tienen, claro. “No me importa a qué se dedique, pero tiene que ser exitoso. Salí por ejemplo con Gustavo Cerati de Soda y con el empresario Rodrigo Santos, ex de Jésica Cirio” ejemplifica la secretaria de Sofovich, “son hombres que transmiten seguridad y saben sorprender.” Pero si hay una sorpresa que Lavallén no se banca es encontrar al flaco de polera con el pelo largo. “Para el sexo oral no me gustan los tipos peludos, no me gusta que haya pelos, soy medio obsesiva con eso” dice la petera rosarina, belen lavallen abre los cantos“tampoco totalmente depilados porque queda afeminado, pero me pongo fóbica si encuentro pelos u olores.” Para entrarle a Belén Lavallén necesitás mucha plata, pocos pelos y buen estado físico, porque la morocha es viciosa. “No te voy a decir lo que me gusta en la cama porque esto lo lee mi papá, pero te digo que para mí el sexo es muy importante” confiesa la rosarina, “me gusta usar juguetes y tengo varios disfraces, el de guerrillera y colegiala funcionan siempre. Si me hacés sentir mujer, en la cama te hago de todo.”

belen lavallenbelen lavallenbelen lavallenbelen lavallen

belen lavallen, secretaria de sofovich

Belén Lavallén sabe que posición obliga, pero no le pidas que confiese si le gusta entregar la cola. “Es un tema muy íntimo si me gusta por atrás, además todo lo sale publicado lo lee mi papá! Pero te aclaro que no entrego fácil, eh?” dice la rosarina, “igual obvio que con mi novio hago de todo, pero tienen que tener cabeza porque de otra manera me aburro y los dejo. A mí me gustan los hombres que me hacen sentir mujer.” Y si tenés la tarasca como para hacerla sentir, lo mejor es empezar la peregrinación a ese ojete en la otra punta. “Me encanta que me den besos en el cuello” recomienda a clientes, “si empiezan mordiéndome los hombros y dando besos por la espalda me hacen delirar!”

belen lavallenbelen lavallen

Bajate el video de Belén Lavallén

Belén Lavallén, la morocha que come rubias

Belen Lavallen, una perra con collar

Belén Lavallén se calza el equipo sado y pela dos terribles tetas listas para la partuza. “Me operé las lolas” dice la morocha rosarina, “estoy contenta por como me quedaron, pero quizás me ponga un poco más porque me sirven para mi laburo.” Y que quede claro: a pesar del felino tatuaje que se hizo en el costado, Belén Lavallén no es gato sino secretaria del Ruso Sofovich. “Nunca cobré por sexo porque no soy un gato como leí que dicen algunos en los comentarios del blog” aclara la rosarina, “no me interesa tener sexo por dinero sin sentimientos.” Y esos sentimientos la llevaron a comerse una modelo cuyo nombre no revela. “Con ella tuve el mejor sexo de toda mi vida” confiesa Belén, “pero no pudimos seguir porque las dos estábamos de novia.”

Belen Lavallen muestra el asterisco

Lavallén dice que no entrega la cola fácil, pero la foto muestra la colectora abierta al tránsito.

Un tatuaje felino recorre las mejores curvas de su cuerpo, pero Belén Lavallén no entiende porqué todos creen que es gato, y menos cuando se comporta como una verdadera perra: se pone contenta cuando le ponen la correa en el cuello, mueve la cola cuando te ve llegar y cuando le das el trozo de carne te agradece con la lengua. “Leí varios comentarios donde me tratan de gato, pero yo nunca cobré” dice perpleja la secretaria de Sofovich, “a mí no me interesa tener sexo a cambio de dinero si no hay sentimientos o placer verdadero.” Pero oportunidades para cobrar, Belén reconoce que le sobran. “Recibo belen lavallenmontones de propuestas de famosos que me quieren comer y futbolistas ni hablar” se jacta la morocha, “pero no son mi estilo porque a mí me gustan los strippers, tipos bien musculosos con la piel suavecita y depilados, porque soy fóbica con los pelos.” Y quizás fue ese amor por la piel suave y sin pelos que llevó a la rosarina comerse una compañerita de trabajo. “El mejor sexo de mi vida lo tuve con una modelo que sale seguido en las revistas” confiesa Belén mientras en tu Belen Lavallencabeza suena un fuerte “Chan!”, “es que como yo me enamoro de la persona, puede ser un hombre o una mujer como en este caso.” Y a pesar de que no quiere ser gato, el instinto felino no le permitió ser una perra fiel. “Con esta modelo pasamos muchas noches juntas pero no pudimos seguir viéndonos porque las dos estábamos de novia” reconoce la rosarina, “no te puedo decir quién es, pero si querés un dato te digo que es rubia.” Y al estar con esa rubia, puede que Belén haya cumplido la fantasía que tenía. “Quiero hacer el amor con una famosa y si es rubia mejor” había declarado hace un tiempo, “me encantaría tener una noche de sexo con Luciana Salazar, aunque me belen lavallengusta mucho Nicole Neumann.” Y por ahí puede ser, porque se sabe que a Nicole le encantan las perras y quizás Belén le movió la cola. “Conquisto con la cola, lo reconozco” dice Belén, “es lo que más llama la atención y me la piden siempre, pero ojo que no la entrego con facilidad, sólo a los que fueron novios oficiales.” Y debe haber tenido cualquier cantidad de “novios oficiales”, porque como revela la Procto-Cam®, esa escarapela de cuero se usó en varios festejos belen lavallenpatrios. “Es que no puedo decirte que me gusta por la cola porque esto lo lee mi papá” dice la rosarina para defenderse de la evidencia, “la verdad prefiero no hablar de cosas tan íntimas.” La rosarina no da detalles, pero sería un error creer que la apertura de esa colectora al tránsito fue mérito exclusivo de los novios oficiales – también puede haber ayudado la rubia amiga con una herramienta de mano. “Me gustan los juguetes, los probé y me encantaron” dice la morocha, “porque el tamaño es importante, una cosita chiquita no me conforma.” Y aunque dice que no cobra, la billetera también tiene que ser grandota. “Un hombre para salir conmigo tiene que ser exitoso” dice en respuesta a comentarios que leyó en Notiblog, “y los que digan que soy gato empiecen a ahorrar, luego muéranse y vuelvan a nacer, que ni así les va a alcanzar para pagarme!” ¿Entonces cobrás?

Belen LavallenBelen LavallenBelen Lavallen

Belen Lavallen pezonea

Las marcas indican que es un felino, pero Belén Lavallén insiste que ella nunca cobró por coger. “Los futbolistas se cansan de hacerme propuestas, pero yo nunca voy a tener sexo por dinero” dice la rosarina, “en el medio todas las chicas se mueren por Maradona o Tinelli por la plata, pero no son mi estilo porque a mí me gustan los musculosos, me parece como que tienen la piel más suave.” La morocha habla sin pelos en la lengua, y tampoco quiere tenerlos cuando hace un pete. “No quiero encontrar pelitos cuando voy a hacer sexo oral” explica la rosarina, “pero tampoco me gusta que se depilen por completo porque sino quedan muy afeminados.”

Belen LavallenBelen LavallenBelen LavallenBelen Lavallen pela cotorra Belen LavallenBelen Lavallen

Bajate el video de Belén Lavallén

Belén Lavallén separa los cantos

Belen Lavallen

Belén Lavallén tiene los cantos tan separados que parece que las piernas se le van a salir como si fueran de plástico. “Conquisto con la cola, es verdad”, dice la rosarina, “y me la piden seguido, pero no te voy a decir si la entrego”. Confiesa que se comería la fiesta pero “con más de un hombre no estaría ni loca, porque me da impresión”. Lo que no la da asco es comerse una almeja porque tiene “una fantasía de estar con otra chica” que podría ser una amiga, o mejor todavía, “tendría una noche de sexo con Luciana Salazar, porque me gustan las rubias.” No descarta ponerse de novia con otra mina, porque “me puedo enamorar de un hombre o una mujer, porque reconozco la belleza de otras chicas”. Muy viciosa.

Belen Lavallen

Belén Lavallén dice no entregar la cola, pero esas cachas no mienten: por ahí pasó gente. Mirale la concha en Playboy.

Belén Lavallén tiene los cantos tan separados que parecen literalmente partidos al medio, pero no prefiere no hablar del tema. “No voy a contestar si me gusta por la cola”, dice la rosarina, “porque es un tema demasiado íntimo”. Pero igual hay algunos detalles que pueden ayudar a explicar ese afortunado accidente geográfico con dos montañas de carne tan separadas que forman una verdadera Quebrada de Lavallén. “Me gustan los juguetes” confiesa la rosarina bien viciosa, “la verdad que probé y me gustó.” Así que es muy probable que ese ancho Valle de Carne haya sido modelado por algún consolador del tamaño de un martillo neumático, pero tampoco descartes que alguien se Belen Lavallenhaya abierto paso a machetazos de carne sin hueso, porque a la rosarigasina le gustan grandes. “El tamaño es importante, porque una cosita así” dice Belén haciendo gesto de chiquito, “la verdad que no me va”. En cualquier caso, si vas a aventurarte en la Quebrada de Lavallén, andá con cuidado porque escondido entre los dos cantos de carne corre un río de leche formado con los aportes de todos los que subestimaron la profundidad y se fueron en seco en el valle. Son tantos los visitantes que acaban mal en esos carnosos acantilados, Belen Lavallenque Belén trata de avisar a los incautos usando una bombachita rosa para marcar el peligroso agujero como si fuera un bache de una calle porteña, pero los pibes igual caen en el pozo. “La cola me la piden seguido, es lo que conquista y físicamente lo que más me elogian” dice Belén como resignada por el sino trágico de su topografía, “y eso que no me cuido la cola, antes trabajaba con un personal trainer, pero ahora hace meses que no hago nada”. Pero a pesar del enorme atractivo turístico de la Quebrada de Lavallén, la rosarina asegura que por ahora no le cobra entrada a los turistas. “Yo nunca cobré por sexo” explica con tono profesional, “es más, siempre que me ofrecen dinero digo que no, porque no me interesa tener sexo por plata, sin placer ni sentimientos.” El turista típico que Belen Lavallenexplora la húmeda gruta de Lavallén es un flaco de polera, algo que que a la rosarina no le cae bien porque le gustan los pibes más armados. “Mi estilo son los chicos musculosos” dice Belén, “puede que algunos sean gay, pero tienen la piel suave y eso me gusta”. Las constantes inyecciones de leche dañaron el razonamiento de la morocha (concluye que musculoso y piel suave van de la mano) pero todavía distingue entre el corazón y la concha. “Es que el sexo y el amor son cosas diferentes” dice en un ataque de filosofía práctico-petera que abre los cantos al sexo sin compromiso. Igual, en el Belen Lavallencomplejo turístico no se cobra entrada pero algún requisito pone. “Me gustan los hombres que transmiten seguridad y saben hacerte sentir mujer” dice la petera rosarigasina, “por eso me gustan los hombres de unos 35 años, porque mientras más grandes, más interesantes son, a diferencia de las mujeres que se ponen histéricas después de los 30!”. Se sabe que los gatos se atragantan con los pelos, y la rosarina rosarina no es una excepción. “Soy medio fóbica con el tema de los pelos, porque no me gusta que haya pelitos ni olores” confiesa antes de largar una invitación al pete, “por eso para hacer sexo oral me gustan los hombres sin pelitos”. Andá a rapar al flaco de polera!

Belen Lavallen

Belén Lavallén reconoce que al petear se atraganta con los pelitos como los gatos mascota, pero niega que cobre por sexo. “Leí en el blog un comentario que me trataba de gato VIP”, dice la rosarina reconociendo que lee los mensajes de admiradores y no tanto, pero aclara que no le preocupó la acusación. “Me hizo gracia que dijeran gato porque nada que ver. Además mis amigos me dicen que es mejor que hablen de mi, mal o bien, porque todo suma.” Y sí, sube la tarifa.

Belen LavalleBelen Lavallen

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