El pan dulce de Belén Francese, una masa
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Quién pudiera ser maestro panadero para poder hacer ese terrible pan dulce! Poné huevos que son parte de la receta. |
N unca se te ocurrió pensar que podías tener vocación de maestro pastelero hasta que viste ese terrible pan dulce, el famoso Panettone Francese, el mismo que adorna la ida de Belén. Ahi de repente te diste cuenta que tu próximo trabajo iba a ser amasar ese bollo para que leve a la perfeccion, y cuando esté bien infladito y aceitoso lo vas a rellenar con esa crema pastelera que venías acumulando desde que la viste (hace una bocha, desde que promovía Speed turreando a más no poder, cuando mas que pan Belén hacía tortas). Qué te importa que te agarren con las manos (y mas) en la masa cuando le estás haciendo el pan dulce a Belen Francese? El secreto del Pan Dulce Franchese está en el levado que le da esa forma deliciosamente redonda, esa consistencia comestible, que se presenta partido al medio pidiendo a gritos que vos lo rellenes con tu fruta favorita (la bergamota o la banana, no hace
falta aclarar). La dueña es una perra, y lo reconoce. “Siempre me dio vergüenza tener tanta cola”, confesó Belén todavía acomplejada, “No sé si es la palabra, pero me veía como una perra”. Si es la palabra Belén, no lo dudes que sos una perra mal, y tomá el calificativo como un gran elogio. La perra dueña de un pan dulce que es para darle masa hasta que no queden ni las migas, no siempre fue la zarpada que veías itinerando en boliches: su educación fué terriblemente estricta en colegio de monjas, y en su casa la religión dominaba los pensamientos de la pequeña Belén. Pero por puro ojete, su vida iba a cambiar radicalmente de rumbo hasta ser una de las más deseadas de la Argentina.
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Con el delantal y los cantos sobre la mesada, está para llenarla de crema pastelera. |
Es una ironía que una de las mujeres más sensuales e impactantes haya tenido una educación más compatible con una vocación de monja que de la bestia endemoniada que sacudía toda la panadería en los shows lésbicos que hacía como promoturra de Speed. Belén sabe que hay un contraste fuerte. “Todos ven en mi una mujer voluptuosa, pero yo soy de una familia muy católica y el sexo siempre fue un pecado para mi”, dice con voz todavía acomplejada. “Con Damián, mi primer novio, nunca pasé de los besitos” agrega como para que veas que no está jodiendo. Un triste destino el de ese primer noviecito, ponete a pensar lo que debe haber sido la juvenil Francese —habrá tenido en
esa época el pan dulce más firme o los pechos más turgentes?. La cuestión es que el pobre Damián en vez de ser un aprendiz de panadero dándole masa a la pendeja terrible que debe haber sido Belén, la represión religiosa de ella le hizo acumular tanta leche que terminó recibiéndose de maestro quesero. Un bajón, pobre pibe. Debe ser uno de los pocos en toda la Argentina que en vez de inspirarse, se deprime feo cuando ve
las revistas con las fotos del fenomenal orto de Belén Francese. “La forma de mi cola es pura genética” dice su dueña, “mi mamá y todas las mujeres de la familia tenemos la misma cola”. Ir a una reunión familiar debe ser impresionante, bajando desde los baqueteados ojetes de las señoras hasta las adolescentes del clan, con sus pan dulces listos para que las manos de experimentados maestros panaderos le den forma. Poné huevos y dale masa hasta llenarle el horno de crema que te vas a recibir de panadero nada menos que haciéndole el pan dulce a Belu.
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