Belén Francese, ese culo no es de monja
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Si Belén Francese pensara con el culo, sería una de las escritoras más importantes de la Argentina. Pavo de aquellos. |
Darle con la manguera del camión de bomberos parece mucho, hasta que te das cuenta que el incendio a apagar es en el orto de Belén Francese. “Popotera es una chica que tiene la cola grande” dice Francese citando una definición del “Pequeño Belén No Ilustrado“, un “diccionario” de su autoría que no fue suficiente para impedir que sus compañeras de Bailando por un Sueño la pusieran en el grupo de “las huecas”. “Me habría gustado estar entre las Finas, porque yo en realiad soy una intelectual”, dice Belén y a vos te dan ganas de pincharle el globo, no el del mundo de fantasía en que vive sino el infernal globo de carne que tiene como culo. Darle en cuatro hasta que tenga una “explosión de mariposas” de las que habla pero de leche en el orto por perra. “Me gusta perrunear”, sigue Francese citando de su diccionario apócrifo, “me encanta el sexo perruno”. Y dale, dale con todo
hasta vacunarla contra la enfermedad que ella misma diagnostica. “Gatos cascoteados, serán así porque no son amados”, dice Francese en un ataque de sinceridad y agrega que “las peteras usan rodilleras.” Y si lo sabrá ella, con esa boca carnosa de catadora de carne en barra. “El pete loco es cuando te tocás con la nariz” dice riendo y se tapa la cara al recordar cómo la napia le impidió en ocasiones tragarse la salchicha completa. El terrible pavo de Belén Francese es muy comilón y necesita ser alimentado varias veces por día, algo que le impidió seguir su verdadera vocación. “Desde chica quería ser monja” asegura Francese y agrega que “por eso fui a colegio
de monjas”. Con ese pavo tragador de pijas, el colegio de monjas debe haber sido como ponerle la tapa a una olla en ebullición. No es casual que el “diccionario” de Belén tenga varias palabras para indicar calentura. “Ebullida por ejemplo quiere decir que estás siempre en ebullición, como yo”, dice la monja culona y agrega que “también podés decir que estás sudadísima”, en referencia a la mojadura de papo, una zona que llama “pipita”. Es porque le “picaba la pipita” que tuvo que abandonar su vocación religiosa y sumarse en cambio a las adoratrices del divino bulto. “Quise ser monja y empecé los movimientos para ponerme los hábitos”, dice Belén desafiando la incredulidad general, “pero después se me disparó el costado artístico y terminé haciendo revistas, desfiles y otras cosas”. Son ‘cosas’ como los
los shows lésbicos que hacía en boliches esponsoreada por Speed. “No reniego de esos shows porque todo lo hago desde un lugar saludable y sano”, dice Belén convencida que la pija es salud. “Es más, me parece mucho más dulce un beso con otra mujer que con un hombre”. Ahora se entiende porqué quería ser monja, a Belén le hubiera gustado comer almejas en el convento. Pero la misma vedetonga que dijo ser “ebullida” y estar “sudadísima” de a ratos, nos quiere hacer creer que es “muy tímida en el sexo” al punto de que “hago el amor con la luz apagada”. Llevá una linterna vieja porque en esa caverna culosa corrés el riesgo de perderte.
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